Pastor Mega

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Carlos Alberto Paz es Pastor de la Iglesia Reformada Gracia Urbana en Perú. Teólogo en construcción

18/06/2026

La Insuficiencia Bíblica y el Peligro del Misticismo

En el contexto de las recientes contiendas electorales peruanas, emerge con claridad un fenómeno que no puede ser minimizado ni atribuido meramente a la debilidad humana: la pretensión "profética" de ciertos líderes religiosos que, bajo la pretensión de poseer revelaciones directas de Dios, ajustan sus supuestas visiones divinas a los resultados observables de la realidad política.

Tal es el caso del pastor Antony Lastra, quien inicialmente proclamó con aparente autoridad celestial que el candidato Pedro Sánchez obtendría la victoria electoral en las elecciones presidenciales en el Perú, afirmando recibir tal certeza directamente de parte de Dios. Ante el desenlace contrario, el mismo personaje modifica su narrativa para declarar que Dios le habría revelado el triunfo de Keiko Fujimori.

Esta mutabilidad no solo expone una preocupante inconsistencia personal, sino que revela un patrón más profundo y alarmante dentro de amplios sectores del evangelicalismo peruano, particularmente en expresiones pentecostales( no todos) , donde la suficiencia de la Escritura es relegada a un segundo plano en favor de experiencias subjetivas, emocionalismos pragmáticos y formas de espiritualidad superficial que rayan en la superstición y el misticismo.

Es evidente para cualquier observador racional y familiarizado con los acontecimientos públicos que el resultado electoral favorable a Keiko Fujimori no requería de visiones celestiales ni de mediaciones proféticas especiales; se trataba de un hecho político verificable mediante el escrutinio de los votos, y el seguimiento de los procesos institucionales. Sin embargo, la persistencia de estos supuestos profetas en reclamar autoridad divina para lo que resulta palmariamente observable pone de manifiesto una crisis de credibilidad que afecta no solo al individuo en cuestión, sino a toda un sector de pastores y evangélicos que se deja seducir por argumentos emotivos y caudillistas carentes de fundamento bíblico sólido e histórico riguroso.

Numerosos fieles, especialmente aquellos formados en entornos donde la experiencia carismática prima sobre la doctrina, otorgan credibilidad ciega a estas declaraciones, sustituyendo el discernimiento bíblico por una fe emocional que se adapta convenientemente a los vientos de la coyuntura política.

Esta dinámica confirma, de manera irrefutable, las observaciones vertidas en reflexiones previas que hice en post anteriores y que algunos no quisieron reconocer llegando incluso a diferir conmigo con insultos: en el Perú existe una cantidad significativa de pastores evangélicos y cristianos, que tratan la Biblia como un libro insuficiente, un mero punto de partida ornamental en lugar de la autoridad suprema, inerrante y suficiente para toda materia de fe y práctica, incluyendo la evaluación del orden político y social.

La raíz de este problema radica en una sustitución epistemológica grave: en lugar de partir de la Escritura para discernir el sistema político que Dios ha modelado para las naciones —reflejado paradigmáticamente en la república hebrea de la ley mosaica y su aplicación hasta el tiempo de los Jueces , con su énfasis en un estado limitado, la protección de la propiedad, la justicia imparcial y la rendición de cuentas de los gobernantes ante la ley divina—, muchos líderes optan por una espiritualidad pragmática, superficial y poco creíble.

Es imperativo, por tanto, un llamado urgente y fraternal a los hermanos en la fe: abandonen las prácticas de insulto y polarización estéril contra quienes, con amor y fidelidad bíblica, exhortan a un retorno a las fuentes. Dejen de respaldar proyectos políticos meramente porque un líder carismático los envuelve en retórica emotiva desprovista de base escritural e histórica rigurosa. La iglesia cristiana bíblica e histórica no tiene cabida para estos presuntos charlatanes que confunden sus impresiones subjetivas con la voz del Espíritu Santo. Si eres joven no sigas voces aún de pastores, si te llevan a apoyar sistemas de la cosmovisión anticristiana de este mundo.

Corresponde a cada pastor, en el ámbito de su iglesia local, asumir con seriedad esta responsabilidad: priorizar en la enseñanza y la oración el estudio sistemático de la autoridad, la inerrancia y la suficiencia absoluta de las Escrituras. Solo desde esa fundación sólida podrá avanzarse hacia una comprensión madura del modelo estatal que Dios delineó en su Palabra.

