Lara Junqueira
Tomar la mano de alguien era lo que siempre esperaba de la alegría.
La alegría de esa libertad fue poco en comparación con la desgracia de esa vida.
Enseña a tus hijos a hacer del escenario de su mente un teatro de alegría, no un escenario de terror.
DICIEMBRE
¿Quién me viene
a la cabeza y al corazón
este fin de año,
entre la alegría y el dolor?
¿Qué sueño,
qué misterio,
qué oración?
Amor.
Que vengan por fin los altos gozos,
Los ardientes amaneceres, las serenas noches,
Vengan la anhelada paz, las armonías,
Y el rescate del fruto, y la flor de las almas.
Que vengan, amor mío, que estos días
Son de muerte cansada,
De ira y agonía
Y nada.
Tienes que estar triste. La tristeza no es mala. La mayoría solo quiere escuchar melodías alegres, ir a bailar en lugares ruidosos, hablar todo el tiempo. Porque le tienen miedo a la tristeza. Pero no es la tristeza lo que mata.
Por eso dice el caboclo: la alegría viene de las entrañas, el vientre lleno, el corazón contento. Que es pura verdad.
Hola, libertad. Lo siento, vine así sin avisar, pero ya era demasiado tarde.
Tengo tanta alegría, pospuesta, amortiguada, que quisiera poder gritar.
Y al correr hacia atrás me siento el doble de rápido
Ven, pero ven sin fantasía.
Siempre es bueno recordar que un vaso vacío está lleno de aire.
Entiendo y casi envidio la alegría dulce e inocente de lo común, pero amo la angustia de ser poco común.
Pruebo que la expresión más alta del dolor
consiste esencialmente en la alegría...
He aprendido cosas de él. Nada demasiado sensacional, cosas sencillas, pequeñas alegrías.
No compras ni alegría ni salud ni amor verdadero.
Mi tristeza no tiene pedigrí,
mis ganas de alegría,
su raíz va a mi mil abuelo.
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