aceytuno.com
Una forma de mirar la Naturaleza con las palabras. No hay otra forma de amar a la Naturaleza entera que desde el lugar que nos ha tocado en suerte. MF-A
08/04/2026
No puedo hoy ser más feliz en este día tan azul en París en el que el cielo de la calle Lepic, para nuestro asombro, como el mejor de los augurios, se llenó hace unos minutos de decenas de cigüeñas en migración cicleando sobre nuestras cabezas mientras comíamos en manga corta frente al portal azul ultramar, por donde entraba y salía Van Gogh, los inigualables espaguetis boloñesa de La Rughetta. De aperitivo, habíamos tomado antes, también al sol, en la terraza de La Mascotte, unos mejillones a la normanda, llenos de la profunda felicidad que te dejan en el corazón los abrazos de unas nietas que son las niñas más bonitas, alegres y cariñosas del mundo. Y cuando ya creía que no cabía más felicidad en este día, tras despedirme con toda mi admiración, “quiero ser algún día como eres tú” ha sido lo último que le he dicho con un fuerte abrazo lleno de amor a mi hijo mayor, resulta que, ya en nuestra buhardilla, donde hoy hemos contemplado mi marido y yo uno de los amaneceres más bonitos, con las chimeneas brillando al sol, tras una noche de luna gibosa menguante anaranjada, me llaman de donde no os puedo contar ahora mismo para darme una de las mejores, si no la mejor, noticia profesional de mi vida. Como al sol y al cielo azul lleno de cigüeñas, me cuesta un mundo estar callada, porque así como las p***s las guardo bien, las alegrías me desbordan. Y qué día más alegre el de hoy, más azul y más lleno de cigüeñas. No se me ocurre mejor manera de escribir: À bientôt París! 💙
Son las chimeneas,
al amanecer,
lo que brilla más que el sol.
Aceytuno.
Esa felicidad
de la ventana abierta
en primavera.
Aceytuno.
No hay
dos días
seguidos
iguales.
Aceytuno.
Felices Pascuas 🐣
04/04/2026
El amor nunca cae en s**o roto. Y si alguien me pregunta por qué sigo en París, o por qué he pasado aquí cinco meses, la respuesta más breve será: por amor. Nunca había sentido como estos meses la dimensión de esas cuatro letras que suman infinito y que es mucho más inmensa que el amor romántico que llena el estómago de mariposas. El amor es más. Es eso que dicen que te hace mover montañas. Y es verdad. Hemos movido no sólo montañas sino cordilleras enteras. Y hemos tocado el cielo, tras salvarnos del in****no, donde casi estuvimos cuando llegamos. Lo que hemos logrado juntos sin otra herramienta que la del amor jamás podremos contarlo pero sí puedo decir en este sábado de Gloria que han sido gloriosos estos meses en los que hemos llorado y reído y amado tanto. Nunca antes en mi vida fui verdaderamente consciente de la fuerza del amor y si nos podemos volver ya plenamente tranquilos y felices, aunque escribir este adjetivo siempre me de un poco de miedo, lo digo y lo corroboro: estamos felices tras haber llorado y también reído muchísimo. Contra todo pronóstico, lo conseguimos; porque el amor, cuando es de verdad, todo lo puede. Mis paseos por las calles de París, y mis escritos aquí, supusieron una valiosísima distracción porque ayudó a mi cabeza a evadirse y a la vez a no perder de vista lo esencial, que es el amor por quienes más amamos. ¿Es París la ciudad del amor? Para mí ya, para siempre: sí. Toca ahora regresar, volver a nuestra casa en el Lugar de Carraceda, hacer un poco de caso a nuestros vecinos y también al jardín que ha florecido sin mí. Toca volver a los buenos amigos y al resto de la familia que hemos desatendido por estar tantos meses aquí, donde debíamos estar, porque hay momentos y lugares donde no puedes ni faltar ni fallar. Cuando llegamos, no teníamos ni idea de lo que iba a suceder, pero nos pusimos, imposible no hacerlo viéndolo cada día, en manos del Sagrado Corazón, guiándonos por el amor. Y aquí estamos. Y aquí volveremos una vez y otra, alegrándonos por estos meses tan difíciles, tristes, felices y inolvidables. La próxima vez que escriba, no habrá calles ni tiendas ni museos; pero habrá cielo, ramas, pájaros, océano y estrellas.
La belleza
de la arquitectura
cuando le salen flores y ramas.
Aceytuno.
Luna
pétalo blanco
del cielo.
Aceytuno.
Ese canto
de columpio oxidado
del carbonero.
Aceytuno.
Lo más bonito que encuentra la luz del Sol en su camino
es la Tierra.
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