Recursos Biblicos

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Predicas, Pensamientos, Estudio para Liderazgo, Sermones,

06/17/2026

La Práctica de la Disciplina Espiritual

Estudio Teológico Bíblico

Introducción

Las disciplinas espirituales son prácticas bíblicas que ayudan al creyente a crecer en su relación con Dios, desarrollar un carácter semejante al de Cristo y vivir bajo la dirección del Espíritu Santo. No son un medio para ganar la salvación, sino herramientas para el crecimiento espiritual.

“Ejercítate para la piedad.” (1 Timoteo 4:7)



Clase 1: ¿Qué son las disciplinas espirituales?

Definición

Las disciplinas espirituales son hábitos santos que colocan al creyente en una posición donde Dios puede transformarlo.

Propósitos

1. Conocer mejor a Dios.
2. Fortalecer la fe.
3. Vencer las tentaciones.
4. Desarrollar madurez espiritual.
5. Servir eficazmente al Reino de Dios.

Jesús como ejemplo

Nuestro mayor modelo es Jesucristo.

Oración

“Mas él se apartaba a lugares desiertos, y oraba.” (Lucas 5:16)

Ayuno

“Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches…” (Mateo 4:2)

Estudio de la Palabra

“Escrito está…” (Mateo 4:4)

Aplicación

Pregúntese:

* ¿Tengo tiempo diario con Dios?
* ¿Busco a Dios solamente cuando tengo problemas?
* ¿Estoy creciendo espiritualmente?



Clase 2: Disciplinas Espirituales Fundamentales

1. La Oración

La oración es la comunicación del creyente con Dios.

“Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17)

Beneficios

* Produce paz.
* Fortalece la fe.
* Nos acerca a Dios.
* Nos guía en las decisiones.

Ejemplo

Daniel oraba tres veces al día.



2. El Estudio de la Palabra

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley…” (Josué 1:8)

Métodos

* Leer.
* Meditar.
* Memorizar.
* Aplicar.

Resultado

“Lámpara es a mis pies tu palabra.” (Salmo 119:105)



3. El Ayuno

El ayuno es abstenerse voluntariamente de alimento u otras actividades para buscar a Dios.

Propósitos

* Humillarse delante de Dios.
* Buscar dirección.
* Intensificar la oración.
* Fortalecer la vida espiritual.

“Pero tú, cuando ayunes…” (Mateo 6:17)



4. La Adoración

La adoración es una respuesta de amor y reverencia a Dios.

“Dios es Espíritu; y los que le adoran…” (Juan 4:24)

Formas de adorar

* Cantando.
* Orando.
* Sirviendo.
* Viviendo en obediencia.



Clase 3: Disciplinas Espirituales Avanzadas

1. La Meditación Bíblica

No consiste en vaciar la mente, sino en llenarla de la Palabra de Dios.

“En su ley medita de día y de noche.” (Salmo 1:2)

Beneficios

* Renueva la mente.
* Fortalece la fe.
* Produce sabiduría.



2. La Soledad Espiritual

Jesucristo buscaba lugares apartados para estar con el Padre.

Propósito

* Escuchar la voz de Dios.
* Evaluar nuestra vida espiritual.
* Buscar dirección divina.



3. El Servicio

“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir.” (Marcos 10:45)

El servicio es una disciplina espiritual porque desarrolla humildad y amor.



4. La Mayordomía

Todo pertenece a Dios.

Debemos administrar:

* Tiempo.
* Talentos.
* Recursos.
* Ministerio.

“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” (1 Corintios 4:2)



Conclusión Teológica

Las disciplinas espirituales no transforman al creyente por sí mismas. La transformación es obra del Espíritu Santo. Sin embargo, las disciplinas crean el ambiente donde Dios obra profundamente en el corazón.

Principio Central

La meta no es practicar disciplinas para parecer espirituales, sino conocer más a Cristo.

“Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.” (2 Pedro 3:18)

Preguntas para Discusión

1. ¿Cuál disciplina espiritual practico con más frecuencia?
2. ¿Cuál necesito desarrollar más?
3. ¿Qué obstáculos me impiden ser constante?
4. ¿Cómo puedo establecer una rutina espiritual diaria?

Versículo para Memorizar

“Ejercítate para la piedad.” (1 Timoteo 4:7)

Este estudio puede enseñarse en tres clases de 45 a 60 minutos cada una, con espacio para preguntas, oración y aplicación práctica.

