Ministerio Al Rescate de la Fe

Ministerio Al Rescate de la Fe

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Ministerio Católico dedicado a la propagación de la fe en las diferentes comunidades y familias del p

Ministerio Católico dedicado a la propagación de la fe en las diferentes comunidades y familias del pueblo de Isabela.

13/08/2026

Un dogma es una verdad de fe absoluta, definitiva, infalible e incuestionable revelada por Dios a través de la Biblia o la Sagrada Tradición que todo católico esta llamado a creer. Por eso, cuando la Iglesia define un dogma, no está inventando una nueva verdad, sino declarando solemnemente que algo pertenece al depósito de la fe.

- Dogma de la Inmaculada Concepción
María fue preservada del pecado original desde su concepción. Dios la preparó pura para ser la Madre de Jesús, el Salvador. Fue proclamado por el Papa Pío IX (1854).

- Dogma de la Maternidad Divina
María es la Madre de Dios porque Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre. Ella engendró, en su totalidad, al Verbo Encarnado. Fue proclamado en el Concilio de Éfeso (431).

- Dogma de la Virginidad Perpetua
María fue virgen antes, durante y después del nacimiento de Jesús. Este dogma reafirma su consagración total a Dios. Fue reafirmada por varios concilios.

- Dogma de la Asunción de María
Al final de su vida terrena, María fue llevada al Cielo en cuerpo y alma. Ella, gloriosa junto a Jesús, no pasó por la corrupción del cuerpo. Fue proclamado por el Papa Pío XII (1950).

Más información:
👉 https://ow.ly/FZBx50ZzaxZ

13/08/2026

San Estanislao Kostka, patrono de los jóvenes que aspiran al sacerdocio🙏

Cada 13 de agosto, la Iglesia celebra a San Estanislao Kostka, joven polaco y novicio jesuita, patrono de los novicios, de quienes se preparan al sacerdocio y de Polonia.

Nacido en 1550 en una familia noble, desde muy pequeño destacó por su amor al estudio, la oración y la Eucaristía. A los 13 años fue enviado a un internado jesuita en Viena, donde profundizó en su vida espiritual.

Durante una grave enfermedad, pidió recibir la Eucaristía, pero el dueño luterano de la casa donde se hospedaba se lo impidió. Según su relato, Santa Bárbara se le apareció acompañada de dos ángeles y le llevó la Comunión.

Tiempo después, Estanislao afirmó haber recibido la visita de la Virgen María con el Niño Jesús, quien le manifestó que debía ingresar cuanto antes en la Compañía de Jesús. Aunque inicialmente encontró la oposición de su familia y de algunos superiores, decidió seguir firmemente su vocación.

Dejó su hogar y emprendió el camino hacia Roma. Allí fue recibido por San Francisco de Borja, superior general de los jesuitas, quien lo admitió en el noviciado.

Estanislao se entregó intensamente a la oración, el estudio y la vida religiosa. Sus compañeros fueron testigos de su profunda devoción y de los éxtasis que experimentaba durante la celebración de la Misa, especialmente después de recibir la Comunión.

En agosto de 1568, tras escuchar una exhortación de San Pedro Canisio sobre la necesidad de caminar con rapidez hacia la santidad, Estanislao anunció que moriría ese mismo mes. Días después enfermó y, el 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, partió a la Casa del Padre con apenas 18 años.

Su breve vida sigue siendo un ejemplo para los jóvenes que desean entregar su vida a Dios y, de manera especial, para quienes sienten el llamado al sacerdocio y a la vida consagrada.

Lee la nota aquí: https://ow.ly/TpGp50Zz74t

13/08/2026

¿Cuándo visten la dalmática los diáconos? Respondemos a la pregunta de cómo han de vestirse los diáconos para distintas celebraciones litúrgicas.

-Para administrar el Bautismo viste estola sobre la sobrepelliz o el alba, y puede usar capa pluvial (Ritual para el Bautismo de los niños n. 35, 74 y 107)

-Para presidir el rito de acceso al catecumenado, viste estola sobre la sobrepelliz o el alba, y puede usar capa pluvial (Ritual de la iniciación cristiana de adultos n. 73)

-Para la bendición con el Santísimo Sacramento viste estola blanca sobre la sobrepelliz o el alba. Si la bendición la da con la custodia, debe de usar capa pluvial blanca; si se imparte con el copón, el uso de la capa pluvial es potestativa (Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto Eucarístico fuera de la Misa n. 92).

