Alba Porras
Evolucionando desde Wellzense para ofrecerte un espacio exclusivo de calma. Wellzense es una empresa de Hermosillo, México, fundada por Alba Porras en 2014.
Especialista en bienestar somático y regulación del sistema nervioso.
✨ Ayudo a mujeres con ansiedad, fatiga, o dolor a volver a sentirse en paz.
🎙️ Host de Inspira Podcast. Wellzense une 3 palabras : “Wellness” (Bienestar), Zen “Estado de equilibrio y paz”, “Sense” – Sentir , es decir, Wellzense es un espacio que te invita a sentir/conectarte con el estado de equilibrio, paz y bienestar que ha
06/17/2026
Muchas de mis clientas llegan diciendo lo mismo:
“Me dijeron que respirara profundo para calmar la ansiedad… pero me sentí peor.”
Y esto es muy importante entenderlo:
las técnicas de respiración no funcionan igual para todos los niveles de estrés, y también su efectividad depende de cada persona.
Cuando tu cuerpo está en modo alerta o pánico, forzarte a respirar profundo puede aumentar la sensación de ahogo, desesperación o descontrol.
No es que estés haciéndolo mal.
Es que tu sistema nervioso no está listo para ese tipo de intervención todavía.
Desde la psicología somática y la neurociencia sabemos que, cuando la respiración ya es corta y superficial, el cuerpo primero necesita señales de seguridad, no más exigencia.
Ahí es donde entran otras herramientas, como la orientación a través de los 5 sentidos, el movimiento suave y la regulación progresiva o incluso ejercicios de respiración específicos para ese estado del sistema nervioso.
Si alguna vez sentiste frustración, ansiedad o incluso pánico al intentar “calmarte”, no estás sola.
Tu cuerpo estaba tratando de protegerte.
Comenta abajo si te ha pasado. Te leo 👇🏻
Como explica Bessel van der Kolk en *El cuerpo lleva la cuenta*, las experiencias difíciles o traumáticas no solo se recuerdan con la mente: también quedan registradas en el cuerpo.
Por eso, muchas veces, aunque “ya pasó”, el sistema nervioso sigue respondiendo como si el peligro siguiera aquí.
Y eso puede verse así: vivir en modo alerta, sentir ansiedad sin una razón clara, no poder relajarte, dormir mal, agotarte con facilidad, tener tensión en el cuerpo, dolor, problemas digestivos, sentirte desconectada de ti o reaccionar con mucha intensidad a cosas que parecen pequeñas.
No es exageración, ni debilidad y tampoco significa que tu cuerpo esté fallando.
Significa que tu cuerpo aprendió a sobrevivir a través de la tensión, la hiperalerta o el adormecimiento y que ahora necesita algo más que “echarle ganas” o “pensar positivo” para volver a sentirse seguro.
Esa es una de las grandes aportaciones de este trabajo: entender que sanar no es solo hablar de lo que pasó, sino también ayudarle al cuerpo a salir de ese estado de protección y volver, poco a poco, a la seguridad, la calma y la conexión.
Si llevas tiempo sintiendo que algo en ti sigue en alerta aunque tu vida “ya esté bien”, quiero que recuerdes esto: tu cuerpo no te está traicionando. Está mostrando la carga que todavía sigue sosteniendo.
Si descansar te da culpa, si sientes que deberías poder con todo sola, si una parte de ti cree que solo necesitas esforzarte más… este reel es para ti.
Porque muchas de las ideas que aprendimos sobre el estrés no nos dieron paz. Nos enseñaron a exigirnos más justo cuando más necesitábamos sostén.
A veces creemos que todo se resuelve con más disciplina, cuando en realidad un cuerpo en alerta no necesita más control, sino más seguridad.
O pensamos que entre más hacemos, más valemos… y terminamos agotadas, desconectadas y sintiendo que nunca es suficiente.
También nos vendieron la idea de que la meditación le funciona igual a todo el mundo, cuando un cuerpo en modo alerta muchas veces necesita primero otras puertas de entrada: movimiento, pausa, sentidos, contención.
