Esto es vida

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15/06/2026

Devocional de Hoy
LUNES, 15 DE JUNIO DE 2026

La respuesta está en la Biblia

Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.
(Salmo 119:105)
A menudo buscamos respuestas en lugares que solo aumentan nuestro vacío interior. Buscamos consejo en opiniones fugaces, nos perdemos en teorías humanas y, a veces, sentimos que nada parece orientarnos. Pero la verdad es que Dios ya nos dejó su respuesta: la Biblia.

La Palabra de Dios no es solo un libro antiguo. Es viva, eficaz y siempre relevante. Es como un mapa que guía al viajero cansado, una brújula que señala el norte verdadero, que es Cristo. En sus páginas encontramos paz para los días turbulentos, consuelo para los corazones atribulados y sabiduría para las decisiones más difíciles.

Cuando enfrentamos temores, la Biblia nos recuerda: «No temas, porque yo estoy contigo» (Isaías 41:10). Cuando la ansiedad nos domina, la Palabra declara: «Echad toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros» (1 Pedro 5:7). Cuando pensamos que no hay salida, nos asegura que Jesús es el camino, la verdad y la vida.

La Biblia no es solo un libro para leer; es una carta de amor escrita por el Creador a cada uno de nosotros. Revela quiénes somos, quién es Dios y cuál es su propósito para nuestras vidas. En ella encontramos dirección para el presente, esperanza para el futuro y salvación para la eternidad.

Si tu corazón clama por respuestas hoy, no busques más. Abre la Biblia. Lee con fe, ora al Espíritu Santo y deja que cada versículo ilumine tu mente. Porque, en cada circunstancia, la respuesta está en la Biblia.

Lee la Palabra de Dios con regularidad

Reserva un tiempo fijo cada día, aunque solo sean diez minutos. La constancia importa más que la cantidad. Pronto notarás una transformación en tu vida espiritual.
Elige un plan de lectura sencillo, comenzando con los Evangelios. Así comprenderás mejor la vida de Jesús, su mensaje de amor y encontrarás guía para aplicar sus enseñanzas a diario.
Ora antes y después de leer, pidiendo al Espíritu Santo comprensión y aplicación práctica. La lectura se profundizará y cada versículo tocará tu corazón de una manera especial.
Para orar:

Señor, te agradezco por tu Palabra que ilumina mi camino. Dame sed de leer la Biblia a diario, comprensión para vivir tus enseñanzas y fuerza para obedecer. Que mi vida refleje tu amor y esperanza. Amén

14/06/2026

Devocional de Hoy
DOMINGO, 14 DE JUNIO DE 2026
¿Somos siervos o señores?
A veces tenemos una relación servil con Dios, pero en lugar de ser siervos, parecemos amos... pedimos, declaramos, casi mandamos. No somos señores, sino siervos. Aun así, esperamos bendiciones de Dios, paz, prosperidad y salud, entre otras cosas. Ahora, ¿qué espera Dios de nosotros?

Lo primero que Dios espera de nosotros es reconocimiento, que reconozcamos que él es Dios y que nos ha salvado a través de Jesús. Él quiere que lo distingamos como el Señor de nuestras vidas, porque se pagó un alto precio por nuestra salvación.

Dios también espera que andemos conforme a su Palabra. La obediencia es prueba de respeto y en consecuencia, cuando obedecemos su Palabra, nos beneficiamos a nosotros mismos. Todo lo que pedimos se nos podría dar si buscáramos el Reino de Dios.

La tercera cosa que Dios quiere de nosotros es amor. Sí, amor puro y genuino. Este punto es el más importante, porque sin amor no hay reconocimiento ni obediencia a él. Cuando amamos a Dios, cultivamos el amor al prójimo y a los mandamientos de su Palabra.

Dios no espera ni más ni menos de ti. ¡Él espera que realmente lo ames!

