Ministerios Redoma

Ministerios Redoma

Compartir

RED de ORACIÓN, MINISTRACIÓN y ACOMPAÑAMIENTO

10/06/2026

¿ACEPTACIÓN O RESIGNACIÓN?

Resignarse no es lo mismo que aceptar: Dos caminos muy diferentes en el duelo

Cuando sufrimos una pérdida significativa, el dolor irrumpe y fragmenta nuestra realidad. El mundo que conocíamos desaparece y nos toca habitar un territorio desconocido. En medio de esa tormenta, es común escuchar frases como "ya ni modo, hay que resignarse" o "tienes que aceptar las cosas". Sin embargo, estos dos conceptos no son sinónimos. De hecho, marcan el destino de nuestra salud emocional. Existe una diferencia radical entre resignarse y aceptar.

La Resignación: Sobrevivir bajo el peso de una condena
Resignarse es un acto pasivo. El duelista que se resigna no procesa la pérdida, no la trabaja ni encuentra nada constructivo que hacer con ella. Simplemente la soporta como si fuera un castigo eterno.

En este estado, el dolor deja de ser una emoción transitoria y se convierte en el dueño de la casa: define los pensamientos, posee las decisiones y gobierna los días.

Con el tiempo, la persona que se resigna corre el riesgo de convertirse en un "sufriente profesional": alguien para quien el dolor se ha vuelto su única y más profunda identidad. Ya no recuerda quién era antes de la tragedia y le asusta la idea de sanar, porque siente que si deja de sufrir, estará olvidando a quien perdió. Es vivir con los brazos caídos y el alma en derrota.

La Aceptación: El dolor mirado con dignidad y valentía

Aceptar es algo completamente diferente. No es sinónimo de felicidad, ni significa que la ausencia ya no duela. El duelista que acepta, reconoce perfectamente que perdió algo o a alguien que era significativo para él y es algo irreversible. Siente el vacío en el pecho, pero no se deja caer con actitud de derrota. Se planta firme, mira la pérdida de frente, respira hondo y decide qué va a hacer a continuación.

Hay una inmensa dignidad en la aceptación. Hay lágrimas, sí, pero también hay autonomía. Aceptar es entender que, aunque no pudiste elegir la tragedia, sí tienes la capacidad absoluta de decidir cómo vas a responder ante ella. Es negarte a ser la víctima eterna de tus circunstancias para volver a ser el protagonista de tu propia historia.

El ejemplo del Rey David:

Del llanto a la acción.

Un gran ejemplo de esta frontera emocional lo encontramos en la Biblia, en la historia del Rey David (2 Samuel 12). Mientras su pequeño hijo estuvo gravemente enfermo, David ayunó, lloró y se postró en tierra implorando un milagro. Luchó con todas sus fuerzas.

Sin embargo, en el momento en que le informaron que el niño había mu**to, David hizo algo que desconcertó a todos: se levantó del suelo, se lavó, se cambió de ropa y adoró. Cuando sus siervos, extrañados, le preguntaron por qué actuaba así, él pronunció una de las verdades más realistas y maduras sobre el duelo: «¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí».

David no se resignó pasivamente a quedarse tirado en la tierra lamentándose por lo que ya no podía cambiar. Él aceptó la irreversible realidad, abrazó su dolor con dignidad y eligió seguir viviendo para cumplir con su propósito y cuidar de los suyos. Y podemos ver que el siguiente paso fue ir a consolar a su esposa.

¿Cómo dar el paso de la resignación a la aceptación?

La aceptación no llega de la noche a la mañana; es un proceso que se construye día a día a través de pequeñas decisiones conscientes:

1. Permítete sentir: Aceptar implica llorar la ausencia sin juzgarte.
2. Separa tu identidad del dolor: Recuerda que tú eres mucho más que la tragedia que te tocó vivir. La pérdida no te define, ni define al resto de tus seres queridos.
3. Honra el legado: La mejor manera de recordar a los que ya no están no es destruyendo nuestra vida, sino construyendo algo hermoso con el tiempo que nos queda.

No te resignes a que el dolor sea tu único nombre ni tu única identidad. Permítete transitar el duelo, pero elige el camino de la aceptación. Levántate del suelo, limpia tus lágrimas y recuerda que tu historia todavía tiene capítulos importantes por escribir.

Y sí, te lo dice una mujer que sabe lo que es ver a su hijo morir en plena juventud.

