Victoria R B

Victoria R B

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Escritora de relatos cortos , novelas y historias reales …

20/05/2026

TIERRA SALVAJE ((Tercer capítulo))

Lupita no llegó a enterarse de que su vida y la de su pequeño habían estado en manos de sus opresores.

Los días iban pasando y ella no salía de la choza hasta que un día llegó la anciana que le ayudó el día que llegó al poblado y dejando un cesto la dijo:
- Aquí todo el mundo trabajamos y nos ganamos la vida!
Así que la dio una especie de tela para que agarrarse a su niño a la espalda y la dijo:
Aquí hay que colaborar todo el mundo si quieres comer todos los días, las mujeres de la tribu recogemos semillas y frutos salvajes para conservarlos para el invierno, tú harás lo mismo si no no comerás.

La chica se asustó y el primer día no salió y no la pusieron comida así que al día siguiente ató a su hijo a su espalda y con su cesta salió al bosque con las demás mujeres. Al lado de ella se puso una jovencita que la iba diciendo los frutos que eran comestibles y los que eran venenosos, las dos chicas harían muy buenas migas.

Mientras tanto el marido de Lupe fue informado del ataque de los indios a la diligencia, sus hombres y el llegaron donde el carruaje estaba en el precipicio y buscaron a ver si encontraban a la mujer y al bebé pero nada encontraron, solo encontraron fuera del carruaje los pies de varios de sus ocupantes, de las personas que los lobos habían logrado comerse.

Tom que así se llamaba el marido de Lupe miró debajo del carruaje a ver si por casualidad el bebé estaba entre sus restos pero no había ni rastro.

Uno de sus hombres le dijo:
- Señor, eso sería imposible, los lobos se han comido a los adultos y de un bebé no dejarían ni los huesos... Entonces entre los restos encontró la ropita del bebé en una bolsa que llevaba su mujer para el viaje y cogió una de las chaquetita del niño y dijo:
- Juro que estos salvajes pagarán con su vida y la de sus si hijos, los destruiré y haré que se arrepientan de haber tocado a mi familia.

Si este hombre era malo con los indios anteriormente al haber desaparecido su familia ahora lo era mucho más. La crueldad de este hombre creó fama, pues degollaba tanto a bebés como mujeres como ancianas, era un monstruo, para los Indios era El Diablo Blanco.

Mientras tanto Lupita llevaba una vida tranquila en el poblado había aprendido a disfrutar de la belleza de de las flores salvajes, aquello pensó la muchacha, se parecía mucho a su tierra.

Lupita ya no era vigilada por ninguna india pues había pasado el peligro de que escapase, a Lupita se le había pasado por la cabeza huir con su pequeño pero el recuerdo de aquella noche rodeándola los lobos la hizo desistir y pensándolo muy detenidamente quizá algún día pudiera escapar, pero no era el momento, tendría que robar un caballo y eso era muy difícil porque los caballos estaban contados y eran para los guerreros.

Habían pasado ya varios meses y el invierno había terminado, por eso la tribu se dispuso a partir a un campamento de verano.
Los indios iban cambiando su asentamiento según la estación del año, donde habían estado estaba protegido por montañas así era muy difícil que les sorprendieran y que los vientos les arrasaran puesto que las montañas les protegían, ahora para Lupita era todo un misterio a donde se la llevarían y las esperanzas de volver con su familia y con su marido se iban desvaneciendo. A donde quiera que la llevaran ella ya no sabría volver y se la formó un n**o en el estómago.

El camino era duro, ella iba montada en un caballo percheron con su pequeño, ella tenía más suerte que las demás, otras mujeres iban andando, a ella no la trataban mal y así al lado protegiéndola iba el guerrero, el que la salvó la vida junto con su bebé. No habían vuelto a hablar desde el día que la rescató de los lobos pero sus miradas se cruzan muy a men**o y ella no podía evitar un escalofrío cada vez que le miraba, no sabía que era lo que sentía por aquel hombre.

Solamente llevaban dos días de camino cuando se encontraron con varios indios de otras tribus rivales.
Entre ellos iba el jefe de aquel grupo que se fijo en Lupe. No era de extrañar que se fijase en Lupe o Lupita como la queramos llamar, ella era muy jovencita realmente pero era una mujer muy bonita, el pelo la llegaba hasta la cintura negro como el azabache, los ojos también eran negros y la boca gruesa y sensual y cuando sonreía dejaba ver una fila de dientes perfectamente alineados.