Correspondiendo a Dios

Reflexiona sobre la forma en la que hablas con Dios. ¿Has estado hablando con él solo para pedirle cosas? Tómate un momento de tu día para exaltar y agradecer a Dios.
Ama a tu prójimo. Pequeños gestos de amor y compasión por los demás nos hacen más amables.
No leas la Biblia como un libro de restricciones, sino como un manual de instrucciones para la vida. Guarda la Palabra de Dios en tu corazón.
Para orar:

Señor, quiero ser un instrumento en tus manos. Tengo anhelos y sueños, pero tu voluntad es más grande e importante. Toma la iniciativa en mi vida y guíame de acuerdo con tu Palabra. Quiero corresponderte, porque reconozco todo lo que has hecho en mi vida. Gracias Dios, amén

13/06/2026

Devocional de Hoy
SÁBADO, 13 DE JUNIO DE 2026
Ora por tus amigos
Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de ustedes. En todas mis oraciones por todos ustedes, siempre oro con alegría.
(Filipenses 1:3-4)
La carta de Pablo a los hermanos de Filipos es un llamado emocionante y animador. La distancia y la prisión no fueron capaces de impedirle orar por sus hermanos y estimularles a que hicieran la voluntad de Dios. ¿Qué nos ha impedido orar por nuestros hermanos? ¿Nuestros problemas? ¿El cansancio? ¿Son esas cosas un impedimento real para que nos pongamos de rodillas en el suelo para interceder a favor de nuestros hermanos y amigos que necesitan ser alcanzados?

No te dejes engañar. Hasta Pablo, privado de su libertad, encontró medios para predicar la palabra y orar por sus hermanos. Como dijo Jesús: es mejor dar que recibir. Reservar un momento para orar por tus hermanos y amigos solo traerá bendiciones a tu vida. No debemos olvidar que Jesús es nuestro mejor amigo. Él se entregó a favor nuestro y nos dejó un mandamiento: Ámense los unos a los otros como yo los he amado.

Amigo es quien ora en todo momento:

No esperes a que tu hermano te pida oración. Toma la iniciativa, habla con tu amigo y dile que estarás orando por él. Eso le sorprenderá.
¿Recuerdas aquel amigo con el que hace un montón de tiempo que no hablas? Llámalo, envíale un mensaje y ora por él. A veces el silencio puede ser un pedido de ayuda y podrás ser la provisión de Dios en el momento adecuado.
Intenta orar más a favor de tu prójimo. Cuidar de los demás es un ejercicio de amor.
Cuando lloramos con nuestros hermanos, tendremos también la oportunidad de celebrar con ellos. Nuestro esfuerzo en oración nos incluye en sus victorias y nos mantendrá el corazón blando y libre de envidia.
Para orar:

Señor Jesús, quiero colocar la vida de mi hermano en tus manos. No sé con certeza por lo que tu hijo está pasando, pero mi corazón arde al recordar a mi amigo.

Tú escudriñas el corazón de los hombres y sabes todas las cosas. Derrama tu favor en la vida de mi hermano. Que tu provisión sea motivo de alegría y del reconocimiento de tu poder, en el nombre de Jesús, amén

12/06/2026

Devocional de Hoy
VIERNES, 12 DE JUNIO DE 2026
Tocando su manto
porque ella pensaba: “Si solo toco su manto, seré sanada”.
(Marcos 5:28)
Esa mujer, que llevaba doce años sufriendo una enfermedad incurable, encontró en Jesús su última esperanza.

Ya no tenía fuerzas, ni prestigio, ni siquiera la libertad de acercarse a la gente debido a su condición. Pero tenía algo que a muchos, incluso con salud y recursos, les falta: fe. Una fe sencilla, pero profunda, convencida de que un solo toque bastaría para cambiar toda su historia.

