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Un Relámpago de Alegría: El Corso de Carnaval Quiteño de 1956

En el Quito de los años 50, el Carnaval era pura vida. En 1956, las calles se llenaban de risas, plumas y cascos de caballos resonando en el empedrado. El Corso, un desfile multitudinario, unía a toda la ciudad en una fiesta familiar y alegre. Mi querido abuelito, Don Cristóbal Cobo Arias, con su cámara Bolex 16 mm de la Empresa Cinematográfica Equinoccial, capturó ese momento mágico.

Este video muestra el recorrido desde El Ejido, subiendo por la Plaza España hasta la Alameda por la intersección de la Avenida 10 de Agosto y la calle Tarqui. Allí, jinetes disfrazados de indígenas Shuar galopaban con alegría, sus plumas y pinturas evocando la selva amazónica. Los caballos, algunos blancos y otros castaños, danzaban entre la multitud que aplaudía desde las aceras, lanzando serpentinas y disfrutando en familia.

El Carnaval quiteño mezclaba tradiciones indígenas, como el Pawkar Raymi, con costumbres coloniales, creando un espectáculo único. Había bandas de música, carros con flores y grupos de diablitos que llenaban el aire de humor. Don Cristóbal, con su ojo atento, grabó no solo un desfile, sino el alma de Quito: un pueblo unido, celebrando sus raíces y su diversidad.

Hoy, cuando el Corso no tiene la misma magnitud, estas imágenes nos traen recuerdos de una época dorada. Es un pedacito de Ecuador que sigue latiendo con alegría. ¡Qué viva el Carnaval, qué viva Quito!

Ricky Cobo 25/10/2025

Un Relámpago de Alegría: El Corso de Carnaval Quiteño de 1956 En el Quito de los años 50, el Carnaval era pura vida. En 1956, las calles se llenaban de risas, plumas y cascos de caballos resonando en el empedrado. El Corso, un desfile multitudinario, unía a toda la ciudad en una fiesta familiar y alegre. Mi querido abuelito, Don Cristóbal Cobo Arias, con su cámara Bolex 16 mm de la Empresa Cinematográfica Equinoccial, capturó ese momento mágico. Este video muestra el recorrido desde El Ejido, subiendo por la Plaza España hasta la Alameda por la intersección de la Avenida 10 de Agosto y la calle Tarqui. Allí, jinetes disfrazados de indígenas Shuar galopaban con alegría, sus plumas y pinturas evocando la selva amazónica. Los caballos, algunos blancos y otros castaños, danzaban entre la multitud que aplaudía desde las aceras, lanzando serpentinas y disfrutando en familia. El Carnaval quiteño mezclaba tradiciones indígenas, como el Pawkar Raymi, con costumbres coloniales, creando un espectáculo único. Había bandas de música, carros con flores y grupos de diablitos que llenaban el aire de humor. Don Cristóbal, con su ojo atento, grabó no solo un desfile, sino el alma de Quito: un pueblo unido, celebrando sus raíces y su diversidad. Hoy, cuando el Corso no tiene la misma magnitud, estas imágenes nos traen recuerdos de una época dorada. Es un pedacito de Ecuador que sigue latiendo con alegría. ¡Qué viva el Carnaval, qué viva Quito! Ricky Cobo

26/09/2025

20/09/2025

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Un Tesoro Cinematográfico del Quito de Antaño: El Legado de Cristóbal Cobo Arias (1956) 

Hoy quiero compartir con ustedes un fragmento invaluable de nuestra memoria colectiva, capturado en película Kodachrome de 16 mm por mi querido abuelito, don Cristóbal Cobo Arias, fundador de la emblemática Empresa Cinematográfica Equinoccial . Este pequeño pero poderoso segmento, grabado con el ojo maestro de mi abuelo, nos transporta al corazón del Centro Histórico Colonial de Quito, la capital del Ecuador, en una época donde la ciudad vibraba con su esencia única.

En esta escena, mi abuelito, posicionado en la vereda frente a la majestuosa Iglesia de la Compañía de Jesús, nos regala un paneo inolvidable de sur a norte por la icónica calle García Moreno, en su intersección con la calle Sucre. El lente de su cámara captura emblemas eternos de nuestra ciudad: la silueta del Panecillo, el elegante Arco de la Reina, el imponente edificio del Banco Central del Ecuador y, por supuesto, la dorada fachada de la Compañía de Jesús. Cada cuadro es un testimonio del Quito de los años 50, lleno de vida, historia y devoción.