A Lupita la intrigo la discusión que tenían el jefe y el otro jefe de la otra tribu todo apuntaba que se estaban refiriendo a ella y un miedo atroz la hizo recorrer todo su cuerpo, el miedo la paralizó y pidió a su joven amiga que le tradujera lo que estaban diciendo sobre ella

- Dice gran jefe de los Sioux que quiere comprarte a ti y a tu hijo, que le da a gran jefe nuestro medio docena de caballos y una yegua para criar a cambio de de ti y de tu hijo.
- Nos irá a vender verdad?
- No lo sé (dijo Luna blanca que así se llamaba la chica), es costumbre nuestra vender al enemigo.
- Pero yo no soy ningún enemigo!

La chica la miró con pena y no contestó.
Cuándo el trato estaba casi hecho alguien si interpuso entre los dos hombres, era Caballo Veloz.

- Esta mujer no está en venta padre!
- Nunca vuelvas a hacer lo que acabas de hacer! Nunca te interpongas cuando yo hago un trato, entiendes hijo?
- Pero padre...
- Ni padre ni nada! Es que acaso crees que no he visto como la miras?
- Pero que estás diciendo padre?
- Lo que ven mis ojos que aún no están ciegos, tú quieres quedarte con la mujer y el hijo.

Al final el chico contestó:
- Sí padre, sí que quiero.
- Entonces no hay trato con jefe Sioux, tú eres el primero, que vas hacer con ella? La vas a tomar por segunda esposa?
- Por qué por segunda esposa padre? - Porque primera no puede ser, esta Luna blanca, ella será tu primera esposa.RB

19/05/2026

TIERRA SALVAJE ((Segundo capítulo))

Lupita cerró los ojos y pensó que aquel hombre o aquella extraña aparición debía venir a rematarlos, lo que sus compañero no habían hecho, quizá habían sentido compasión de que fuera comida por los lobos y venían a matarla a ella y a su bebé de otra forma menos violenta.

El indio se bajó del caballo y se enfrentó al lobo, al principio con grito salvaje pero el lobo era el líder de la manada, no podía ceder ante los suyos por eso con un alarido espantoso se abalanzó sobre el indio. Los dos pelearon cuerpo a cuerpo mientras los demás lobos contemplaban la pelea.

Lupita no supo cuánto tiempo estuvieron peleando, no quería mirar, no sabía que sería de ella y su criatura ni que final sería el mejor, si la muerte por el indio o la muerte por los lobos pero cuando levantó sus ojos vio caer hacia un lado al lobo, el indio le había partido el cuello.

Los demás lobos como si de un homenaje se tratase rodearon a su líder y con gemidos lastimeros como dándole las gracias se alejaron de allí.

El bebé aún seguía llorando y entonces la chica vio acercarse a aquel hombre o lo que era para ella, aquel salvaje, levantó la rueda que la oprimía parte de su cuerpo dejándola libre y cogiendo al bebé en sus brazos y a ella por la cintura la subió al caballo.

Lupita no podía pensar, estaba herida y su cabeza era un caos pero aún así pensó que hicieran con ella lo que quisiera pero con su hijo no por favor.

Cuando llegaron al poblado era bien entrada la noche pero aún así cuando el hombre la dejo en el suelo junto con su bebé se sintió rodeada por las indias del poblado. A todas le llamaba la atención su forma de vestir y se acercaban y tocaban su vestido como si de un souvenir se tratara. Ella estaba aterrada había conseguido que el niño se callase sacando uno de sus pechos y dejando que el niño mamase.

El indio que le había llevado hasta allí desapareció y ella quería que se la tragase la tierra, esas mujeres se reían y hablaban y ella no entendía nada, de pronto una mujer ya mayor salió de una de las chozas y empezó a gritar a las chicas que allí había.
Ella no las entendía pero parecía que las estaba regañando, después las chicas dejaron a la mujer donde estaban y se retiraron a sus tiendas.

La mujer le ayudó a levantarse y la dijo algo en un idioma que ella conocía, el español:

- Pobrecita, estás hecha una pena, yo te ayudaré! Venga levanta! No sé si me estás entendiendo, da igual, te prepararé algo de cenar y esta noche dormirás en mi tienda, no quiero que ninguna de estas se te acerque, les ha
gustado tu ropa y son capaces de arrancártela .
- Gracias señora por ayudarme... como es que usted habla mi idioma?
-Hace ya mucho vino por estas tierras un misionero que fue un gran hombre y de él lo aprendí, y tú de qué tribu eres? No eres blanca, tienes la piel canela.
- No, yo no soy de ninguna tribu, yo estoy casada con un americano, soy mexicana y como ves mi piel tampoco se diferencia tanto de la tuya.