-Para la Liturgia de las Horas viste estola sobre el alba o la sobrepelliz. En las mayores solemnidades, puede usar la dalmática (Ordenación General de la Liturgia Horas n. 255)

-Para asistir matrimonios fuera de Misa viste estola sobre el alba o la sobrepelliz, y puede usar la dalmática (Ritual del Matrimonio n. 171)

-Para la Sata Misa, alba, estola y dalmática. Sin embargo, puede omitir la dalmática por necesidad o por celebrarse con un menor grado de solemnidad (IGMR 119 y 338)

Siempre que utilicen alba, deben de emplear cíngulo, salvo que el alba se ajuste al cuerpo sin necesidad de usarlo, y amito, salvo que el alba cubra el cuello (IGMR 336

13/08/2026

En un mundo cada vez más mediado por pantallas, el Papa León XIV nos invita a redescubrir el valor de lo tangible.

Durante su reciente audiencia en el Vaticano, el Pontífice recordó que la fe se vive plenamente en el encuentro físico con la comunidad.

La conexión digital tiene sus límites y, cuando hablamos del domingo, la presencia real en la Eucaristía se vuelve esencial.

El Papa destacó que "la asamblea litúrgica se cumple, de hecho, a través de la participación activa de los hermanos y hermanas".

No se trata simplemente de observar un rito, sino de habitar el misterio de la salvación que se renueva en cada ciclo litúrgico.

León XIV nos anima a priorizar este espacio, afirmando que "esta asamblea no puede ser sustituida por una presencia puramente virtual".

Es una llamada a recuperar el domingo como un tiempo de verdadera comunión y gracia, dejando de lado la pasividad frente al monitor.

13/08/2026
13/08/2026

Evangelio según San Mateo 18,21-35.

Se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?".
Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.
Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.
El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo".
El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: 'Págame lo que me debes'.
El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: 'Dame un plazo y te pagaré la deuda'.
Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.
Este lo mandó llamar y le dijo: '¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.
¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?'.
E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos".

Católicos con acción |

13/08/2026

Saber perdonar

Evangelio de HOY. Jueves 13 de agosto 2026 Mt 18,21-19,1 "No te digo hasta siete veces,sino hasta... 13/08/2026

Evangelio de HOY. Jueves 13 de agosto 2026 Mt 18,21-19,1 "No te digo hasta siete veces,sino hasta... Bienvenido a tu espacio de fe y oración. Hoy, Jueves 13 de agosto d...

13/08/2026

La Iglesia, madre y maestra

2030 El cristiano realiza su vocación en la Iglesia, en comunión con todos los bautizados. De la Iglesia recibe la Palabra de Dios, que contiene las enseñanzas de la “ley de Cristo” (Ga 6, 2). De la Iglesia recibe la gracia de los sacramentos que le sostienen en el camino. De la Iglesia aprende el ejemplo de la santidad; reconoce en la Bienaventurada Virgen María la figura y la fuente de esa santidad; la discierne en el testimonio auténtico de los que la viven; la descubre en la tradición espiritual y en la larga historia de los santos que le han precedido y que la liturgia celebra a lo largo del santoral.

2031 La vida moral es un culto espiritual. Ofrecemos nuestros cuerpos “como una hostia viva, santa, agradable a Dios” (Rm 12, 1) en el seno del Cuerpo de Cristo que formamos y en comunión con la ofrenda de su Eucaristía. En la liturgia y en la celebración de los sacramentos, plegaria y enseñanza se conjugan con la gracia de Cristo para iluminar y alimentar el obrar cristiano. La vida moral, como el conjunto de la vida cristiana, tiene su fuente y su cumbre en el Sacrificio Eucarístico.

I. Vida moral y Magisterio de la Iglesia

2032. La Iglesia, “columna y fundamento de la verdad” (1 Tm 3, 15), “recibió de los Apóstoles [...] este solemne mandato de Cristo de anunciar la verdad que nos salva” (LG 17). “Compete siempre y en todo lugar a la Iglesia proclamar los principios morales, incluso los referentes al orden social, así como dar su juicio sobre cualesquiera asuntos humanos, en la medida en que lo exijan los derechos fundamentales de la persona humana o la salvación de las almas” (CIC can. 747, §2).

2033 El magisterio de los pastores de la Iglesia en materia moral se ejerce ordinariamente en la catequesis y en la predicación, con la ayuda de las obras de los teólogos y de los autores espirituales. Así se ha transmitido de generación en generación, bajo la dirección y vigilancia de los pastores, el “depósito” de la moral cristiana, compuesto de un conjunto característico de normas, de mandamientos y de virtudes que proceden de la fe en Cristo y están vivificados por la caridad. Esta catequesis ha tomado tradicionalmente como base, junto al Credo y el Padre Nuestro, el Decálogo que enuncia los principios de la vida moral válidos para todos los hombres.