Pr. Abril Silva Guerrero

24/04/2026

No tienes que estar bien todavía

Hay una presión silenciosa que nadie te dice en voz alta, pero que se siente en cada conversación, en cada mirada, en cada "¿cómo estás?" que en realidad espera una respuesta fácil.

De eso hablamos: de la presión de ya estar bien.

Los imperativos que la gente a tu alrededor te lanza sin pensarlo: Resígnate. Supéralo. Sigue adelante. Échale ganas. Les incomoda tu dolor, tu rostro serio, tu mirada triste y esquiva. Les incomoda tu verdad de estos momentos: No estoy bien. No estoy listo. Hoy no fue un buen día. Estoy enojado. Estoy triste.

Esos "¿cómo estás?" esperan respuestas positivas, llenas de esperanza y ánimo. Para ellos se trata de volver a ser la persona que eras antes. De sonreír en la reunión familiar sin que nadie se incomode. De agradecer a Dios en público aunque por dentro todavía no encuentres las palabras.

Pero el duelo no funciona así. Y pretender que sí, solo alarga el camino.

El libro de Eclesiastés nos recuerda algo que solemos olvidar: hay un tiempo para cada cosa bajo el sol. Un momento para llorar, y uno para reír. Uno para guardar luto, y uno para bailar (Ecl. 3. 1, 4 y 7). Lo que nos dice ese pasaje no es solo poesía — es permiso. Permiso divino para estar donde estás, sintiéndote como te sientes, sin apresurarte a la siguiente etapa porque alguien a tu alrededor ya no sabe cómo acompañarte en esta.

Tu dolor no es falta de fe. Tu llanto no es debilidad. Tu silencio ante Dios no es alejamiento — a veces es la oración más honesta que existe. Y Dios no se incomoda.

No tienes que apresurarte para demostrarle algo a nadie. Ni a tu familia, ni a tu comunidad, ni siquiera a Dios. Él no está esperando que te repongas para volver a amarte. Está aquí, ahora, en este tiempo tuyo de duelo. Y a diferencia de muchos a tu alrededor, Él puede quedarse todo el tiempo que necesites.
No tienes que estar bien todavía.

¿Te identificas? Cuéntanos — aquí no hay respuestas incorrectas.

09/12/2025

“Cobrad ánimo… cuando el alma ya no puede más”

Hay palabras que Dios dijo hace miles de años, pero que hoy siguen cayendo justo en las grietas donde el dolor hace eco. Una de ellas es esta:

“Esforzaos y cobrad ánimo… porque el Señor tu Dios va contigo.” (Deuteronomio 31:6)

De tanto escucharla, a veces ya no la sentimos. Pero cuando estás en duelo… cuando hasta respirar pesa, cuando la ausencia duele, cuando lo único posible es avanzar minuto a minuto… esa frase empieza a cobrar sentido. La palabra hebrea que se traduce como “cobrad ánimo” es ’amats (o ames). No es “échale ganas”. No es un empujón emocional simplón. Es una palabra cargada de profundidad.

’Amats significa recuperar firmeza interior. No es levantar el ánimo artificialmente; es permitir que Dios afirme de nuevo tu corazón donde la pérdida te sacudió. Es como si Él dijera: “Déjame volver a estabilizarte por dentro. Yo sostengo lo que tú ya no puedes sostener.”

’Amats también es inhalar aliento otra vez. El duelo corta la respiración, el pecho se cierra, la mente se nubla. Esta palabra es un llamado divino a volver a respirar no solo aire, sino esperanza. Es sentir que no respiras solo.

’Amats es determinación desde la vulnerabilidad. No es “aguántate” ni “hazte fuerte”. Es la valentía que aparece cuando uno toca fondo y aun así elige levantarse poco a poco, llorando si es necesario. Es decirle a Dios: “No tengo fuerzas… pero aquí estoy.”

Y sobre todo, ’amats es valentía sostenida por la presencia de Dios. Cada vez que aparece esta palabra en la Biblia, es acompañada por una promesa: “No temas, porque Yo estoy contigo”; “no te dejaré”; “Yo voy delante de ti”. Dios nunca pide valentía sin dar al mismo tiempo compañía. La valentía más que surgir de un carácter maduro, viene de recordar quién va contigo.

Por eso, el punto no es “sé valiente tú”.

El punto es: sé valiente porque no estás solo. Y eso significa Emanuel (DIOS CON NOSOTROS).