Normalizamos vivir cansadas, tensas y aceleradas, como si eso fuera parte de ser adultas, de ser mujeres, de ser responsables. Pero vivir en supervivencia no es bienestar.
Y cuando encima sentimos que deberíamos poder solas, la carga pesa más. Porque el cuerpo también necesita vínculo, apoyo y espacios donde pueda dejar de sostenerlo todo.
Incluso el “piensa positivo” puede doler cuando se usa para tapar lo que el cuerpo lleva tiempo intentando decir.
Comenta CALMA y te envío mi guía para regular tu sistema nervioso con los primeros pasos para encontrar calma, energía y claridad.
06/11/2026
Si vives con cansancio, tensión, ansiedad o esa sensación de estar siempre en modo alerta, este recordatorio es para ti.
A veces, lo que no se procesa se queda en el cuerpo. Y no lo digo solo yo: psicólogos, neurocientíficos y terapeutas somáticos llevan años estudiando cómo las emociones, el trauma y la historia personal también se expresan a nivel corporal.
Por eso, normalizar vivir cansada, tensa y en alerta no es bienestar. Es una señal de que tu sistema nervioso necesita regulación, pausa y seguridad.
Tu cuerpo no te está fallando. Te está hablando.
Tal vez no necesitas más herramientas ni exigirte más. Tal vez necesitas una nueva forma de mirar lo que te sucede, para escuchar con más claridad lo que tu cuerpo lleva tiempo intentando decirte.
Este carrusel es para eso: para ayudarte a resignificar tu experiencia interna con más compasión. No para analizarte más, sino para darte ese amor y ese apapacho que tu cuerpo y tu sistema nervioso llevan tiempo pidiendo.
Comenta abajo la frase que más necesitabas leer hoy.
Si tú eres de las que siente que siempre tiene que estar haciendo algo “productivo”, que no puede parar porque siente que todo se le viene encima, y que está tan acostumbrada a seguir y seguir, hasta que el cuerpo te frena en seco, quiero decirte algo: esto es mucho más común de lo que se habla.
A muchas mujeres nos enseñaron a poder con todo, a sostener mil roles, a estar para todos, a seguir funcionando, pero sobre todo a dejarnos fuera de la ecuación.
Y con el tiempo, eso se empieza a notar. Y se ve así:
Te enfermas cuando por fin llegan las vacaciones, después de un gran logro, o justo cuando termina una etapa de mucho estrés.
Tu mente no para y descansar te da culpa. Aparece el síndrome del impostor que no te permite ir por lo que deseas. Y lo más doloroso: esa chispa o vitalidad se va apagando.
Dejas de disfrutar lo que antes disfrutabas e incluso te cuesta celebrar lo que sí has logrado.
Vives para el trabajo, para los demás, para lo que toca, pero no sientes que eso te llena.
Y ahí estás: cansada, abrumada, a veces hasta resentida porque quieres volver a ti, pero esa energía ya no está.
He visto a muchas mujeres pasar por esto, yo también lo viví. La buena noticia es que sí se puede cambiar, pero no solo pensando distinto, sino también aprendiendo a trabajar con el cuerpo.
Después de 15 años de experiencia como coach, maestra de yoga y meditación, y ahora como counselor, lo he confirmado una y otra vez: este camino de reconexión es integral, progresivo y profundamente posible.
Tu cuerpo es sabio. Y cuando quieres salir del modo alerta y volver a sentirte tú, trabajar con tu sistema nervioso es clave. Comenta CALMA y te envío una guía para empezar a escuchar tu cuerpo y salir del modo alerta.
Calmar tu mente y regular tu sistema nervioso no es exactamente lo mismo.
Calmar tu mente puede ayudarte a ordenar pensamientos, bajar la rumiación, tener claridad mental y salir del ruido interno.
Pero regular tu sistema nervioso es lo que ayuda a tu cuerpo a salir del estado de supervivencia, bajar la activación, sentir más seguridad, soltar tensión acumulada y recuperar calma, energía y presencia.