La Mujer no dijo nada y salió de allí para luego volver con un cuenco de comida que tenía un aspecto vomitivo.
Lupita movió la cabeza diciendo que se lo llevara que ella no iba comer pero la mujer le dijo:
- Tú verás mujer lo que haces pero si no comes por ti hazlo por esa criatura que tienes entre tus brazos, ella necesita que comas si no no podrás darla de comer .

Y diciendo esto salió de allí pero no muy lejos de allí en otra tienda había una reunión que si Lupita hubiera sabido la hubiera entrado el pánico.
En aquella tienda en medio había un indio mayor con un penacho de plumas rodeado de otros indios, unos jóvenes y otros menos jóvenes, sus caras estaban pintadas con pinturas de guerra. Todo daba entender que aquel era el jefe de la tribu y entonces habló y dijo:

- Cómo tú siendo mi hijo has traído aquí al enemigo? Esa mujer y su hijo deben morir mañana al amanecer, tú sabes el daño que han hecho a nuestras gentes, ellos han quemado y arrancado la piel de nuestras mujeres y de nuestros hijos sin ninguna piedad y tú lo traes aquí? No los quiero!

Todos se alzaron de manos dando la razón al jefe, aquellos dos seres debían morir, entonces el hijo del jefe un hombre sensato dijo:

- Acaso matando a esta mujer y a su hijo devolverías la vida a todos los que han sido asesinados de los nuestros? Si así fuese yo sería el primero en pedir su muerte pero no es así, esto solo haría enfadar a nuestros antepasados.

Caballo veloz como era su nombre de guerra siguió hablando.

- Nunca creí qué gran Jefe cuchillo largo pensar que con matar a una criatura y a su madre se hiciera Justicia, yo esperaba más de ti gran Cuchillo largo, yo llevo tu sangre, estoy orgulloso de ello pero esto que estás pidiendo no me parece justo, no es lo que tú y nuestros ancianos me enseñasteis.
Padre... Piénsalo bien, eso no es justicia, eso es venganza!

Entonces alzó la voz el viejo hechicero
y dijo:

- Deberíamos quedarnos con la mujer y el niño como rehenes, tal vez los podamos cambiar por alguno de los nuestros que los hombres blancos tienen retenidos, tal vez tu hijo tenga razón y esta mujer nos pueda servir de mucho, mantengámoslos con vida y el tiempo dirá que hacemos con ellos pero aún así se lo preguntaremos a nuestros antepasados, ellos nos han hablado muchas veces y esta vez también lo harán.

El hechicero tomó la p**a y fumó, la p**a estaba compuesta de opio y una semillas alucinantes. Estuvo danzando un rato y después dijo:

- Nuestros antepasados han hablado y dicen que la mujer y su hijo deben vivir!RB

18/05/2026

, 
TIERRA
SALVAJE ((Capítulo primero))

La diligencia se disponía a partir, en ella subieron varias personas, entre ellas había dos mujeres. Una de las mujeres era joven, más bien que joven adolescente con un niño en brazos, el niño no tendría más allá de unos meses.

La mujer acariciaba su pelito y le decía cosas para que el niño sonriera. A parte de esta chica había varias personas, una señora mayor de alrededor de 50 años y dos hombres ya de edad madura.

La diligencia se disponía a partir desde un pequeño pueblo de Nevada para Colorado, allí le esperaba su marido el cual no veía hacía ya tiempo, de hecho no conocía al pequeño.
El hombre estaba guerreando con los indios y ella ese tiempo había estado con sus padres pero ahora su marido la había reclamado.

A su marido le había sido imposible ir a buscarla, la dijo que cogiera la diligencia, él era un joven capitán que quería subir galones, por eso se apuntaba a todas las batallas para acabar con los indios.

En la diligencia todos hablaban de lo peligroso que eran los Indios, estaban en guerra por sus tierras y los colonos junto con los militares hacían batidas exterminando a todo lo que encontraban a su paso.
Cuando daban con poblados aunque solamente hubiera niños y mujeres los sacrificaban sin piedad pero, aquello no parecía que nadie le importase, solo les importaba coger y coger más tierras e ir arrinconando a los indios.