06/14/2026

SALMO 121
Porque escribió David este Salmo. ?
Que hay de riquezas en estas celebres palabras que
Escribió el hombre conforme al corazón de Dios

El Salmo 121 fue escrito como un cántico de confianza y dependencia total en Dios. Tradicionalmente se atribuye a David, aunque algunos estudiosos creen que pudo haber sido escrito por otro autor dentro de los “Cánticos de Ascenso” (Salmos 120–134), que los israelitas cantaban mientras subían a Jerusalén para adorar.

Propósito del Salmo 121

David escribió este salmo para expresar varias verdades:

1. Dios es nuestro auxilio

El salmo comienza diciendo:

“Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová,
que hizo los cielos y la tierra.”

David entendía que la ayuda verdadera no venía de los montes, ejércitos, riquezas o personas, sino de Dios.

2. Dios guarda y protege

El tema principal del Salmo 121 es que Dios es el guardador de Su pueblo.

Repite varias veces la palabra “guardará”:

* Guardará tu pie
* Guardará tu alma
* Guardará tu salida y tu entrada

Esto refleja la confianza de David después de pasar por:

* persecuciones,
* guerras,
* traiciones,
* momentos de soledad,
* y peligros constantes.

3. Era un canto para viajeros y peregrinos

Muchos creen que este salmo era cantado por los peregrinos mientras viajaban hacia Jerusalén. Los caminos eran peligrosos:

* ladrones,
* animales salvajes,
* desiertos,
* calor extremo.

Por eso el salmo declara:

“El sol no te fatigará de día,
ni la luna de noche.”

Era una declaración de protección divina durante el camino.

4. Tiene un significado espiritual profundo

Más allá del viaje físico, el Salmo 121 representa el caminar del creyente en esta vida:

* Dios guía,
* protege,
* sostiene,
* y nunca duerme.

Una de las partes más poderosas dice:

“He aquí, no se adormecerá ni dormirá
el que guarda a Israel.”

Eso significa que Dios nunca deja de cuidar a Sus hijos.

Resumen del mensaje del Salmo 121

El Salmo 121 fue escrito para enseñar que:

* nuestro socorro viene de Dios,
* Dios protege a Su pueblo,
* Dios nunca duerme,
* y Él acompaña al creyente en todo camino.

Es uno de los salmos más usados para:

* oración,
* protección,
* viajes,
* momentos difíciles,
* y confianza en Dios.

06/05/2026
06/05/2026

EL MILENIO
ESTUDIO ESCATOLÓGICO

El milenio es el período profético de mil años mencionado en Apocalipsis 20:1-6, donde Cristo reina, Satanás es atado y los santos participan del reino.

Texto base: Apocalipsis 20:1-6

La palabra “milenio” viene de mil años. En Apocalipsis 20 se repite varias veces:

“…y vivieron y reinaron con Cristo mil años” — Apocalipsis 20:4

Escatológicamente, el milenio habla del reinado de Cristo después de su segunda venida, antes del juicio final y la eternidad.

1. Cristo reinará como Rey

El milenio no es un reino humano, sino el gobierno visible de Cristo.

Apocalipsis 19:11-16 presenta a Cristo viniendo como Rey vencedor.
Zacarías 14:4, 9 dice:

“Y Jehová será rey sobre toda la tierra.”

También:

Lucas 1:32-33
“El Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre.”

Esto conecta el milenio con las promesas hechas a David.

2. Satanás será atado

Apocalipsis 20:1-3 enseña que Satanás será atado por mil años para que no engañe a las naciones.

Esto significa que durante ese período habrá una restricción especial del poder satánico. No será como ahora, donde el enemigo engaña, tienta y opera en el mundo.

3. Los santos reinarán con Cristo

Apocalipsis 20:4 dice que los creyentes fieles reinarán con Cristo.

También:

2 Timoteo 2:12
“Si sufrimos, también reinaremos con él.”

Apocalipsis 5:10
“Y reinaremos sobre la tierra.”

Esto muestra que el pueblo de Dios no solo será salvo, sino que participará en el gobierno del Reino.

4. Será un tiempo de justicia y paz

Los profetas hablaron de un reino futuro de paz.

Isaías 11:6-9 describe un tiempo donde habrá armonía en la creación.
Isaías 2:4 dice:

“Volverán sus espadas en rejas de arado… no alzará espada nación contra nación.”

Esto apunta a un reino donde Cristo traerá justicia, orden y paz verdadera.

5. Después del milenio viene el juicio final

Al terminar los mil años, Satanás será soltado por un poco de tiempo, habrá una rebelión final, y luego vendrá su derrota definitiva.