Resulta lamentable, aunque previsible dada la realidad observable en muchas iglesias, asociaciones y confraternidades evangélicas peruanas, que se otorgue espacio y plataforma a este tipo de ideas subjetivas, tratándolas como verdades reveladas cuando Dios ya ha hablado clara y suficientemente en Su Palabra. Los charlatanes no reciben revelaciones nuevas; su discurso es mera adaptación oportunista a los hechos consumados.

Esta situación no debe desanimar, sino más bien impulsar una reforma profunda. Que el Señor, en su soberana misericordia, ayude a Su iglesia en el Perú y en toda Latinoamérica a crecer en el conocimiento de la verdad, a madurar en discernimiento doctrinal y a rechazar toda forma de espiritualidad que desplace la Escritura de su lugar central.

Solo así la fe evangélica podrá cumplir su rol profético en la sociedad: no como instrumento de manipulación política, sino como luz que ilumina con principios eternos el camino hacia una nación más justa, ordenada y alineada con la voluntad revelada de Dios. La hora exige pastores fieles a la Palabra, no profetas volubles al vaivén de las urnas.

14/06/2026

Que hermoso es estar congregando con los Santos en el día del Señor 🙌🏽😃

Ignorancia Política Neo Evangélica 12/06/2026

¿Por qué muchos evangélicos votan por partidos populistas , y apoyan candidatos anticristianos? En este video hablamos claro sobre el tema

https://www.youtube.com/live/oB5ElGMsU1Q?si=eCwskZN7TqiUA1tw

Ignorancia Política Neo Evangélica Uno de los problemas mas profundos y menos discutidos dentro del ev...

10/06/2026

La Manipulación Política desde Algunos Púlpitos

Un hermano cristiano de mi ciudad comento en una de mis transmisiones " mi pastor usó la iglesia para inducir a votar por el candidato de izquierda e incluso puso el logo del partido y la cara del candidato en la pantalla de la iglesia, luego casi obligó a los miembros a votar por este candidato, los hermanos temerosos no dijeron nada ".

También durante años veo pastores diciendo haber recibido alguna revelación sobrenatural " de Dios" acerca de lo que sucedería en Perú justo en tiempos de elecciones y muchas veces justamente " Dios les habla" a favor de su candidato favorito o su ideología particular , ¿Que coincidencia no? .

No es la primera vez que escucho testimonios así en el Perú, muchas elecciones anteriores supe de casos así y son pastores que tenían preferencias tanto de izquierda como también de la falsa derecha estátista y mercantilista que nos rodea. Sea de cualquiera de estos dos sectores el problema son los pastores y líderes que se venden y pretenden que sus ovejas sean números sin voluntad.

Esto pasa por qué uno de los problemas menos discutidos dentro de ciertos sectores del neo evangelicalismo contemporáneo es el uso de la autoridad pastoral para promover proyectos políticos estatistas como si fueran la consecuencia inevitable de la fe cristiana.

El problema no es que los pastores hablen de política. La Biblia habla extensamente sobre gobierno, justicia bíblica , autoridad y responsabilidad social. El problema surge cuando un supuesto pastor vende su alma y presenta una postura que no es la postura extraída de la Biblia , si no que promueven el partido de su preferencia como la única opción " de los cristianos", aprovechando que muchos creyentes desconocen lo que la Escritura enseña acerca de los límites del poder civil, la propiedad, la responsabilidad personal y la naturaleza pecaminosa del ser humano.

Muchos cristianos conocen los mandatos bíblicos sobre ayudar al pobre, pero nunca han estudiado pasajes fundamentales sobre el gobierno civil. Como resultado, pueden ser fácilmente convencidos de que expandir el poder del Estado es equivalente a practicar el amor al prójimo, cuando la Biblia nunca establece tal ecuación.

Cuando la Ideología Dirige la Interpretación

La manipulación comienza cuando una ideología política se convierte en el filtro principal para leer la Escritura. En lugar de permitir que la Biblia forme una visión completa del gobierno y la sociedad, algunos intérpretes seleccionan ciertos textos sobre ayuda social mientras minimizan otros relacionados con la responsabilidad individual, la propiedad y los límites de la autoridad humana.