Lupita la chiquita joven, la madre del pequeño tenía sangre mexicana, de ahí su nombre.
El terreno era duro los saltos de la diligencia hacía que a sus pasajeros se le molieran todos los huesos por eso uno de los viajeros preguntó:
- Señora, quiere usted este cojín? Así irá más cómoda.

Lupita por no ser descortés lo cogió y puso la cabeza de su pequeño en el para amortiguar los saltos del vehículo.

No llegaba todavía al mediodía cuando divisaron un grupo de indios que les vigilaba, el miedo que sintieron era patente, todos se miraban y no sabían que sería de sus vidas, solamente había un hombre acompañando al cochero en los estribos con un rifle y una placa de Sheriff .

El grupo era numeroso y un hombre solo no podría con ellos pero uno de los viajeros un hombre ya mayor se ofreció a ayudar.
- Si me dan un rifle pueden apostar que de daré buena cuenta de los apaches!

Los indios los persiguieron un gran trecho manteniendo las distancias, los caballos cabalgaban como locos. Lupita estaba aterrada, apretó a su bebé contra su pecho intentando protegerle de los saltos del carruaje.
Al hombre que estaba a su lado le habían dado un rifle y con él habían disparado matando a varios de ellos pero entre más mataban parecía que se multiplicaban.

Las flechas parecían llover del cielo y el cochero junto con el Sheriff fueron abatidos. Uno de los hombres que estaba a su lado intentó subir y coger las riendas de los caballos pero todo fue inútil los caballos encabritados corrían y corrían y la mujer que estaba a su lado gritaba como una posesa intuyendo que iban a morir.

El carruaje finalmente cayó por un precipicio mientras Lupita intentaba proteger a su pequeño con su cuerpo. El precipicio era de varios metros, por lo tanto el golpe fue mortal para todos los que allí se encontraban excepto para Lupita que gracias al cojín que le había dado su compañero de viaje había amortiguado el golpe de su cabeza, estaba herida pero sus heridas no la importaban, le importaba su hijo, allí en sus brazos tenía a su pequeño y si ella moría su hijo moriría también.

Lupita levantó los ojos y vio a los indios, parecían cuervos, o mejor dicho Buitres rondando a sus presas. Por qué no se acercaban y la remataban? Por qué la dejaban con aquella agonía?

El niño empezó a llorar, ella estaba atrapada en el carruaje y no podía darle el pecho, el llanto de la criatura era conmovedor en medio de la nada, no se oía nada más que el llanto de la criatura.

El sol se iba poniendo y los indios se disponían a dejar aquel lugar, pensaban que no tenían que molestarse en exterminar a las dos vidas que aún quedaban porque no muy lejos de allí otros seres esperaban su momento.

Un aullido hizo que Lupita se estremeciera, miró al horizonte y ya los indios habían desaparecido pero dirigiéndose casi en tropel venía una manada de lobos, venían a acabar con la vida de ella y de su pequeño, se acurrucó como pudo intentando proteger a su hijo con su cuerpo.
El niño aún seguía llorando y pidió a Dios que su agonía no fuera muy larga y que los animales acabarán con ellos rápidamente, de pronto cuando uno de los lobos que debía ser el líder de la manada se abalanzaba a atacarla una flecha paso silbando haciendo que esté retrocediera y allí en frente montado en un magnífico corcel había un indio, un salvaje, llevaba pinturas de guerra en su cara y su cuerpo semidesn**o de cintura para arriba.

Si Lupita no hubiera estado en esas condiciones viendo la muerte tan de cerca hubiera visto la belleza de aquel hombre o de aquel salvaje y su corcel.RB

16/05/2026

((ENTRE ESPIGAS DORADAS))

Capítulo 14

Eran alrededor de las 9:00 de la mañana cuando Alfredo llegó a la clínica.
Nada más entrar vio a su hijo recostado en una columna con la cabeza gacha, nada más oírle levantó la cabeza sin saber qué hacer .
Alfredo ya sabía que era su hijo y el daño que inconscientemente le había hecho con sus dudas así que sin pensarlo más se acercó y le abrazó.
David se refugió en los brazos de su padre llorando como un niño.

- Qué pasa hijo? Cómo está tu madre?
- Papá mamá se está muriendo.
- Lo sé hijo lo sé, pero era algo que tenía que suceder más tarde o más temprano, lleva ya muchos años en estado vegetativo. Tu madre hijo estaba ya mu**ta hacía mucho tiempo así que vamos hablar con el doctor a ver qué nos dice.

El doctor Matías les recibió abrazando a padre e hijo, les dijo que Elisa estaba expirando y si querían verla tenían que darse prisa pues la mujer estaba agonizando.