Apocalipsis 20:7-10

Después viene el juicio del gran trono blanco:

Apocalipsis 20:11-15

Y luego la eternidad:

Apocalipsis 21:1-4

Estudio exegético breve

En Apocalipsis 20, la frase “mil años” aparece repetidamente. El texto presenta una secuencia:

Primero, Cristo vence.
Luego, Satanás es atado.
Después, los santos reinan con Cristo.
Más tarde, Satanás es soltado.
Finalmente, viene el juicio final y el estado eterno.

Desde una interpretación premilenial, esto significa que Cristo vuelve antes del milenio y establece su Reino. Esta interpretación toma Apocalipsis 20 como un período real del plan profético de Dios.

En resumen

El milenio es el reinado de mil años de Cristo sobre la tierra, donde Satanás será atado, los santos reinarán con el Señor, habrá justicia y paz, y se cumplirá el gobierno mesiánico prometido por los profetas.

Texto clave:

Apocalipsis 20:6
“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección… serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.”

05/22/2026

LOS QUEBRANTADOS DE CORAZÓN

Que quiere decir. Estar quebrantado de corazón? Y cómo aplicarlo a las personas nesecitamos en esta área.

¿Qué significa vendar a los quebrantados de corazón (Isaías 61:1.
¿Qué significa vendar a los quebrantados de corazón (Isaías 61:1)?

RESPUESTA

En Isaías 61:1, el profeta anunció las buenas nuevas de la restauración de Dios para el pueblo de Israel: "El Espíritu del Señor Dios está sobre mí, porque me ha ungido el Señor para traer buenas nuevas a los afligidos. Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos Y liberación a los prisioneros" (Isaías 61:1, NBLA).

Siete siglos más tarde, Jesucristo comenzó Su ministerio público en la sinagoga de Nazaret abriendo el rollo de Isaías y aplicando este pasaje a sí mismo (Lucas 4:18-21). "Hoy se ha cumplido esta Escritura que han oído", concluyó Jesús, identificándose como el Siervo-Rey ungido que anunciaría "las buenas nuevas" de la salvación y vendaría a los quebrantados de corazón.

Los "quebrantados de corazón" son personas debilitadas, abatidas o destruidas en su espíritu. El término describe a aquellos que se sienten espiritualmente arruinados, necesitados e indefensos. Anhelan la ayuda, el consuelo y la salvación del Señor. El verbo traducido como "vendar" en el idioma original significa "inspirar confianza, dar esperanza y valor, animar, vendar, curar cubriendo, envolviendo o atando".

Tanto en Isaías 61:1 como en Lucas 4:18, el mensaje de las buenas nuevas se centra en la restauración y la sanidad espiritual. Así como un médico "vendaría" o curaría un brazo herido, el Mesías vendaría un espíritu herido. Las personas quebrantadas de corazón, las que están espiritualmente arruinadas, se encuentran en la condición adecuada para ser encontradas y salvadas por Dios (Salmo 51:17). David dice en Salmos 34:18: "Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu".

Jesucristo trajo las buenas nuevas de la salvación a los pobres, a los necesitados y a los espiritualmente estériles, es decir, a todos los que estaban corroídos por el pecado. Antes de la salvación, el pecado nos separaba de Dios (Efesios 2:1-3). Sin el sacrificio de Cristo en la cruz, todos estábamos destinados a la muerte (Romanos 6:23; 7:5). Sin embargo, Jesús vino para liberarnos del poder de la muerte y del temor a la muerte (Romanos 8:1-2; Hebreos 2:14-15). La corrupción del pecado que nos había dejado espiritualmente abatidos fue vencida por la obra de Cristo en el Calvario (Romanos 4:25).

El sacrificio redentor de Cristo nos abre el camino para experimentar Su gloriosa vida de resurrección (Romanos 6:8). Aceptar Su salvación es nuestra mayor necesidad espiritual, y por eso es una tan buena noticia: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según Su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los mu***os" (1 Pedro 1:3, NBLA). Todos teníamos el corazón roto, estábamos desamparados y separados de Dios antes de recibir el regalo de la salvación de Cristo. Pero ahora tenemos paz con Dios (Romanos 5:1-2). Ahora tenemos plenitud de gozo (Salmo 16:11; Isaías 35:10; Hechos 13:52; Juan 15:11).

¿Cómo sana Jesús a los quebrantados de corazón? La Biblia explica: "Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar mu***os al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, ustedes son sanados" (1 Pedro 2:24, NTV).