Por ejemplo la Escritura ordena la generosidad hacia los necesitados, pero también reconoce la legitimidad de la propiedad privada. Los mandamientos "No hurtarás" y "No codiciarás" (Éxodo 20:15,17) presuponen la existencia de posesiones legítimas. Asimismo, la Biblia afirma la importancia del trabajo responsable: "Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma" (2 Tesalonicenses 3:10). Una cosmovisión bíblica equilibrada debe considerar todo el consejo de Dios y no solamente aquellos textos que favorecen una agenda política determinada.

La Confusión entre Compasión y Coerción

Uno de los errores más comunes consiste en confundir la compasión cristiana con la expansión del poder estatal. La Biblia ordena ayudar a los pobres, pero generalmente coloca esa responsabilidad sobre individuos, familias y comunidades de fe. Pablo enseña que "Dios ama al dador alegre" (2 Corintios 9:7), destacando el carácter voluntario de la generosidad cristiana.

Esto no significa que toda acción gubernamental sea incorrecta. Significa simplemente que la Escritura no enseña que más gobierno equivale automáticamente a más justicia ni que mayores programas estatales sean necesariamente una expresión superior del amor cristiano. Esas son conclusiones políticas que deben ser evaluadas con prudencia y no presentadas como mandatos divinos incuestionables.

El Riesgo de Convertir al Estado en un Salvador

Toda ideología política ofrece alguna visión de salvación social. Sin embargo, la Biblia enseña que ningún gobierno puede resolver el problema fundamental del hombre: el pecado. Las autoridades pueden castigar el mal y promover cierto orden, pero no pueden transformar el corazón humano.

Por esa razón, los creyentes deben ser cautelosos cuando líderes religiosos depositan expectativas casi mesiánicas en programas políticos o candidatos específicos. El reino de Dios no avanza mediante el poder coercitivo del Estado, sino mediante la obra de Cristo y la transformación que produce el evangelio. Como dijo Jesús: "Mi reino no es de este mundo" (Juan 18:36).

Conclusión

La iglesia no está llamada a funcionar como una maquinaria de votos ni a dirigir el voto de los creyentes mediante presión espiritual. Su misión es formar discípulos capaces de pensar bíblicamente sobre todas las áreas de la vida, incluida la política.

Cuando los cristianos en el Perú conocen las Escrituras en su totalidad, pueden evaluar críticamente tanto las propuestas del socialismo como las neo liberales. Pero cuando desconocen la enseñanza bíblica de la ley de Dios sobre gobierno, justicia y responsabilidad humana, se vuelven vulnerables a quienes utilizan el lenguaje espíritualoide para promover proyectos políticos particulares.

La solución no es abandonar la reflexión política, sino regresar a una cosmovisión verdaderamente bíblica. Solo así los creyentes podrán ejercer su ciudadanía con libertad de conciencia, sometiendo toda ideología, falsas profecías y todo proyecto humano a la autoridad suprema de la Palabra de Dios.

10/06/2026

¿Por qué hay cristianos que apoyan a zurdos o progres? Por la Ignorancia bíblica.

Uno de los problemas más profundos y menos discutidos dentro del evangelicalismo contemporáneo en el Perú y en gran parte de América Latina es la ausencia de una cosmovisión política verdaderamente arraigada en las Escrituras. Mientras se dedican innumerables esfuerzos al estudio de temas relacionados con la vida eclesiástica, la adoración o las controversias doctrinales internas, rara vez se examina con igual seriedad lo que Dios ha revelado acerca de la justicia civil, la autoridad política, la propiedad, los impuestos, la economía y el papel legítimo del gobierno.

La Biblia no presenta a Dios únicamente como Señor de la salvación individual. Él es también el Legislador supremo y Rey sobre las naciones. El salmista declara: «Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará» (Isaías 33:22). Del mismo modo, el Salmo 2 llama a los reyes y gobernantes de la tierra a someterse al gobierno del Mesías. Por tanto, la idea de que la fe cristiana debe limitarse exclusivamente a la esfera privada resulta extraña al testimonio completo de las Escrituras.

Cuando la iglesia abandona la tarea de pensar bíblicamente sobre la vida pública, inevitablemente adopta categorías provenientes de filosofías ajenas a la revelación divina. El vacío doctrinal nunca permanece vacío; siempre termina siendo ocupado por alguna cosmovisión rival.