Padre hijo entraron en la habitación, Alfredo miraba a aquella mujer que había en la cama, él ya no sentía nada por ella, pensaba como podía haberse casado con aquella vasija vacía que allí se encontraba y en el daño que había hecho aquella mujer pero ya daba igual, ya había llegado su fin.

Alfredo trató de sentir algún sentimiento por ella pero desde que habló con el padre de Carmen ya no podía, aquella mujer había sido un monstruo.

David se acercó, cogió la mano de su madre y empezó a llorar cómo un niño preguntando a su madre por qué nunca le quiso, por qué le dejó tan solo...
Alfredo empezó a llorar también porque no sólo Elisa había dejado solo a David sino que también él con sus dudas lo había hecho.

A los pocos minutos Elisa había mu**to, el doctor acudió enseguida y confirmó su muerte. Para Alfredo fue una liberación, allí quedaba un amargo capítulo de su vida.

Había pasado ya un año y de nuevo las espigas estaban doradas, de nuevo volverían los segadores y las segadoras con sus canciones y de nuevo empezaba el valle de pastos a tener vida, pero esta vez había algo especial en la casona, esta vez era otra clase de ajetreo, se estaba preparando la boda de Carmen y Alfredo.

A Carmen la estaba ayudando a arreglarse su tía, la mujer estaba emocionadísima. Miraba a su sobrina y se veía a ella misma con su edad soñando con el mismo hombre que iba a llevar a su sobrina a la altar y pensó que las dos se parecían bastante, era normal, eran tía y sobrina .

Más allá se oyó la voz de Luís, el padre de Carmen:
- Venga daros prisa que no llegamos! Son las 12:00 de la mañana y aún estáis ahí a medio vestir!

Diciendo esto Luis entró en la habitación y allí estaba su hija, tan hermosa... El hombre emocionado empezó a llorar.
- Papá no llores.
- Hija, nunca creí que te iba a ver en el altar, nunca creí que iba salir de la cárcel y gracias a Alfredo y a ti estoy aquí cumpliendo todos mis sueños de ver a mi hija casarse con un hombre bueno.

Padre hija se abrazaron emocionados hasta que Carmen dijo:
- Venga papá que no vamos de funeral! Que hoy es un día hermoso... es el día de mi boda!

En la casona Alfredo estaba emocionadísimo allí estaba su hijo y Anastasia.
David intentaba colocar la corbata sin ser capaz hasta que Anastasia dijo:
- Venga aparta! Vaya dos que no saben ni colocar una corbata! (y diciendo esto apartó a David y le colocó la corbata a Alfredo.)

La boda fue muy emotiva, Alfredo cuando vio aparecer a la novia sintió una una emoción que nunca había sentido, allí estaba el amor de su vida porque lo que sintió por aquella otra mujer no fue amor fue otra cosa.

La madre de Carmen no pudo asistir a la boda en el estado tan delicado que estaba pero una de las sirvientas se quedó cuidándola mientras la boda se celebraba.

La boda de Carmen y Alfredo fue todo un acontecimiento en Madrid y sus alrededores pues Afredo era un hombre conocido y respetado no sólo por su dinero sino también por su gran corazón.

Carmen había pensado llevarse a su madre a la la casona pero su padre se negó rotundamente y la dijo:
- Hija, tu madre no está sola, aquí estoy yo para cuidarla mientras viva, tú puedes venir a verla cuando quieras y además está tu tía que también nos echara una mano.

Alfredo pidió a su hijo que volviera a casa pero el chico se negó rotundamente.
- Mira papá no puedo volver a casa, al menos todavía no. Quizás algún día cuando termine mis estudios pueda volver a esta casa pero por ahora no, vosotros estáis recién casados y necesitáis vuestro espacio.

Habían pasado unos meses desde que Alfredo y Carmen habían contraído matrimonio y la pareja era inmensamente feliz.
Aquél día Carmen estaba muy misteriosa entre ella y Anastasia habían preparado una cena muy especial, Carmen tenía que contar algo a su marido.
- Bueno, qué os pasa a las dos que estáis tan compinchadas? Qué es lo que pasa? Que aquí uno es el último en enterarse de lo que pasa en mi propia casa! (dijo AlFredo bromeando).

Carmen cogio la mano de sumarido y la puso en su abdomen.
Alfredo emocionado dijo:
- No de verdad... no puede ser...