Por eso a veces entiendes todo, haces journaling, buscas cambiar tus pensamientos, meditas, te repites frases lindas… y aun así tu cuerpo sigue tenso, tu respiración sigue corta, sigues cansada y/o tu ansiedad vuelve y vuelve.
No porque estés haciendo algo mal.
Sino porque tu cuerpo necesita más que alivio mental: necesita seguridad.
Aprender a reconocer qué herramienta calma tu mente, cuál regula tu sistema nervioso y cuál hace las dos cosas puede cambiar por completo la forma en la que manejas tu ansiedad, tu estrés y tu bienestar.
Si quieres aprender a regular tu sistema nervioso para recuperar calma, energía y claridad, sigueme
06/05/2026
Tal vez no necesitas seguir tratando de entender qué te pasa.
Tu mente quizá ya entendió muchas cosas, pero tu cuerpo todavía no se siente lo suficientemente seguro como para soltar lo que lleva sosteniendo desde hace tanto tiempo.
Y ese desfase puede ser justo lo que hoy te está impidiendo sentir más energía, calma y claridad.
Yo he estado ahí.
Y muchas de mis clientas también.
Y es profundamente frustrante, porque sientes que ya hiciste todo lo que estaba en tus manos:
terapia, journaling, libros, reflexión, conversaciones, lágrimas, conciencia…
Y aun así sigues con:
• ansiedad
• cansancio
• tensión en el cuerpo
• hipervigilancia
• bloqueo mental
• esa sensación de estar sobreviviendo en vez de viviendo
No porque estés fallando.
No porque no estés haciendo suficiente.
Sino porque el cuerpo también guarda el estrés que la mente ya no puede sostener.
Y cuando el sistema nervioso sigue en modo alerta, entender tu historia no siempre basta para sentirte diferente.
Por eso la regulación no empieza solo en la cabeza.
Empieza cuando el cuerpo recibe señales de seguridad.
Ahí es donde el trabajo somático cambia tanto:
no busca que te esfuerces más, sino que tu cuerpo aprenda a salir del estado de defensa.
Porque el cambio real no ocurre solo cuando piensas distinto.
Ocurre cuando tu cuerpo deja de sentirse en peligro todo el tiempo.
Si llevas tiempo sintiendo que entiendes mucho, pero sigues igual en el fondo, no hay nada malo en ti.
Probablemente tu cuerpo sigue intentando protegerte.
Y eso no se juzga.
Se escucha.
Se acompaña.
Se regula.
Guárdalo si necesitabas recordarlo.
Sígueme si quieres aprender a salir del modo alerta para recuperar tu energía, calma y claridad. 🤍
El estrés no siempre se siente como “estrés”, y tampoco es solo mental. A veces se siente como:
• dolor en el cuerpo,
• tensión en la mandíbula, el cuello o la espalda,
• cansancio que no se quita,
• digestión alterada,
• inflamación,
• mente acelerada,
• dificultad para descansar,
• sensación de estar siempre en alerta.
Y muchas veces no es que tu cuerpo esté fallando. Es que tu sistema nervioso lleva demasiado tiempo intentando protegerte de una amenaza que ya siente como sostenida.
Cuando el cuerpo vive en modo alerta, no siempre necesita más fuerza de voluntad. Muchas veces necesita una señal clara de seguridad. Por eso trabajar el nervio vago y regular tu sistema nervioso importa.
Porque cuando ayudas al cuerpo a salir del modo alerta, muchas veces también empiezan a cambiar cosas como la tensión que sientes en el cuerpo, la sensación de seguridad interna y esa capacidad de por fin soltar, descansar y relajarte.
Esta postura modificada le da una señal clara de sostén a tu cuerpo a través de la presión suave en la zona abdominal. Según la ciencia, estimula el nervio vago y sincroniza las ondas cerebrales.
Y esa combinación puede ayudar a bajar intensidad, soltar tensión muscular y favorecer un estado de mayor regulación.
En otras palabras: tu cuerpo deja de sentir que tiene que defenderse todo el tiempo.