1. Las Escrituras revelan principios de gobierno, justicia y economía

Desde Génesis hasta Apocalipsis encontramos principios consistentes acerca de la propiedad, el trabajo, la responsabilidad personal, la justicia y la autoridad civil.

El octavo mandamiento, «No hurtarás» (Éxodo 20:15), presupone la legitimidad de la propiedad privada. Asimismo, los mandamientos que prohíben codiciar la casa, el campo o los bienes del prójimo (Éxodo 20:17) reconocen la existencia de posesiones legítimas pertenecientes a individuos y familias.

La distribución de la tierra en Israel muestra que Dios estableció un orden social donde las familias poseían herencias definidas. En Números 36 y Levítico 25 se observa la preocupación divina por preservar la heredad familiar de generación en generación. La tierra no debía ser absorbida permanentemente por estructuras centralizadas de poder, porque en última instancia pertenecía a Dios y era administrada por familias responsables delante de Él. Dios reinaba a través de su Ley(Lex Rex)

La Escritura también exalta el valor del trabajo productivo. El hombre fue llamado a labrar y guardar el huerto antes de la caída (Génesis 2:15). El apóstol Pablo enseña: «Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma» (2 Tesalonicenses 3:10). La prosperidad es presentada como el fruto ordinario de la diligencia, la sabiduría y la bendición divina, no como el resultado primario de mecanismos políticos de redistribución como hacen los políticos estátistas actuales.

Al mismo tiempo, la ley de Dios protegía a los pobres mediante normas de caridad, generosidad y responsabilidad comunitaria. La rebusca de los campos (Levítico 19:9-10) permitía que los necesitados recogieran alimento, pero sin eliminar la responsabilidad personal de trabajar. La ayuda era real, pero no destruía la dignidad del individuo ni transfería toda responsabilidad al gobierno civil.

2. Dios establece límites al poder político

Uno de los aspectos menos estudiados de la ley bíblica es que impone restricciones claras a los gobernantes del Estado.

En Deuteronomio 17:14-20, el gobernante del pueblo del pacto no podía multiplicar excesivamente caballos, mujeres ni riquezas para sí mismo. Además, debía copiar personalmente la ley de Dios y someterse a ella todos los días de su vida. El gobernante no era una fuente autónoma de autoridad; estaba bajo una ley superior.

Cuando Israel étnico pidió un rey como las demás naciones, Traicionó a Dios , abandono la idea de ser gobernadora por Dios a través de su ley y lo cambiaron por las ideologías de este mundo.

Dios advirtió mediante Samuel acerca de las consecuencias de la expansión del poder político. El rey tomaría hijos para sus ejércitos, hijas para su servicio, expropiaria tierras para sus funcionarios y una parte significativa de la producción del pueblo (1 Samuel 8:10-18). El pasaje constituye una seria advertencia acerca de la tendencia natural del poder civil a crecer y apropiarse progresivamente de recursos de una nación.

La enseñanza bíblica contrasta fuertemente con la idea moderna de que el Estado debe convertirse en el administrador principal de todas las áreas de la vida. En la Escritura, la familia, la iglesia y otras instituciones poseen responsabilidades propias dadas por Dios que no deben ser absorbidas por el gobierno civil.

Por tanto apoyar, votar, participar o agradarse de un partido con planes de gobierno estátistas es como el Israel de tiempos del profeta Samuel, una traición a Dios por más fuerte que les suene a muchos por su falta de estudio y costumbre con este tema.

3. El mito de la neutralidad política

Muchos creyentes sostienen que evitar toda reflexión política bíblica y argumentar emotivamente constituye una postura más espiritual. Sin embargo, la Biblia jamás enseña la neutralidad moral o intelectual.

Proverbios 1:7 afirma que «el temor de Jehová es el principio de la sabiduría». Esto significa que toda comprensión correcta de la realidad debe comenzar con Dios. No existe un terreno neutral desde el cual interpretar la justicia, la autoridad, la libertad o los derechos humanos.

El Señor Jesucristo declaró que quien no está con Él está contra Él (Mateo 12:30). La Escritura presenta una confrontación permanente entre cosmovisiones rivales: la sabiduría de Dios y la sabiduría del mundo.

Por esta razón, cuando los cristianos abandonan el análisis bíblico de los asuntos públicos, no se vuelven neutrales. Simplemente adoptan, muchas veces sin darse cuenta, las presuposiciones culturales predominantes en su entorno.