Dios no te exige energía que no tienes ni te pide sonrisas navideñas. No te regaña por estar triste. Solo te invita a esto: aférrate a Mí (ḥazaq), respira en Mí (’amats), y camina sabiendo que Yo voy contigo.

Si hoy te sientes débil, Él no te mira decepcionado, sino con enorme ternura. Él sabe cuánto pesa tu duelo. Así que, si el único acto de valentía que puedes ofrecer es levantarte despacio, mirar hacia arriba y susurrar: “Señor, sostenme” … eso ya es ’amats. Eso ya es “cobrar ánimo” según el corazón de Dios.

La presencia de Dios no borra el dolor automáticamente. Y tampoco lo hizo con Job como algunos creen. Pero transforma el peso, porque ahora lo cargas acompañado.
Y ahí—en esa compañía—comienza la esperanza.

Ps. Abril Silva Guerrero

20/04/2025

Del llanto a la Resurrección

Para quienes caminan el duelo en Semana Santa
Hay días en que todo parece quedarse congelado en el momento del dolor. En el adiós. En la ausencia.
El duelo tiene esa forma de hacernos sentir que todo ha terminado… como si nada pudiera volver a florecer.
Y sin embargo, el relato del Evangelio nos recuerda algo asombroso:
“¿Por qué buscan entre los mu**tos al que vive? No está aquí. ¡Ha resucitado!” (Lucas 24:5-6)
El anuncio no fue hecho a multitudes, ni en un templo. Fue dirigido a mujeres que iban llorando. Mujeres con perfumes en las manos y duelo en el corazón.
Sí, el primer anuncio de la resurrección fue para personas en duelo.
Y eso es algo que me conmueve. Porque nos dice que el Resucitado se acerca primero a quienes lloran.
Él no evita el dolor, no nos pide que lo ignoremos. Pero tampoco nos deja allí.
Jesús transforma la tumba en jardín.
Transforma la despedida en un dulce reencuentro.
Y transforma nuestro duelo… en camino de esperanza.
No quiere decir que no duela. Pero quiere decir que el dolor no es el final de la historia.
Mañana, pasado mañana o dentro de muchos días… volverán a abrirse flores.
Tal vez muy pequeñas. Muy discretas. Pero vivas.
Y cuando menos lo esperemos, descubriremos que el amor que compartimos con quienes ya no están… no ha mu**to.
Porque el amor no muere.
Y en Cristo, la vida tampoco.
Que esta Pascua nos encuentre con el corazón abierto para recibir esa promesa:
¡La vida sigue, y en Él… resucita!

27/03/2025

¿Cómo puede ayudar un devocional en el duelo?
Un devocional puede ser una herramienta valiosa en el proceso de duelo porque proporciona:
1. Consuelo emocional – Al leer palabras de esperanza y amor, la persona en duelo se siente acompañada y comprendida.
2. Un espacio para la expresión emocional – La reflexión y la oración permiten reconocer y procesar los sentimientos.
3. Fortaleza espiritual – Ayuda a quienes tienen fe a encontrar sentido en su dolor y confiar en que no están solos.
4. Rutina y estructura – En momentos de caos emocional, establecer un hábito de lectura y reflexión puede dar estabilidad.
5. Un enfoque en el amor y la memoria – Puede ayudar a transformar la pérdida en una oportunidad para recordar con gratitud y seguir adelante con propósito.
6. Un sentido de comunidad – Si el devocional es compartido, puede conectar a la persona con otros que están en un proceso similar.
¿Hay pruebas científicas de que la fe ayuda en el duelo?
Sí, varios estudios han demostrado que la fe y la espiritualidad pueden ser factores protectores en el duelo y otras situaciones de crisis emocional. Algunas evidencias científicas incluyen:
• Menos síntomas de depresión y ansiedad – Estudios en psicología han encontrado que la fe está asociada con una mejor regulación emocional y menor riesgo de depresión en personas en duelo.
• Mayor resiliencia – Las personas que encuentran significado a través de su fe tienden a adaptarse mejor a la pérdida.
• Apoyo social – La pertenencia a una comunidad religiosa o espiritual proporciona apoyo emocional y social, lo cual es clave en el duelo.
• Cambio en la percepción del dolor – La fe puede dar una perspectiva de esperanza, permitiendo que la persona vea la pérdida no solo como sufrimiento, sino como parte de un proceso más amplio.
Un estudio publicado en la revista Journal of Palliative Medicine mostró que las personas con una fuerte espiritualidad reportaban mayor bienestar incluso en situaciones difíciles. Otras investigaciones en psicología han encontrado que quienes practican la oración o la meditación basada en la fe tienden a experimentar menor angustia emocional.
¿Y si hay resentimiento hacia Dios?
Para quienes tienen fe pero están enojados con Dios, un devocional puede ayudar a expresar su dolor sin miedo, reconocer su lucha espiritual y encontrar un camino de reconciliación con su propia fe. La Biblia misma refleja este proceso en los Salmos y en el libro de Job, donde se expresan el dolor y la lucha con Dios sin censura.
Ps. Abril Silva de Yépez