Cuando pensamos en "tocar el manto de Jesús", recordamos que no es solo un gesto físico, sino una actitud. Es reconocer que todo el poder, la sanación y la restauración fluyen de él. Es admitir que nosotros, por nosotros mismos, no podemos resolver lo que nos hiere, nos agota y nos hace sangrar por dentro. Hay dolores que nadie ve, heridas que escondemos tras sonrisas y cansancios que llevamos en silencio. Es en esos momentos que resuena la invitación de la fe: acércate a Jesús, incluso de rodillas, con lágrimas o sin fuerzas.

La mujer no tocó a Jesús por casualidad; lo tocó con un propósito. Hay toques que transforman vidas. Cuando nos postramos a los pies de Cristo, cuando clamamos por su presencia, cuando buscamos su guía, algo se mueve en el cielo. Jesús percibió el toque de aquella mujer en medio de la multitud. De igual manera, él percibe tu toque cuando oras, cuando entregas tus preocupaciones, cuando confías, aunque no veas.

Hoy, quizás solo puedas tocar el borde del manto de Jesús con una oración débil, una petición tímida, un susurro de esperanza. Pero eso es suficiente. Un toque sincero puede sanar, restaurar y transformar. Acércate. Él sigue pasando. Y su toque nunca pasa desapercibido.

Un toque que transforma

Busca la presencia de Jesús diariamente a través de la oración, permitiendo que su paz renueve tu corazón y fortalezca tu fe en toda circunstancia.
Acércate a Cristo incluso cuando te sientas débil, confiando en que él responde con gracia, sanación y dirección cuando le entregas sinceramente tu dolor y tus ansiedades.
Nutre tu fe recordando las promesas y testimonios bíblicos, permitiendo que la verdad de Dios fortalezca tu esperanza y renueve tu confianza a diario.
Para orar:

Señor Jesús, pongo mi vida ante ti. Toca mi corazón, sana mis heridas y renueva mis fuerzas. Aumenta mi fe para que pueda confiar incluso cuando no vea salida. Sostenme con tu gracia, guía mis pasos y protege mis pensamientos. Que tu presencia me envuelva y tu paz me guíe. Entrego mis miedos, mis dolores y mis sueños en tus manos. Amén

11/06/2026

Devocional diario
Un devocional diario para fortalecer tu relación con Dios.

Devocional de Hoy
JUEVES, 11 DE JUNIO DE 2026
¿Vengarte? ¡No!
No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: «Mía es la venganza; yo pagaré», dice el Señor.
(Romanos 12:19)
La venganza le pertenece a Dios. Independientemente de las circunstancias, a nosotros no nos corresponde vengarnos. Solo Dios es justo. Puede que nuestra venganza aparente ser justa, pero nosotros no conseguimos juzgar y mucho menos hacerlo con justicia.

Muchas veces la venganza está motivada por la rabia y no por la justicia lo que hace que esa actitud sea aun más reprobable. Dios sabe todas las cosas, él es justo y soberano. Podemos confiar en él. No necesitamos ensuciarnos las manos haciendo lo que no tenemos autoridad para hacer.

Confía en la justicia de Dios. Entrega tu situación a él. «Si se enojan, no pequen» (Efesios 4:26). Hay situaciones que nos pueden desestabilizar, pero cuando entregamos todo en las manos de Dios podemos avanzar en la vida sin preocuparnos por la venganza.

La venganza no es nuestra

No te enfoques en la venganza, enfócate en la justicia de Dios. Él ve todo y él juzgará a todos.
No dejes que la frustración y la ira te paralicen. Alivia tu corazón orando y sigue adelante.
Confía en Dios y entrégale a él la situación.
Para orar:

Señor, hay momentos en los que me siento con rabia y con ira, pero quiero dejarte a ti la justicia. Tú sabes todas las cosas, guárdame de la injusticia y la maldad. Confío en ti y en tu poder. En el nombre de Jesús, amén.

10/06/2026

Devocional de Hoy
MIÉRCOLES, 10 DE JUNIO DE 2026
Avanzando en victoria
Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.
(2 Corintios 2:14)
El camino de la vida está lleno de desafíos, pero este versículo nos recuerda una verdad poderosa. En Cristo, somos guiados a la victoria. La victoria no depende de nuestras fuerzas, sino de la presencia de Dios que va delante de nosotros abriendo caminos, incluso en las situaciones más difíciles.