La consecuencia es que generaciones enteras de creyentes terminan siendo discipuladas políticamente por universidades seculares, medios de comunicación, ideologías contemporáneas y movimientos culturales antes que por la Palabra de Dios.

4. La ignorancia voluntaria y sus consecuencias

Más preocupante que la falta de enseñanza es la creciente falta de interés por aprender.

El profeta Oseas declaró: «Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento» (Oseas 4:6). Aunque el contexto inmediato se refiere al conocimiento del pacto de Dios( teología básica que también muchos evangélicos actuales desconocen) , el principio sigue siendo relevante: la ignorancia espiritual produce consecuencias reales en la vida de una nación.

Cuando los creyentes dejan de evaluar los sistemas políticos a la luz de la revelación divina, terminan guiándose por emociones, simpatías personales o narrativas mediáticas. Sin embargo, Jeremías 17:9 advierte que el corazón humano es engañoso.

Toda ideología contiene presupuestos acerca de la naturaleza humana, la autoridad y la justicia. Algunas parten de la premisa de que el hombre es fundamentalmente bueno y que los problemas sociales pueden resolverse mediante una creciente concentración de poder político. La cosmovisión bíblica, por el contrario, reconoce la realidad universal del pecado y, precisamente por ello, desconfía de cualquier concentración excesiva de autoridad (estatismo) en manos de seres humanos caídos.

La doctrina del pecado original no solo explica la necesidad de la salvación; también explica por qué el poder debe ser limitado y sometido a normas objetivas de justicia.

5. Un llamado urgente a volver a las Escrituras

La solución para esta crisis no será encontrada en una nueva estrategia electoral ni en una nueva figura política. La solución comienza cuando la iglesia vuelve a reconocer la autoridad absoluta de la Palabra de Dios sobre todas las áreas de la vida.

Cristo declaró que toda autoridad le ha sido dada en el cielo y en la tierra (Mateo 28:18). Su señorío no se limita al culto dominical ni a la vida devocional privada. Él es Rey sobre las naciones, Señor sobre los gobernantes y Juez de toda autoridad humana.

Por tanto, los cristianos deben aprender a evaluar los sistemas políticos mediante preguntas bíblicas fundamentales: ¿protegen la justicia? ¿respetan la responsabilidad familiar? ¿reconocen los límites de la autoridad civil? ¿promueven la honestidad, la libertad y la responsabilidad moral? ¿están en armonía con los principios revelados por Dios?

La iglesia necesita abandonar la superficialidad doctrinal y recuperar una visión integral del señorío de Cristo. Necesita formar creyentes capaces de pensar bíblicamente acerca de la economía, la ley, la cultura y el gobierno. Necesita desarrollar discernimiento para no ser arrastrada por ideologías que prometen redención política mientras ignoran la realidad del pecado y la autoridad de Dios.

Una iglesia que ignora la cosmovisión terminará siendo moldeada por cosmovisiones ajenas y terminan justificando su apoyo a partidos con cosmovisión ajena a la voluntad de Dios en la Biblia o hasta formando parte de partidos políticos afines al estatismo. Pero una iglesia que regresa a la autoridad total de las Escrituras podrá ejercer una influencia transformadora sobre la sociedad y proclamar con claridad que Jesucristo es Señor sobre cada esfera de la existencia humana.

Esto ya no es casi para los boomers es para que reflexionen los jóvenes los que aún no tienen sesgo y quieren realmente conocer la Libertad de las posturas bíblicas para política y estado.

En resumen muchos evangélicos votan a favor de estátistas o partidos con propuestas antiricristianas en sus planes de gobierno debido a una gran ignorancia de la postura bíblica del modelo mas cercano que está en la ley de Dios es decir por su abandono de la Biblia como autoridad final en este tema , por la supuesta neutralidad que tienen en estos temas que al final se ve derrotada por ideologías que se llevan sus votos y lo peor es por pastores y líderes que son concientes d intencionales en no querer aprender más sobre este tema y por ende no enseñan la voluntad bíblica de Dios a sus iglesias.

Dios ilumine a su iglesia .