Cómo hacerla de forma segura:
• ponte de rodillas o busca una versión cómoda para ti
• coloca una manta doblada entre la parte alta del abdomen y las caderas
• inclínate hacia delante poco a poco
• apoya la frente en un bloque o almohadas
• busca una presión firme, pero nunca dolorosa
• si hay molestia en las rodillas o demasiada presión, eleva la cadera con un cojín o cobijas, o abre más las piernas
Asegúrate de sentirte muy cómoda en la posición. Coloca la cabeza y los brazos de la forma que más sostén te dé y sostén la postura respirando de 3 a 5 minutos.
A veces no estás “muy estresada”; tu cuerpo simplemente ya no sabe cómo desactivarse. Esta postura puede ayudarte a sentir más seguridad, sostén y conexión contigo. Guárdalo para tu próxima pausa de 3 minutos. 🤍
No todos los síntomas crónicos son el problema. Muchas veces son la señal de que tu sistema nervioso sigue intentando terminar una respuesta de supervivencia que quedó interrumpida. 🤍
Por eso a veces no “te está pasando algo malo” y aun así vives con:
dolor de cabeza,
cuello y hombros tensos,
fatiga crónica,
ansiedad funcional,
insomnio,
hipervigilancia,
o esa sensación de estar siempre en alerta aunque no haya un peligro real.
En el trabajo somático hay una idea clave: la emoción necesita movimiento.
Cuando no pudo expresarse, descargarse o completarse en su momento, el cuerpo muchas veces la guarda como tensión, rigidez, agotamiento o colapso.
Por eso trabajar solo desde la mente suele dejar tanta frustración.
Puedes entenderte muchísimo… y seguir sintiéndote igual.
El cuerpo necesita algo más que explicación: necesita seguridad, ritmo, presencia, y espacio para completar lo que quedó pendiente.
Entonces, la próxima vez que sientas tensión, en vez de preguntarte solo
“¿qué me pasa?”
pregúntate:
“¿qué necesita hoy mi cuerpo de mí?”
Si vives cansada con ansiedad y fatiga, sígueme, te enseño a regular tu sistema nervioso para recuperar tu calma, energía y claridad.
05/29/2026
Me encantó esta tendencia porque me pareció una forma muy gráfica para mostrar cómo se ve la desregulación crónica del sistema nervioso cuando ya no es algo puntual, sino una manera de vivir.
Porque muchas veces no nos damos cuenta de que no estamos “siendo así” por personalidad. Estamos sobreviviendo.
A veces se ve como huida: hacer, correr, pensar, producir, anticiparte a todo, no poder parar.
A veces como lucha: irritabilidad, control, hipervigilancia, tensión, estar a la defensiva, sentir que todos están en tu contra.
A veces se ve como colapso: agotamiento, desconexión, niebla mental, apatía, postergación, sentir que ya no puedes más.
Y a veces se ve como fawn o complacencia: adaptarte de más, decir que sí cuando quieres decir no, priorizar a todos antes que a ti, evitar el conflicto y perderte de vista para sentirte segura.
Y quiero desmitificar algo importante: vivir regulada no significa estar en calma todo el tiempo.
No significa no sentir ansiedad, enojo, tristeza o activación.
Significa poder transitar toda esa gama de emociones sin quedarte atrapada ahí.
Significa poder activarte cuando lo necesitas, pero también descansar cuando tu cuerpo te lo pide.
Poder poner límites sin culpa.
Reconocer tus necesidades antes de llegar al desborde.
Conectar contigo, con otros y con el presente.
Y volver a ti, una y otra vez, con más conciencia y menos violencia interna.
La regulación no es rigidez.
Es flexibilidad.
Es seguridad interna.
Es poder moverte entre acción, pausa, conexión y descanso sin vivir en un extremo.
Si te viste en alguno de estos modos, no significa que estés rota.
Significa que tu sistema aprendió a adaptarse para protegerte y para sobrevivir.
Y eso que tu cuerpo aprendió, también puede desaprenderlo poco a poco, con apoyo, práctica y mucha compasión.
¿Cuál de estos modos sientes más familiar en ti: huida, lucha, colapso o complacencia? Te leo 👇🏻
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