Avanzar en victoria significa confiar en que Dios tiene el control. Incluso cuando enfrentamos derrotas aparentes, podemos creer que Dios usa todas las cosas para nuestro bien. Cada paso dado con fe se convierte en parte de un propósito mayor que moldea nuestro carácter y fortalece nuestra esperanza.

Cuando te sientas desanimado, recuerda: no estás solo. Dios camina contigo. Él guía tus pasos y usa tu vida para difundir su conocimiento y amor como un perfume que llega a todos los que te rodean. Esto significa que aun en tus momentos difíciles, hay un impacto positivo que va más allá de lo que puedes ver.

¡Levántate con valentía! Mira adelante con la certeza de que tu historia está en manos del Creador. Él promete que, en Cristo, eres más que vencedor. Deja que la paz y la certeza de la victoria en Dios llenen tu corazón. No importa lo alto que sea el obstáculo, sigue caminando.

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
(Romanos 8:37)
Cristo ya obtuvo la victoria en la cruz y tú sigues las huellas de un Dios que nunca falla. ¡Da un paso adelante con fe, sabiendo que en Cristo, cada día es una oportunidad para experimentar y compartir la victoria que él ya preparó para ti!

Andando y venciendo en Cristo

Confía en Dios: entrégale tus preocupaciones y sigue su dirección con fe firme.
Ora y medita en la Palabra de Dios: busca fuerza a través de la Biblia para afrontar los desafíos con sabiduría y valentía.
Difunde el amor de Cristo en tus acciones diarias. Sé luz e inspiración para los demás.
Para orar:

Señor, te doy gracias por tu victoria en mi vida. Pido fuerzas para afrontar los desafíos, sabiduría para tomar decisiones y valentía para seguir adelante. Ayúdame a reflejar tu amor en todo lo que hago y difundir tu paz dondequiera que voy. En el nombre de Jesús, amén

09/06/2026

Devocional de Hoy
MARTES, 9 DE JUNIO DE 2026
Él sana todas tus dolencias
Él es quien perdona todas tus iniquidades,
el que sana todas tus dolencias,
(Salmo 103:3)
El Salmo 103:3 nos dice una verdad sobre el carácter de Dios: él es el Dios que sana. Esta sanidad va mucho más allá del cuerpo físico. Dios también sana nuestras heridas emocionales, traumas del pasado, dolor del alma e incluso enfermedades espirituales que nos separan de él.

¿Con qué frecuencia nos sentimos abatidos, enfermos por dentro, sin fuerzas para seguir adelante? En esos momentos, es fácil pensar que estamos solos. Pero el Salmo 103 nos recuerda que Dios está presente, listo para restaurar lo que se ha roto en nuestro interior. Él es el Médico de médicos. Su sanidad no tiene límites: llega hasta el corazón herido, la mente cansada y al cuerpo debilitado.

Esta promesa no significa que nunca enfrentaremos enfermedades ni dificultades, sino que nos asegura que Dios está con nosotros en cada una de esas luchas. Dios nos ofrece consuelo, fortaleza y, a menudo, la sanación misma. A veces sana de inmediato. Otras veces, la sanación es un proceso. Pero en cada situación, podemos confiar en que él está obrando para nuestro bien.

El versículo también nos invita a recordar todo lo que Dios ya ha hecho. Él perdona, restaura, transforma y sana. Esta es su naturaleza. Cuando nos acercamos a Dios con fe y humildad, abrimos la puerta a su gracia para que nos transforme por dentro y por fuera.

Si hoy enfrentas alguna enfermedad, ya sea física, emocional o espiritual, recuerda que Dios ve tu dolor. Clama a él, confía en su Palabra y cree: él sigue siendo el Dios que sana todas nuestras enfermedades.