03/06/2026

La publicación de Katy Jara refleja un problema recurrente dentro de ciertos sectores del evangelicalismo contemporáneo: la tendencia a revestir de lenguaje piadoso y aparentemente neutral decisiones y respaldos políticos que merecen un análisis mucho más serio, riguroso y bíblicamente fundamentado.

Frases como “solo Dios conoce los corazones” son verdaderas en sí mismas, pues la Escritura enseña claramente que Dios escudriña las intenciones más profundas del ser humano (Jeremías 17:10). Sin embargo, utilizar esa verdad como un mecanismo para suspender todo discernimiento público respecto a líderes, movimientos políticos o alianzas ideológicas constituye una aplicación equivocada del principio bíblico. El mismo Dios que conoce los corazones también ordena a su pueblo examinar los frutos, evaluar las obras, discernir las doctrinas y juzgar con justo juicio. Cuando una figura pública decide respaldar o promover a determinados actores políticos, ya no se trata simplemente de intenciones ocultas, sino de hechos visibles que deben ser analizados a la luz de la verdad.

Resulta especialmente preocupante que se pretenda presentar como una señal positiva o espiritualmente significativa el hecho de que un político asista a una reunión de oración o participe en un encuentro con líderes evangelicos pocas horas antes de un evento electoral relevante.

La historia política latinoamericana, y particularmente la peruana, está llena de ejemplos de candidatos que han buscado legitimidad religiosa mediante apariciones estratégicas en iglesias, reuniones pastorales y eventos cristianos. Y los personajes que se reunieron con el candidato Sánchez ya son conocidos por su apoyo a políticos de izquierda con valores anticristianos en anteriores oportunidades.

La presencia de un político en una iglesia evangélica no constituye evidencia de conversión genuina, integridad moral ni compromiso con principios bíblicos. De hecho, la Escritura advierte repetidamente contra la superficialidad religiosa y contra aquellos que honran a Dios con los labios mientras su corazón permanece lejos de Él. Por ello, cualquier intento de utilizar actos religiosos públicos como argumento para inspirar confianza política debería ser recibido con prudencia y no con entusiasmo acrítico, como lamentablemente algunos evangélicos lo hacen.

Más preocupante aún es la participación de ciertos líderes que se presentan como representantes del evangelicalismo peruano cuando, en realidad, no hablan en nombre de la iglesia en el Perú , ni siquiera de la mayoría de los creyentes evangélicos del país. Algunos de estos personajes han mantenido históricamente una preocupante cercanía con proyectos políticos cuestionables y, en diversos momentos, han expresado apoyo o simpatía hacia figuras cuyos modelos económicos y gestión estuvo marcada por acusaciones de corrupción, incompetencia o promoción de ideas incompatibles con una cosmovisión cristiana bíblica.

Cuando estos mismos líderes reaparecen respaldando nuevas candidaturas, apelando nuevamente a símbolos religiosos y discursos espirituales, es legítimo preguntarse si realmente están ejerciendo discernimiento pastoral o si simplemente están repitiendo un patrón de oportunismo político y charlatanería disfrazado de compromiso cristiano.

La apelación de la hermanita Jara - ya conocidoa .por sus publicaciones nada ortodoxas y hasta hereticas- constante a que “Dios conoce los corazones” tampoco exime de responsabilidad a quienes públicamente promueven determinadas causas o candidatos. Por el contrario, esa misma verdad debería generar un profundo temor reverente.

Dios conoce los corazones de los políticos, pero también conoce los corazones de los artistas, de los pastores, de los líderes religiosos y de todos aquellos que utilizan su influencia para orientar la opinión de miles de personas. Si una persona emplea su plataforma pública para legitimar proyectos ideológicos contrarios a los principios bíblicos, no podrá refugiarse indefinidamente detrás de expresiones de aparente humildad o neutralidad espiritual. La misma frase utilizada para evitar el discernimiento puede terminar convirtiéndose en una advertencia solemne, pues el Dios que conoce los corazones también juzga las motivaciones, las palabras y las acciones de quienes enseñan o influyen sobre otros.Podria ser juicio sobre Jara , Lastra y todos los que están apoyando sistemas anticristianos con solo Dios sabe que motivación , ya que Dios conoce sus corazones y de El no podrán escapar.