Carmen afirmó con la cabeza mientras Anastasia sonreía en la puerta del comedor.

El tiempo pasó y les vino una preciosa niña, la pusieron de nombre Alicia, no querían que la niña llevara ningún nombre familiar, había habido demasiado daño en esa familia, había que hacer borrón y cuenta nueva.

La niña ya tenía tres añitos y David venía a verla muy a men**o, había terminado su carrera de abogacía y estaba prendado de su hermanita.

Alfredo pidió a su hijo que volviera encargarse de los negocios de la capital, él quería estar más tiempo con su familia y disfrutar de lo que no hizo con su hijo de su pequeña Alicia y de su mujer Carmen.

Un día subieron donde ellos tanto se habían amado y subieron a la niña a la encina en la que ellos tantas veces se había sentado, de nuevo era verano y de nuevo se escuchaban los cantos de sus trabajadores, entonces Alfredo llamó a sus trabajadores, les enseñó a la niña y les dijo:
- Hoy podéis tomaros todos el día libre! Y mirad, ella será un día junto con mi hijo la dueña de todo esto y estoy seguro de que será una buena patrona, será buena con sus trabajadores! Señaló a la niña y le dijo: - Mira Alicia, estos campos hasta donde no alcanza la vista un día serán mi legado para tu hermano y para ti!

La niña naturalmente no entendía nada pero era verdad, aquel sería su legado aunque Don Alfredo no sabía que un día aquellos campos de los que tan orgulloso estaba se llenarían de máquinas segadoras y que todo aquel encanto desaparecería pero... para eso faltaba mucho aún.RB

Fin

15/05/2026

ENTRE ESPIGAS DORADAS
capítulo 13.

Carmen se encontraba en casa sola con su madre era muy temprano y ella la había asedado y la estaba dando de desayunar miro un reloj de madera que había en la cocina y eran las 7:00 tenía que darse prisa su tía vendría a quedarse con su madre y ella tenía que salir a trabajar por eso cuando llamaron a la puerta la fastidio la entretendría y ella ya no tenía tiempo se la estaba haciendo tarde.

Pensó que tal vez fuera su tía que se había adelantado al horario habitual pero cuando abrió la puerta casi se desmaya allí enfrente estaba el hombre que menos hubiera podido imaginar Alfredo su Alfredo mirándola de una forma que ella ya no sabía cómo definir ..El primer instinto de Carmen fue cerrar la puerta de un portazo..Pero el pie de Alfredo se lo pidió él y su fuerza se lo impidieron mira Carmen la dijo creo que tenemos que hablar...Yo con usted no tengo de qué hablar no quiso escucharme en aquel momento y qué es lo que viene a buscar ahora.

A ti mujer a ti te vengo a buscar y acabar con tanto sufrimiento de dos familias que se han hecho tanto daño unos antes y otros después se han destrozado y tú y yo en medio sin haber hecho nada.. ahora tú y yo estamos a tiempo de acabar con todo eso con tanto dolor como nos hemos causado unos a otros.

Sabe usted don Alfredo que lo nuestro sería imposible hay demasiado dolor entre nosotros está mi padre mi madre y su mujer y su hijo que tampoco me quiere en su casa.

Eso va a cambiar mujer mi hijo está muy arrepentido lo sé no porque aunque no haya hablado con él pero lo sé por Anastasia ..en cuanto a mi mujer ya está mu**ta en vida es otro capítulo de mi vida que tengo que arreglar pero tú y yo no nos podemos perder Carmen yo te amo y sé que tú también a mi!

Estaban la pareja enfrentados frente a frente y no se habían dado cuenta de que habían dejado la puerta abierta y entro felisa que había escuchado las últimas palabras de Alfredo ..y dijo si mi niña esto hay que termínalo vosotros dos os amáis y nos tenéis que mirar hacia atrás todo se irá arreglando con el tiempo mira dijo sonriendo abrió la puerta y un sol espléndido entro en la pequeña casa..Miraz sé que os gusta pasear entre las espigas Llévala Alfredo que la de el aire y hablar de todo lo que a vosotros os atormenta pero no renunciéis a vuestro amor por nada ni por nadie.

Alfredo cogió de la mano a Carmen y la s**o de la casa sin que ella pusiera demasiada resistencia después volvió la vista atrás y la dijo a Felisa gracias ..
Felisa rompió a llorar Alfredo había sido el único hombre de su vida el único que había amado pero él no sentía lo mismo y encima estaba su sobrina que si le amaba así que lloró amargamente intentando que aquél fuera un capítulo cerrado de su pasado ..