Confía en el Dios que sana

Ora con fe y sinceridad: abre tu corazón ante Dios, cuéntale tu dolor, tu miedo y tus limitaciones. Dios escucha la oración sincera.
Aliméntate de la Palabra de Dios: lee y medita diariamente en versículos que hablan de sanidad, fe y esperanza. La Biblia es fuente de vida y consuelo.
Busca apoyo en la comunión con otros cristianos: no enfrentes tus dificultades solo. Comparte tu dolor con personas que confían en la fe. La iglesia es un lugar de cuidado mutuo, donde se nos recuerda que no estamos solos.
Para orar:

Señor Dios, tú eres nuestro sanador. Clamo a ti con fe, pidiéndote que sanes mis heridas de cuerpo, alma y corazón. Fortalece mi fe, renueva mi esperanza y envuélveme con tu paz. Confío en tu poder y amor. Cuídame en todas las áreas de mi vida. En el nombre de Jesús, amén.

08/06/2026

Devocional de Hoy
LUNES, 8 DE JUNIO DE 2026
Comunión con la Palabra
Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
(1 Juan 1:3)
Es interesante ver cuánto Dios se interesa en tener comunión con su creación. La Biblia dice que él no abandonó el universo que creó, sino que lo sustenta y lo cuida constantemente. Además de eso, el Señor se dispuso tener comunión con los hombres de una forma muy especial. Desde el principio, él iba al jardín para estar en compañía de Adán y Eva. Después, vino en la persona de Jesucristo, convivió con sus discípulos, habitó en medio nuestro. Luego, dio a sus hijos el Espíritu Santo, el consolador que habita con aquellos que creen en Jesús (Juan 14:26).

En el versículo de hoy Juan declara que los apóstoles compartieron con nosotros el evangelio, todo lo que vieron y oyeron de Jesús. Podemos conocer hoy sobre la comunión que ellos mantuvieron con Dios a través de la Palabra. Que esa comunión con Dios, con el Evangelio y entre los cristianos de todo el mundo se mantenga también contigo.

Ten comunión con Dios hoy:

Conecta con él: Dios está presente aun cuando no estás consciente de ello.
Háblale: la oración, la alabanza, el agradecimiento y las peticiones son buenas maneras de comunicarte con Dios.
Concéntrate en la Palabra: léela, medita, entiende lo que dice y ponlo en práctica. Busca conocer mejor a Dios a través de la Biblia.
Anda en los pasos de los primeros discípulos. Estudia y entiende el Nuevo Testamento.
Reúnete en una comunidad cristiana: ten comunión con otros creyentes. Anima a los hermanos, comparte la fe, convive en amor.
Para orar:

Señor, te doy gracias por tu Palabra que es viva, eficaz y transforma nuestras vidas. Ayúdame a leerla, comprenderla y practicarla con dedicación y empeño. Que yo crezca y permanezca en comunión contigo todos los días a través del conocimiento de Jesucristo. Que la Palabra sea luz para mi vida y me guíe siempre a estar más cerca de ti. En el nombre de Jesús, amén.

07/06/2026

Devocional de Hoy
DOMINGO, 7 DE JUNIO DE 2026
Hasta aquí nos cuidó el Señor
Después Samuel tomó una piedra, la colocó entre Mizpa y Sen, y la llamó Ebenezer, «El Señor no ha dejado de ayudarnos».
(1 Samuel 7:12)
Dios demostró su gracia dando la victoria a su pueblo. Él perdonó a Israel que andaba lejos de sus caminos, cuando el pueblo se volvió hacia él arrepentido. Dios oyó su clamor y sus oraciones y los salvó de los enemigos filisteos, dándoles una grande victoria en la batalla. De la misma forma, él pelea nuestras guerras.

Samuel levantó una piedra y la llamó EBENEZER - que significa en hebreo "piedra de ayuda". Lo hizo para reconocer y agradecer el favor y la bondad del Señor. Él es la Piedra principal que fundamenta su pueblo. Él cuida de todos los que se refugian en él. El Señor nos sustenta en la fuerza de su poder y cuida de ti por amor. Por eso, tú también puedes decir hoy Ebenezer. ¡El Señor nos ha cuidado!