2034 El Romano Pontífice y los obispos como “maestros auténticos por estar dotados de la autoridad de Cristo [...] predican al pueblo que tienen confiado la fe que hay que creer y que hay que llevar a la práctica” (LG 25). El magisterio ordinario y universal del Papa y de los obispos en comunión con él enseña a los fieles la verdad que han de creer, la caridad que han de practicar, la bienaventuranza que han de esperar.

2035 El grado supremo de la participación en la autoridad de Cristo está asegurado por el carisma de la infalibilidad. Esta se extiende a todo el depósito de la revelación divina (cf LG 25); se extiende también a todos los elementos de doctrina, comprendida la moral, sin los cuales las verdades salvíficas de la fe no pueden ser salvaguardadas, expuestas u observadas (cf Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Mysterium ecclesiae, 3).

2036 La autoridad del Magisterio se extiende también a los preceptos específicos de la ley natural, porque su observancia, exigida por el Creador, es necesaria para la salvación. Recordando las prescripciones de la ley natural, el Magisterio de la Iglesia ejerce una parte esencial de su función profética de anunciar a los hombres lo que son en verdad y de recordarles lo que deben ser ante Dios (cf. DH 14).

2037 La ley de Dios, confiada a la Iglesia, es enseñada a los fieles como camino de vida y de verdad. Los fieles, por tanto, tienen el derecho (cf CIC can. 213) de ser instruidos en los preceptos divinos salvíficos que purifican el juicio y, con la gracia, sanan la razón humana herida. Tienen el deber de observar las constituciones y los decretos promulgados por la autoridad legítima de la Iglesia. Aunque sean disciplinares, estas determinaciones requieren la docilidad en la caridad.

2038 En la obra de enseñanza y de aplicación de la moral cristiana, la Iglesia necesita la dedicación de los pastores, la ciencia de los teólogos, la contribución de todos los cristianos y de los hombres de buena voluntad. La fe y la práctica del Evangelio procuran a cada uno una experiencia de la vida “en Cristo” que ilumina y da capacidad para estimar las realidades divinas y humanas según el Espíritu de Dios (cf 1 Co 2, 10-15). Así el Espíritu Santo puede servirse de los más humildes para iluminar a los sabios y los constituidos en más alta dignidad.

2039 Los ministerios deben ejercerse en un espíritu de servicio fraternal y de entrega a la Iglesia en nombre del Señor (cf Rm 12, 8.11). Al mismo tiempo, la conciencia de cada cual en su juicio moral sobre sus actos personales, debe evitar encerrarse en una consideración individual. Con mayor empeño debe abrirse a la consideración del bien de todos según se expresa en la ley moral, natural y revelada, y consiguientemente en la ley de la Iglesia y en la enseñanza autorizada del Magisterio sobre las cuestiones morales. No se ha de oponer la conciencia personal y la razón a la ley moral o al Magisterio de la Iglesia.

2040 Así puede desarrollarse entre los cristianos un verdadero espíritu filial con respecto a la Iglesia. Es el desarrollo normal de la gracia bautismal, que nos engendró en el seno de la Iglesia y nos hizo miembros del Cuerpo de Cristo. En su solicitud materna, la Iglesia nos concede la misericordia de Dios que va más allá del simple perdón de nuestros pecados y actúa especialmente en el sacramento de la Reconciliación. Como madre previsora, nos prodiga también en su liturgia, día tras día, el alimento de la Palabra y de la Eucaristía del Señor.

II. Los mandamientos de la Iglesia

2041 Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en la línea de una vida moral referida a la vida litúrgica y que se alimenta de ella. El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo.

2042 El primer mandamiento («oír misa entera los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles») exige a los fieles que santifiquen el día en el cual se conmemora la Resurrección del Señor y las fiestas litúrgicas principales en honor de los misterios del Señor, de la Santísima Virgen María y de los santos, en primer lugar participando en la celebración eucarística en la que se congrega la comunidad cristiana y descansando de aquellos trabajos y ocupaciones que puedan impedir esa santificación de esos días (cf CIC can 1246-1248; CCEO can. 881, 1.2.4).

El segundo mandamiento («confesar los pecados al menos una vez al año») asegura la preparación a la Eucaristía mediante la recepción del sacramento de la Reconciliación, que continúa la obra de conversión y de perdón del Bautismo (cf CIC can. 989; CCEO can. 719).

El tercer mandamiento («recibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua») garantiza un mínimo en la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor en conexión con el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana (cf CIC can. 920; CCEO can. 708-881, 3).

