Murrup Ediciones
Editorial independiente destinada a la publicación y difusión de las obras artísticas de escritores contemporáneos.
Somos una editorial independiente destinada a la publicación y difusión de las obras artísticas de escritores contemporáneos.
28/07/2018
El creador es la persona que utiliza el lenguaje para crear belleza, yo soy un creador. Me siento totalmente incapaz de escribir un ensayo o crónica, porque yo he ejercitado el manejo del idioma en la dirección de la creación de belleza. Todo proceso de creación es un descubrimiento del mismo autor, el creador, en el transcurso de su creación, se va descubriendo a sí mismo, escribir es una aventura de reconocimiento profundo de su ser. Crea y vive y muere por su creación.
Oswaldo Reynoso
11/02/2018
Nada es más terrible que no poder proteger a un ser querido.
Brienne de Tarth
14/01/2018
Una mañana, a uno de nosotros se le acabó el negro, y ese fue el nacimiento del Impresionismo.
Pierre-Auguste Renoir
07/01/2018
Aventureras y luchadores, incendiarias, reformistas, soñadoras, románticos y revolucionarias. La aventura de leer y escribir la experiencia humana.
04/01/2018
Si haces lo que te apasiona es porque eres alguien con mucha suerte, ya ganaste lo que la mayoría de la gente ni siquiera logra y es hacer lo que te gusta. En el mundo el número de personas que odia su trabajo es enorme, odia su vida, no hace nada que le llene. Los jóvenes que adoran las artes deberían explorar y trabajar en ese aspecto conociendo más de la música, la escritura o el dibujo. La humanidad debería explotar su lado artístico.
Tim Burton
27/10/2017
Es un delito ser mujer y tener talento.
María Izquierdo
25/09/2017
En una dimensión profunda todo el que intenta vivir el instante lo trasciende.
José Lezama Lima
22/08/2017
Mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. La oía contestarme, la veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. Real o no, su mirada era más luminosa que el sol del amanecer. Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas y proclamada en la sabiduría definitiva de tantos pensadores. La verdad de que el amor es una meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre. Fue entonces cuando aprehendí el significado del mayor de los secretos de la poesía, el pensamiento y el credo humano nos intenta comunicar: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor. Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad –aunque solo momentáneamente– si contempla al ser querido.
Viktor Frankl
Gregorio Martinez. Adiós maestro, gracias por regalarnos su arte.
05/08/2017
Hay un momento, inmediatamente después de que la vida ya no vale la pena, cuando el mundo parece ir más despacio y todos sus innumerables detalles, de repente se hacen brillantes, dolorosamente evidentes.
Aaron Swartz
23/05/2017
¿Hay que hablar de mi padre?
¿Qué vale un hombre si no vale nada? ¿Si no se le puede apreciar? Y, por esta razón, me cuesta encontrar palabras adecuadas para él.
Mi abuelo, preceptor religioso, no tuvo mejor idea que colocar a mi padre —su hijo mayor—, cuando era un niño, de empleado en un almacén de arenques y a su hijo menor en una peluquería.
No, no fue ni empleado, durante treinta y dos años fue tan solo un obrero.
Levantaba toneles pesados y mi corazón temblaba como un barquillo turco cuando veía que cargaba tanto peso y que removía con sus manos heladas los pequeños arenques. El gordinflón de su jefe era tan distante como un animal disecado.
La salmuera del arenque doraba a veces la ropa de mi padre. Los reflejos caían más allá, de arriba y de los lados. Tan solo su cara, ora amarilla, ora blanca, esbozaba de vez en cuando una leve sonrisa.
¡Vaya sonrisa! ¿De dónde provenía?
Todo me parecía misterioso y triste en mi padre. Imagen inalcanzable.
Siempre cansado, preocupado, tan solo su mirada ofrecía un reflejo suave, de un azul grisáceo.
Con su uniforme, grasiento y sucio por el trabajo, con anchos bolsillos de donde sobresalía un pañuelo rojo apagado, regresaba a casa, alto y flaco. La noche entraba con él.
De sus bolsillos sacaba un montón de pasteles, de peras confitadas. Con su mano arrugada y sucia las repartía entre nosotros, los niños. Llegaban a la boca más deliciosas, sabrosas y traslúcidas que si vinieran de la fuente de la mesa.
Y una noche sin los pasteles y las peras que salían del bolsillo de papá era una noche triste para nosotros.
Solo se llevaba bien conmigo, este corazón del pueblo, poético y aturdido por el silencio.
Marc Chagall
10/11/2016
Desde que nacemos al parecer la sociedad nos quiere ver muertas ... pues NO, aquí estoy YO para enfrentar con AMOR tu odio.
Angellina Miladi
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