Cristo entiende lo que significa tener el corazón quebrantado: "Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no lo estimamos. Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores. Con todo, nosotros lo tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados" (Isaías 53:3-5).

Algunos de nosotros tenemos el corazón quebrantado porque hemos vuelto a caer en el pecado. Quizás retrocedimos en nuestro caminar cristiano, comprometimos nuestros principios o permitimos que nuestro corazón se enfriara y se volviera indiferente. La solución es volver al Señor y pedirle perdón (Oseas 14:1-2). "Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).

En el Salmo 51, David buscó el perdón del Señor después de haber pecado con Betsabé. Se sentía quebrantado, aplastado, impuro y necesitado de renovación interior. Anhelaba que Dios lo purificara por completo: "Purifícame de mis pecados, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Devuélveme la alegría; deja que me goce ahora que me has quebrantado. No sigas mirando mis pecados; quita la mancha de mi culpa. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí. No me expulses de tu presencia y no me quites tu Espíritu Santo. Restaura en mí la alegría de tu salvación y haz que esté dispuesto a obedecerte" (Salmo 51:7-12, NTV).

David comprendió que ningún sacrificio terrenal podía expiar su pecado: "Tú no deseas sacrificios; de lo contrario, te ofrecería uno. Tampoco quieres una ofrenda quemada. El sacrificio que sí deseas es un espíritu quebrantado; tú no rechazarás un corazón arrepentido y quebrantado, oh Dios" (Salmo 51:16-17, NTV).

Solo el amor inquebrantable y la compasión de Dios podían salvar a David. Lo único que tenía para ofrecer a Dios era un corazón humilde y contrito, pero eso fue suficiente. Dios no nos rechazará cuando acudamos a Él con un corazón contrito y arrepentido.

Jesucristo conoce nuestras dificultades, tentaciones y p***s (Hebreos 4:15). Él las experimentó a lo largo de Su vida y Su muerte en la cruz. Ayer, hoy y siempre, nuestro Salvador de corazón contrito es el sanador de los pecadores espiritualmente arruinados. Él satisface las necesidades más profundas de las personas quebrantadas: cubre sus pecados (Juan 3:16; 1 Juan 1:9, Colosenses 1:14); les da esperanza, valor y vida eterna en abundancia (Juan 10:10; 17:3; Romanos 8:23-24

05/16/2026

LA HOSPITALIDAD.

La Hosptalidad es una de las virtudes grandes dentro de la Iglesia del Señor, pero parece que está virtudes grandes no es practicada por la Iglesia

Qué significa que no debemos olvidar de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles (Hebreos 13:2)?

El escritor de Hebreos insta a los creyentes a mostrar hospitalidad ofreciendo un incentivo extraordinario: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles" (Hebreos 13:2). El estímulo es parte de una enseñanza más extensa sobre demostrar amor fraterno a los demás cristianos.

Demostrar amor fraterno significa tratar a los hermanos cristianos como trataríamos a los queridos miembros de la familia. Una forma en que los creyentes pueden hacer esto es ayudando a cuidar las necesidades de los ministros y misioneros cristianos, mostrándoles hospitalidad y acogiéndolos en nuestras casas.

En el siglo I, los viajeros no solían disponer de alojamiento, sobre todo en las ciudades más pequeñas. Si los había, solían ser caros, inmorales y antihigiénicos. Era mucho más común que los viajeros se alojaran en casa de un amigo o familiar.

En la Nueva Traducción Viviente, Hebreos 13:2 dice: "No se olviden de brindar hospitalidad a los desconocidos, porque algunos que lo han hecho, ¡han hospedado ángeles sin darse cuenta!" Este pasaje hace referencia directa a Génesis 18-19, cuando Abraham y Lotmostraron hospitalidad a unos misteriosos visitantes que, en realidad, eran mensajeros enviados por Dios. Abraham y Lot hospedaron literalmente a ángeles. El autor de Hebreos transmite este principio: es preferible abrir nuestras casas a huéspedes necesitados que correr el riesgo de ofender a Dios con un trato poco hospitalariocon Sus mensajeros.

Los siervos de Dios que viajan como misioneros y ministros dan más bendiciones de las que reciben. Por lo tanto, los creyentes deben ser generosos a la hora de apoyarles y ayudarles a llevar a cabo su labor (1 Corintios 9:11-14; 16:17). El apóstol Pablo instruyó a los gálatas: "Los que reciben enseñanza de la palabra de Dios deberían proveer a las necesidades de sus maestros, compartiendo todas las cosas buenas con ellos" (Gálatas 6:6, NTV). Pablo explicó a Timoteo que una de las cualidades que debe tener un líder de la iglesia es: "Con agrado debe recibir visitas y huéspedes en su casa" (1 Timoteo 3:2).