26/03/2025

Recientemente, nuestra familia adoptó un hámster para unirse a la menagerie de nuestro hogar. Kurt, llamado así por uno de los niños von Trapp de La Novicia Rebelde, llegó a nosotros cuando tenía solo treinta días. Podía caber dentro de una cuchara medidora de media taza.

El rescate animal nos indicó que sostuviéramos a Kurt tres veces al día como una forma de conocernos. Lamentablemente, él corría rápidamente hacia un escondite de cartón cuando la puerta de la jaula se abría, y se escondía bajo su rueda cuando una mano intentaba levantarlo. ¡Kurt no quería que lo sostuvieran para nada!

Con el tiempo, Kurt se acostumbró a la práctica de ser sostenido tres veces al día. Aunque inicialmente resistía, una vez que estaba a salvo en las manos de alguien, se acurrucaba en una pequeña bola, cerraba los ojos y se quedaba dormido. Cada vez, el calor de las manos del portador lo calmaba, quizás desencadenando recuerdos de la seguridad de su madre. El cuidado constante y suave podía inducir el descanso.

Casi no hace falta decir que el duelo afecta nuestro descanso después de perder a un ser querido. Ya sea que experimentemos una fatiga inesperada o noches de insomnio con los ojos bien abiertos, la pérdida desajusta nuestros ritmos circadianos y hace que el descanso sea difícil de encontrar. Además, los factores estresantes de la vida después de la pérdida pueden agravar las dificultades de nuestros cuerpos para dormir. Estamos profundamente cansados. Pero, al igual que el pequeño Kurt, seguimos corriendo en nuestras ruedas y alejándonos de lo que realmente puede ofrecernos alivio.

Aunque no podemos obligar a nuestros cuerpos a dormir, podemos aprender los hábitos de un descanso pacífico. Una habitación más fresca, evitar pantallas antes de dormir y prácticas meditativas como la oración o la respiración consciente pueden inducir al descanso incluso cuando el sueño parece difícil de alcanzar. El descanso puede convertirse en un objetivo en sí mismo en el duelo.

Sin embargo, el salmista sabe que el verdadero descanso proviene de un lugar aún más profundo que las rutinas saludables antes de dormir. Solo Dios puede hacernos habitar en seguridad: seguridad de nuestras propias mentes que dan vueltas, seguridad de los temores sobre el mañana, seguridad de las amenazas físicas y la soledad. El verdadero descanso proviene de la confianza en Dios.

Hoy, al encontrar espacio para desacelerar, recibe ese espacio y esa paz como un regalo de Dios. Ya sea que dormir sea fácil o difícil, Dios está contigo en ello, ofreciendo consuelo y gracia sustentadora. Puedes descansar y dormir cuando los brazos eternos te envuelven. El sueño renovador puede tardar en regresar después de la muerte de tu ser querido, pero no tiene que ser evasivo para siempre. Al descansar en Dios, puedes estar seguro de que Él te dará exactamente lo que necesitas.

Del devocional Beyond The Darkness de Clarissa Moll.

20/03/2025

Estamos en la tercera semana de acompañamiento en duelo con el GAM 2. Ha sido una experiencia de nuevos aprendizajes, pero también de reforzar lo que ya hemos trabajado en nuestro propio duelo.

El equipo de REDOMA se ha animado a impartir los temas que abordamos durante las 12 semanas en nuestros grupos. Esto nos ha maravillado de los chicos del staff, y nos sentimos profundamente agradecidos con Dios, porque más que compartir desde su propio duelo, lo están haciendo desde el amor y la empatía que nacen de haber sido refinados en el fuego de las pruebas. El Señor ha sido bueno. Ps. Abril Silva de Yépez

¿Quieres que tu organización sea el Organización Sin Fines De Lucro mas cotizado en Ciudad Victoria?
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Página web

Dirección


18 Y 19 Chihuahua #207 Col. Periodista
Ciudad Victoria