Cuando subieron la cuesta del lugar que tanto les gustaba y llegaron a una cima desde donde se divisaba todo el valle donde tantas veces habian estado.. allí había una encina grande milenaria donde ambos se sentaban en el tronco y hablaban de sus cosas de su amor de su futuro y de otras cosas mundanas. Lo primero que hizo la pareja fue darse un largo beso miraron hacia abajo y vieron que lo segadores y segadoras iban llegando y de nuevo como otros días empezaron a cantar antiguas canciones era algo mágico y el viento lleva sus voces y entre ellos resonaban destacando la voz de un hombre y de una mujer Carmen penso que tal vez esa pareja se amase porque sus canciones parecían que se la dedicaba uno al otro. La pareja no quería que aquel momento acabase pero acabo llegó el capataz muy alterado ..señor señor le llaman del hospital la señora ha empeorado le necesitan allí .

Alfredo tiro de Carmen para que le acompañara pero ella le dijo no Alfredo yo no pinto nada allí ..Sois tu hijo y tú lo que tieneis que estar al lado de ella. Yo te esperaré todo lo que haga falta cariño le dijo besándolo en los labios con la fingida sorpresa del capataz que fingía no saber de sus amores cuando los había visto más de una vez.

Carmen se quedó recostada en la encina viendo como Alfredo se alejaba y pensando que es lo que pasaría con Elisa la que aún era su mujer y aún siguió pensando que lo suyo con Alfredo era un amor imposible y lloró amargamente recostando su hermoso cuerpo contra la encina.RB

14/05/2026

((ENTRE ESPIGAS DORADAS))

Capítulo 12.

Luis se quedó impactado cuando tuvo una notificación de su hija para que le concediera un Vis a Vis, nunca lo hubiera imaginado.
Aquello era lo último que hubiera pasado por su cabeza,
la visita de su hija, de hecho, no sabía si la reconocería, nunca quiso que la dijeran en qué cárcel estaba, quería apártala de él, al fin y al cabo él era un asesino y pensó que su hija estaría mejor sin él.

Luis pensaba mucho en ella, la había dejado muy jovencita y el recuerdo de aquella medio niña le hacía seguir viviendo y pensar que la tenía tan cerca.

Él estaba en la cárcel modelo de Carabanchel y su hija vivía en un pequeño barrio de Madrid, no era mucho lo que les separaba pero había un mundo entre ellos, él quería poner ese mundo y esas barreras.

El hombre estuvo a punto de negarle al Vis a Vis que solicitaba su hija pero luego en su interior necesitaba verla, ya era toda una mujer, quizás ahora le perdonara y le entendiera. Entró en la pequeña estancia de la prisión y vio una mujer de espaldas, a Luis le temblaban las piernas, sentía una emoción indecible, iba a volver a su hija al cabo de tantos años y quizás fuera la primera y la última vez que la viese en la cárcel porque Luis estaba condenado a cadena perpetua, ya llevaba en la cárcel más de 20 años. Ella tenía alrededor de 15 años cuando sucedió todo aquello y en aquella época como no hubiese un indulto las condenas se cumplían íntegras .

Cuando la mujer se dio la vuelta vio una mujer hermosísima muy parecida a una mujer que amo, a su mujer! No sabía qué hacer, si correr a sus brazos o quedarse quieto por miedo a que ella le repudiara pero fue Carmen la que corrió a su brazos.

Luis la apretó contra su pecho y empezó a llorar como un niño y Carmen no tardo mucho en imitarle. Estuvieron abrazados llorando un largo rato y tardaron otro rato en recuperarse, padre e hija tenían tanto que contarse y tantas preguntas que hacerse...Ninguno de los dos se atrevía a hablar el primero hasta que al fin fue Carmen la que tomó la iniciativa.

- Papá, por qué no me dejaste venir a verte?
- Hija, tengo que estar aquí de por vida y no quería que tú te pasases la vida visitando cárceles por algo que hice tan horroroso como quitar a dos personas de en medio y ... luego dejar que otro pagase por lo que yo hice, eso quizás sea lo peor que haya hecho porque los otros dos se que se lo merecían hija.

Carmen no fue capaz de hacer ningún reproche a su padre, el mismo se los estaba haciendo, no podía aumentar su pena con sus reproches así que le dijo:

- No te preocupes Papá! Voy a escribir al rey y le voy a pedir un indulto.

En aquella época estaba Reinando en España Alfonso XIII.