Jesús también defendió el principio de acoger a extraños. Él dijo que cada vez que nos negamos a ayudar a un siervo del Señor—el necesitado, el extraño, el hambriento, el sediento, el enfermo y "uno de estos mis hermanos más pequeños"—estamos negándonos a ayudar al propio Señor (Mateo 25:35–45). Cuando acogemos a extraños, estamos mostrando hospitalidad a Jesucristo, nuestro Señor, y demostrando amor fraternal.

El verdadero amor fraterno no se satisface con meras palabras, sino que se expresa con hechos de compasión. Abrir nuestras casas a los visitantes y ser generosos con nuestras posesiones es cómo probamos nuestro amor mutuo y nuestra fidelidad a Dios: "Querido amigo, le eres fiel a Dios cada vez que te pones al servicio de los maestros itinerantes que pasan por ahí aunque no los conozcas. Ellos le han contado a la iglesia de aquí de tu cariñosa amistad. Te pido que sigas supliendo las necesidades de esos maestros tal como le agrada a Dios; pues viajan en servicio al Señor[a] y no aceptan nada de los que no son creyentes. Por lo tanto, somos nosotros los que debemos apoyarlos y así ser sus colaboradores cuando enseñan la verdad" (3 Juan 1:5–8, NTV).

Hoy en día, podemos buscar oportunidades para "acoger a extraños" acomodando a ministros y misioneros viajeros, invitando a hermanos cristianos a nuestras casas para una comida, o siendo anfitriones de un grupo de vida informal, reunión de oración o estudio bíblico.

"Estén listos para ayudar a los hijos de Dios cuando pasen necesidad. Estén siempre dispuestos a brindar hospitalidad" (Romanos 12:13, NTV), instó Pablo. Tal vez nunca sepamos si, al dar la bienvenida a un extraño, de alguna manera acogimos a un ángel del Señor. Pero podemos estar seguros de que, al mostrar una hospitalidad cálida y generosa a nuestros hermanos y hermanas en Cristo, estamos siendo fieles y obedientes a la voluntad del Señor.

05/15/2026

JUSTIFICACIÓN

Qué es la justificación? ¿Qué significa estar justificado?

En pocas palabras, justificar es declarar justo. La justificación es un acto de Dios por el cual Él declara justo al pecador debido a su fe en Cristo. Según un teólogo, "la idea fundamental de la justificación es la declaración de Dios, el juez justo, de que el hombre que cree en Cristo, por pecador que sea, es justo, es considerado justo, porque en Cristo ha entrado en una relación justa con Dios" (Ladd, G. E., A Theology of the New Testament, Eerdmans, 1974, p. 437).

Entendida correctamente, la justificación tiene que ver con la declaración de Dios sobre el pecador, no con ningún cambio dentro de él. Es decir, la justificación, en sí misma, no hace santo a nadie; simplemente declara que no es culpable ante Dios y, por lo tanto, es tratado como santo. El cambio real hacia la santidad en el pecador se produce con la santificación, que está relacionada con la justificación, pero, a efectos de definición, se distingue de ella.

Un pasaje clave que describe la justificación en relación con los creyentes es Romanos 3:21-26: "Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, confirmada por la ley y los profetas. Esta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo es para todos los que creen. Porque no hay distinción, por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por Su sangre a través de la fe, como demostración de Su justicia, porque en Su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús". Hay que señalar varios hechos importantes sobre la justificación:

• La justificación viene aparte de la ley; es decir, no podemos ganar la justificación mediante el cumplimiento de las normas o nuestras propias buenas obras.

• La justificación es posible gracias a la muerte sacrificial de Cristo; se basa en la sangre derramada de Cristo.

• La justificación es un don gratuito y misericordioso de Dios otorgado a quienes reciben por fe el sacrificio de Jesucristo.

• La justificación demuestra la justicia de Dios.

Hay varias cosas relacionadas con la justificación de Dios del pecador:

1) La remisión de la pena del pecado, que era la muerte (Romanos 3:23; 8:1; 1 Pedro 2:24).

2) La restauración del favor de Dios, que se había perdido debido a nuestros pecados (Juan 3:36). Por lo tanto, la justificación es más que una absolución; es una aceptación plena. Ahora somos amigos de Dios (Santiago 2:23) y coherederos con Cristo (Romanos 8:17).