2043 El cuarto mandamiento («abstenerse de comer carne y ayunar en los días establecidos por la Iglesia») asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas y para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón (cf CIC can. 1249-1251; CCEO can. 882).

El quinto mandamiento («ayudar a la Iglesia en sus necesidades») enuncia que los fieles están obligados de ayudar, cada uno según su posibilidad, a las necesidades materiales de la Iglesia (cf CIC can. 222).

III. Vida moral y testimonio misionero

2044 La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. Para manifestar ante los hombres su fuerza de verdad y de irradiación, el mensaje de la salvación debe ser autentificado por el testimonio de vida de los cristianos. “El mismo testimonio de la vida cristiana y las obras buenas realizadas con espíritu sobrenatural son eficaces para atraer a los hombres a la fe y a Dios” (AA 6).

2045 Los cristianos, por ser miembros del Cuerpo, cuya Cabeza es Cristo (cf Ef 1, 22), contribuyen a la edificación de la Iglesia mediante la constancia de sus convicciones y de sus costumbres. La Iglesia aumenta, crece y se desarrolla por la santidad de sus fieles (cf LG 39), “hasta que lleguemos al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud en Cristo” (Ef 4, 13).

2046 Llevando una vida según Cristo, los cristianos apresuran la venida del Reino de Dios, “Reino de justicia, de verdad y de paz” (Solemnidad de N. Señor Jesucristo Rey del Universo, Prefacio: Misal Romano). Esto no significa que abandonen sus tareas terrenas, sino que, fieles a su Maestro, las cumplen con rectitud, paciencia y amor.

Resumen

2047 La vida moral es un culto espiritual. El obrar cristiano se alimenta en la liturgia y la celebración de los sacramentos.

2048 Los mandamientos de la Iglesia se refieren a la vida moral y cristiana, unida a la liturgia, y que se alimenta de ella.

2049 El Magisterio de los pastores de la Iglesia en materia moral se ejerce ordinariamente en la catequesis y la predicación tomando como base el Decálogo que enuncia los principios de la vida moral válidos para todo hombre.

2050 El Romano Pontífice y los obispos, como maestros auténticos, predican al pueblo de Dios la fe que debe ser creída y aplicada a las costumbres. A ellos corresponde también pronunciarse sobre las cuestiones morales que atañen a la ley natural y a la razón.

2051 La infalibilidad del Magisterio de los pastores se extiende a todos los elementos de doctrina, comprendida la moral, sin los cuales las verdades salvíficas de la fe no pueden ser salvaguardadas, expuestas u observadas.



LOS DIEZ MANDAMIENTOS



Éxodo 20, 2-17 Deuteronomio 5, 6-21 Fórmula catequética*
«Yo soy el Señor tu
Dios que te ha sacado
del país de Egipto,
de la casa
de servidumbre
«Yo soy el Señor,
tu Dios, que te ha sacado
de Egipto, de la servidumbre.

«Yo soy el Señor tu Dios
No habrá para ti otros
dioses delante de mí.
No te harás escultura
ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra.
No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo el Señor,
tu Dios, soy un Dios celoso,
que castigo la iniquidad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación
de los que me odian, y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan
mis mandamientos. No habrá para ti otros dioses delante de mí... No habrá para ti otros dioses delante de mí.
No tomarás en falso
el nombre del Señor, tu Dios, porque el Señor no dejará
sin castigo a quien toma
su nombre en falso. No tomarás en falso
el nombre del Señor
tu Dios... No tomarás
el nombre de Dios
en vano.
Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos,
pero el séptimo
es día de descanso para el Señor, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo,ni tu sierva, ni tu ganado,
ni el forastero que
habita en tu ciudad.
Pues en seis días hizo
el Señor el cielo y la tierra,
el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó,
por eso bendijo el Señor
el día del sábado. Guardarás el día del sábado para santificarlo. Santificarás las fiestas.
Honra a tu padre y a tu madre para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor,
tu Dios, te va a dar. Honra a tu padre y a tu madre. Honrarás a tu padre
y a tu madre.
No matarás.

No matarás. No matarás.
No cometerás adulterio. No cometerás adulterio. No cometerás actos impuros.
No robarás. No robarás. No robarás.
No darás falso testimonio contra tu prójimo. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No dirás falso testimonio ni mentirás
No codiciarás la casa de tu prójimo. No desearás la mujer de tu prójimo. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su a**o,
ni nada que sea de tu prójimo». No codiciarás nada que sea de tu prójimo». No codiciarás l
os bienes ajenos».


* Catecismo Católico, preparado bajo la dirección del Cardenal Gasparri (Libreria Editrice Vaticana 1933, pp. 23-24).

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