- Para que hija? No vale la pena! Déjame aquí tranquilo y no me hagas concebir falsas esperanzas. El Rey tiene muchos problemas políticos y no creo que esté para dar indultos.
- Sea como fuese papá buscaré a un abogado.
- Para que hija? No vale la pena, déjame aquí tranquilo.
- Papá intentaremos sacarte de aquí, aún te queda mucha vida. Papá eres muy joven y ya has pagado con creces tus errores.

El tiempo pasaba muy deprisa para padre hija y no tardaron en darlos el toque para decirlos que el tiempo había pasado, ambos se volvieron a abrazar y ella quedó en volver a la semana siguiente.

Mientras tanto Alfredo no podía olvidarse de Carmen, su sonrisa, sus ojos, su alegría... la tenía metida en todo su ser.

El hombre estaba sufriendo y Anastasia lo veía y se culpaba de todo aquello entonces decidió actuar.
Tocó a la puerta:

- Puede usted recibirme?
- Claro mujer, tú eres de la familia, pasa!
- Tengo que hablar con usted.

Tú dirás mujer que quieres decirme. Alfredo miro a. Anastasia algo grave debía de pasarla ...
- Qué sucede Anastasia? Estás muy seria, que pasa?
- Tengo que decirle señor que yo tuve la culpa de lo que sucedió ese día entre la señorita Carmen y el niño David.
- De qué me hablas mujer?
- Pues mire señor yo fui cómplice de lo que sucedió ese día entre la señorita Carmen y el niño David. Volvió a repetir..
- De qué me hablas mujer?
- Pues mire señor, de que yo fui cómplice de la trampa que el niño David hizo a la señorita Carmen.

Alfredo la miraba atónito.

- Sí señor (volvió a decir Anastasia)
yo participé para poder echarla de esta casa le conté algo que niel ni usted sabía. Y que es eso que tú sabías y que nosotros no.

Que Carmen era hija de Luis ..

De que hablas mujer acaso has perdido la cabeza.

No señor estoy diciendo la verdad pero la verdad señor es que no me paré a medir las consecuencias, no creí que el señorito David intentara hacer daño a la señorita, de hecho no creo que se lo hiciera, sólo fue una trampa para que usted creyera una cosa que no fue y que usted así echara de casa a la señorita Carmen.

Alfredo la escuchaba atónito y estállo en cólera.
- Acaso crees mujer que el hecho de que me lo estés contando ahora cuando me lo tuvistes que decir al principio os hace más inocentes? Sois tanto tú como mi supuesto hijo unos verdaderos animales.

Entonces Anastasia le dijo:
- Señor nunca hemos hablado del tema pero... Por qué sus duda? Yo sé que el niño David es su hijo, yo lleve las cuentas de la señora y sé que cuando se quedó embarazada del niño David su hermano Don Carlos estuvo como usted recordará unos meses en África, por lo tanto, aunque no éramos íntimas la señorita y yo fue fácil llevar las cuentas y saber que el verdadero padre de David es usted señor, no lo dude.

Entonces Alfredo recordó aquello y era verdad, su hermano había estado dos meses en África y fue por entonces cuando Elisa le dijo que esperaban un hijo por lo tanto no había dudas, el hijo era de él cosa que no sabía si le alegraba o no porque siempre que le encontraba algún defecto pensaba que era de su hermano y ahora no podría decir tal cosa porque David era hijo suyo.

Mientras Anastasia seguía hablando: - Mire usted señor, ya me da igual lo que usted piense de mí pero tengo que decirle lo que pienso y si quiere despedirme hágalo.
El niño David seguía no es tan malo como usted cree, él no ha tenido el amor de una madre y perdóneme el comentario pero tampoco de un padre. Usted, siempre lo he sabido mirándole a los ojos, pensaba que no era su hijo y no se atrevió a darle el amor que un niño necesita. Al principio lo entendí, usted estuvo ocho años pagando por algo que no hizo pero luego cuando volvió y el niño ya era un mozalbete usted no se ocupó del él lo suficiente, así que por favor le pido que no culpe al señorito de todos los errores que ha cometido, usted también ha sido culpable.
- Cómo te atreves a hablarme así?
- Ya le he dicho que puede despedirme si quiere pero tenía que decirle la verdad, usted no ha sido un buen padre así que enmiende sus errores que aún está tiempo y dígale
a su hijo lo que él necesita oír de sus labios, que le quiere y dele a su hijo el amor que nunca tuvo, el amor de padreRB.

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