3) La imputación de la justicia, que es el reconocimiento de la justicia de Cristo en nuestra cuenta (Romanos 4:5-8). Somos declarados justos jurídicamente (legalmente) porque: "Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él" (2 Corintios 5:21).

(Los tres puntos anteriores están adaptados de Lectures in Systematic Theology, de Henry Thiessen, revisado por Vernon Doerksen, Eerdmans, 1979, pp. 275-277).

Somos justificados, declarados justos, en el momento de nuestra salvación. Jesucristo completó la obra necesaria para nuestra justificación en la cruz. "Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por Su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él" (Romanos 5:9). Luego fue "resucitado para nuestra justificación" (Romanos 4:25).

Surge la pregunta: "¿Es justa la justificación? Si Él es santo, ¿cómo puede Dios perdonar a un pecador culpable?". La respuesta es que la justificación no excusa nuestros pecados, ni los ignora, ni los aprueba. Más bien, nuestros pecados son castigados plenamente, ya que Cristo ha tomado nuestro castigo por nosotros. Él fue tu sustituto (1 Pedro 3:18). Debido a que la ira de Dios se satisfizo en Cristo (Isaías 53:4-6), estamos libre de condenación (Romanos 8:1), y Dios sigue siendo "justo e imparcial, y a los pecadores los hace justos a sus ojos cuando creen en Jesús" (Romanos 3:26, NTV).

Debido a que Dios nos justifica por gracia mediante la fe en Cristo, ahora tenemos paz con Dios (Romanos 5:1). Al igual que el sacerdote Josué, hemos sido despojados de nuestras "vestiduras sucias" (Zacarías 3:4) y, al igual que el hijo pródigo de la parábola, ahora estamos vestidos con "la mejor ropa" (Lucas 15:22). Dios Padre nos ve como perfectos e inmaculados, y debemos ocuparnos "en buenas obras" (Tito 3:14).

Romanos 5:18-19 en la Nueva Biblia de las Américas resume la base y el resultado de la justificación: "Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación d

05/15/2026

Proverbios 4: 23
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de él mana la vida.

02/27/2026

"MINISTERIO “
Definamos que es la funcion de un ministerio

Ministerio" viene de la palabra griega diakoneo, que significa "servir" o douleuo, que significa "servir como esclavo". En el Nuevo Testamento, el ministerio es visto como un servicio a Dios y a otras personas en Su nombre. Jesús brindó el modelo para el ministerio cristiano: no vino a recibir el servicio, sino a darlo (véase Mateo 20:28; Marcos 10:45; Juan 13:1-17).

El cristiano debe ministrar satisfaciendo las necesidades de las personas con amor y humildad en nombre de Cristo (ver Mateo 20:26; Marcos 10:43; Juan 2:5,9; Hechos 6:3; Romanos 1:1; Gálatas 1:10; Colosenses 4:12). Los cristianos deben ministrar a los demás gracias a su devoción a Cristo y su amor por los demás, sin importar si los demás son creyentes o incrédulos. El ministerio a los demás debe ser imparcial e incondicional, buscando siempre ayudar a los demás, así como lo haría Jesús.

El ministerio en nuestros días ha tomado un significado más vocacional puesto que nombramos a los pastores "ministros" para el servicio a tiempo completo. Los pastores pasan sus vidas en el ministerio, ministran a otros, y con razón se les puede designar como ministros, aunque los pastores no son los únicos que deben involucrarse en el ministerio. Desde las primeras iglesias del Nuevo Testamento hasta las iglesias de nuestros días, cada cristiano debe estar en el ministerio de ayudar a los demás (ver Romanos 12:3-8, 10-13; 2 Timoteo 2:24-26).

El concepto de ministerio parece priorizar el ministerio en cosas espirituales, no sólo en cosas prácticas. El ministerio ciertamente debería poner énfasis en compartir el Evangelio de Jesucristo con otros para que puedan llegar a conocerlo y recibirlo como Salvador personal, experimentarlo como Señor de su vida, y llegar incluso más allá para conocer a Cristo como la esencia de su Vida (ver Juan 1:12; Colosenses 2:6-7; Gálatas 2:20; Filipenses 3:8-10). El ministerio puede y debe incluir el atender las necesidades físicas, emocionales, mentales, vocacionales y financieras de los demás. Jesús lo hizo, ¡y nosotros también deberíamos hacerlo!

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