Agradece al Soberano por toda la ayuda

La gratitud, la fe y la esperanza son marcas importantes en la vida de los cristianos. Da gracias a Dios por todas sus bendiciones.
Define marcos o memoriales (particulares o públicos) para recordar la bondad del Señor para contigo y para con tu familia.
Ora y da gracias al Señor. Echa sobre él toda la ansiedad porque él tiene cuidado de ti.
Para orar:

Señor, te doy gracias porque me has sustentado hasta aquí. ¡Tú eres mi roca! Gracias por interesarte por mí y por ayudarme en el camino día tras día. Tu mano me fortalece y me conduce. No me dejes seguir solo, Dios. Aunque vengan dificultades, yo creo que tu presencia me guiará cuidándome cada día. En el nombre de Jesús te doy las gracias, amén.

06/06/2026

Devocional de Hoy
SÁBADO, 6 DE JUNIO DE 2026
Él está en medio nuestro
El SEÑOR es quien va delante de ti. Él estará contigo; no te dejará ni te desamparará. ¡No temas ni te atemorices!
(Deuteronomio 31:8)
La presencia de Dios no es solo una verdad que aprendemos; es una experiencia que toca el corazón. Dios se acerca, se hace presente en los detalles. Él camina a nuestro lado en los buenos momentos y, especialmente, en los difíciles. Él desea intimidad, conversación y permanencia. Desde el principio, su corazón siempre ha sido encontrarnos, llamarnos por nuestro nombre, guiarnos con amor.

Cuando nos reunimos para adorarlo, cuando oramos con sinceridad y cuando meditamos en su Palabra, nos abrimos a percibir su presencia. Dios está en medio de nosotros. Él está cuando hay corazones quebrantados, fe genuina y cuando el nombre de Jesús es exaltado por encima de todo. A menudo esperamos sentir algo extraordinario, pero la presencia de Dios también se manifiesta en el silencio, en la paz que sobrepasa todo entendimiento y en la certeza de que no estamos solos.

Buscar la presencia de Dios implica reservar tiempo para la oración, la lectura de la Biblia y la comunión con otros hermanos y hermanas en la fe. No se trata solo de pedir bendiciones, sino de desear estar con él, escuchar su voz y alinear nuestras vidas con su voluntad. Cuanto más lo buscamos, más sensibles nos volvemos a su acción en nosotros y en nuestro entorno.

Además, la presencia de Dios se revela en la obediencia. Cuando elegimos vivir según sus enseñanzas, él se manifiesta en nuestras actitudes, palabras y decisiones. Nos convertimos en instrumentos de su amor, reflejando su luz en un mundo que la necesita desesperadamente.

Vivamos conscientes de que él está en medio de nosotros, hoy y siempre. Que nuestra búsqueda mayor no sea solo de respuestas, sino de la presencia constante del Dios vivo, que transforma, sana y salva.

Cómo cultivar la presencia de Dios en la vida diaria

Reserva un tiempo diario para orar, hablar con Dios, escuchar su voz y cultivar una relación constante e íntima.
Medita en la Palabra, permitiendo que las Escrituras transformen tus pensamientos, fortalezcan tu fe, corrijan tus caminos y revelen el corazón del Padre.
Vive en obediencia, eligiendo amar a los demás, servir con humildad, perdonar con gracia y reflejar siempre a Cristo en tus acciones diarias.
Para orar:

Señor Dios, te doy gracias por tu presencia constante en mi vida. Enséñame a buscarte con sinceridad, a escuchar tu voz y a descansar en tu amor. Que mi corazón sea sensible a tu Espíritu y que mis acciones glorifiquen tu nombre. Permanece conmigo, fortalece mi fe y guía mis pasos cada día. En el nombre de Jesús, amén.

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