Otro aspecto alarmante es el silencio de gran parte del liderazgo evangélico nacional. Mientras Castillo en su momento y ahora Sánchez usan el nombre del cristianismo para respaldar proyectos políticos cuestionables, son relativamente pocas las voces pastorales que se levantan para ofrecer una evaluación bíblica seria y equilibrada. Este silencio genera la percepción de que existe una aceptación tácita o una indiferencia preocupante frente a la confusión doctrinal y política que se está promoviendo.

Es importante recordar que el cristianismo bíblico, histórico jamás ha enseñado que la iglesia deba convertirse en una plataforma propagandística para candidatos políticos de cosmovisión estátista. Tampoco ha sostenido que los creyentes deban apoyar acríticamente sistemas ideológicos que contradicen principios fundamentales de la cosmovisión cristiana. A lo largo de la historia, la iglesia ha afirmado que Cristo es Señor sobre todas las áreas de la vida, incluyendo la política, la economía, la justicia y el gobierno civil. Precisamente por ello, los cristianos están llamados a evaluar toda propuesta política a la luz de la revelación divina y no a la luz de emociones, simpatías personales o gestos religiosos cuidadosamente preparados para generar impacto mediático.

Finalmente, el problema de fondo radica en la normalización de una fe superficial que sustituye el discernimiento por sentimentalismo, la doctrina por emociones y la evaluación bíblica por consignas aparentemente espirituales. Cuando el pueblo de Dios abandona el análisis serio de las ideas y se conforma con expresiones vagas de religiosidad, termina siendo vulnerable a la manipulación política y al engaño. La iglesia de Cristo está llamada a algo mucho más elevado: a proclamar la verdad sin temor, a ejercer discernimiento conforme a las Escrituras y a recordar que sin el evangelio bíblico y sin una cosmovisión bíblica no estaremos siendo iglesia en medio de las tinieblas si no una organización que se vende a las tinieblas como vemos está ocurriendo .

28/05/2026

Este canal heretico es como El Especial del Humor 😂

28/05/2026

⚠️⚠️ATENCIÓN IMAGEN FALSA⚠️⚠️

Está circulando esta fotografía de Jeffrey Epstein con Cash luna, fue creada con Inteligencia Artificial para desprestigiar aun mas a Epstein.

14/05/2026

“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” — Evangelio según Mateo 26:41

La oración nunca fue diseñada para reemplazar la vigilancia espiritual. El Señor unió ambas cosas porque conoce la fragilidad del corazón humano. Muchas personas oran con sinceridad, pero después descuidan aquello que alimenta su mente, sus emociones y sus deseos. Jesús habló estas palabras en Getsemaní, mientras sus discípulos dormían espiritualmente en una de las horas más decisivas.

Ellos amaban al Maestro, pero no entendían el peligro de bajar la guardia. Así ocurre también hoy: un creyente puede buscar a Dios en oración y aun así exponerse a conversaciones, ambientes y hábitos que lentamente debilitan su comunión con Él. La oración trae fuerza, pero la vigilancia cierra las puertas por donde la tentación intenta entrar silenciosamente al alma.

Velar significa vivir despiertos delante de Dios. Es examinar el corazón, cuidar lo que permitimos entrar por los ojos y los oídos, y reconocer que la carne sigue siendo débil. Pedro aseguró que jamás negaría a Cristo, pero horas después cayó porque confió demasiado en sí mismo y no veló. La tentación rara vez aparece de golpe; normalmente comienza con pequeños descuidos tolerados por mucho tiempo. Por eso el creyente sabio no solo ora por pureza, sino que también se aparta de aquello que contamina. No solo pide paz, sino que evita alimentar discusiones y resentimientos. No solo clama por santidad, sino que protege su mente y su corazón. La obediencia diaria demuestra si la oración realmente está transformando la vida.

Dios no nos llama a vivir con miedo, sino con discernimiento y sobriedad espiritual. El enemigo trabaja mucho a través del cansancio, la distracción y la indiferencia. Cuando el alma deja de velar, comienza lentamente a acostumbrarse a cosas que antes le dolían. Por eso la Escritura enseña a guardar el corazón, porque de él mana la vida. El creyente que vela aprende a reaccionar temprano: corrige actitudes, corta lo que lo aleja de Dios y vuelve rápidamente al Señor cuando percibe frialdad espiritual. Orar y velar deben caminar juntos. La oración mantiene el corazón cerca de Dios, y la vigilancia evita que ese corazón vuelva a entregarse a aquello de lo que Cristo vino a rescatarlo.

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