En primer plano, la escena cobra vida con el desfile de tres vehículos que son joyas de la época: una robusta camioneta Dodge Serie B, seguida por una volqueta GMC y un reluciente Chevrolet Sedan Delivery de 1951, cuyo verde brillante parece saludar a la cámara. Pero lo que hace este fragmento aún más especial para la familia Cobo es la aparición de seres queridos que quedaron inmortalizados en esta cinta. Ahí, caminando con elegancia por la vereda, vemos a mi adorada abuelita, Beatriz “Bachita” Peñaherrera, luciendo un traje gris claro, acompañada de una señora vestida de negro cuya identidad aún nos elude. A su lado izquierdo, mi tía Rosa Margarita Cobo Peñaherrera, joven y radiante, delante de ellas, mis tía Susana Cobo Peñaherrera, con un vestido amarillo, y mi querido padre, Washington Cobo Peñaherrera, sosteniendo un paquete amarillo, caminan junto a dos niños impecablemente vestidos con trajes grises, cuyos nombres aún son un misterio.

Este material forma parte de un documental producido por mi abuelo para conmemorar los 50 años del milagro de la Virgen Dolorosa del Colegio San Gabriel, un evento que marcó profundamente la devoción y la cultura de Quito. En la entrada de la Compañía de Jesús, el retrato de la Virgen Dolorosa se alza como protagonista, recordándonos la fe que ha unido a generaciones de quiteños.

Este video no es solo un archivo fílmico; es un puente al pasado, un abrazo a nuestra identidad y un homenaje al legado de la Empresa Cinematográfica Equinoccial, que gracias a mi abuelito Cristóbal Cobo Arias nos permite revivir el alma de Quito. Espero que disfruten este pedacito de historia tanto como nosotros, la familia Cobo, lo atesoramos. ¡Que viva Quito, su gente y su memoria!

Ricky Cobo 04/09/2025

Un Tesoro Cinematográfico del Quito de Antaño: El Legado de Cristóbal Cobo Arias (1956) Hoy quiero compartir con ustedes un fragmento invaluable de nuestra memoria colectiva, capturado en película Kodachrome de 16 mm por mi querido abuelito, don Cristóbal Cobo Arias, fundador de la emblemática Empresa Cinematográfica Equinoccial . Este pequeño pero poderoso segmento, grabado con el ojo maestro de mi abuelo, nos transporta al corazón del Centro Histórico Colonial de Quito, la capital del Ecuador, en una época donde la ciudad vibraba con su esencia única. En esta escena, mi abuelito, posicionado en la vereda frente a la majestuosa Iglesia de la Compañía de Jesús, nos regala un paneo inolvidable de sur a norte por la icónica calle García Moreno, en su intersección con la calle Sucre. El lente de su cámara captura emblemas eternos de nuestra ciudad: la silueta del Panecillo, el elegante Arco de la Reina, el imponente edificio del Banco Central del Ecuador y, por supuesto, la dorada fachada de la Compañía de Jesús. Cada cuadro es un testimonio del Quito de los años 50, lleno de vida, historia y devoción. En primer plano, la escena cobra vida con el desfile de tres vehículos que son joyas de la época: una robusta camioneta Dodge Serie B, seguida por una volqueta GMC y un reluciente Chevrolet Sedan Delivery de 1951, cuyo verde brillante parece saludar a la cámara. Pero lo que hace este fragmento aún más especial para la familia Cobo es la aparición de seres queridos que quedaron inmortalizados en esta cinta. Ahí, caminando con elegancia por la vereda, vemos a mi adorada abuelita, Beatriz “Bachita” Peñaherrera, luciendo un traje gris claro, acompañada de una señora vestida de negro cuya identidad aún nos elude. A su lado izquierdo, mi tía Rosa Margarita Cobo Peñaherrera, joven y radiante, delante de ellas, mis tía Susana Cobo Peñaherrera, con un vestido amarillo, y mi querido padre, Washington Cobo Peñaherrera, sosteniendo un paquete amarillo, caminan junto a dos niños impecablemente vestidos con trajes grises, cuyos nombres aún son un misterio. Este material forma parte de un documental producido por mi abuelo para conmemorar los 50 años del milagro de la Virgen Dolorosa del Colegio San Gabriel, un evento que marcó profundamente la devoción y la cultura de Quito. En la entrada de la Compañía de Jesús, el retrato de la Virgen Dolorosa se alza como protagonista, recordándonos la fe que ha unido a generaciones de quiteños. Este video no es solo un archivo fílmico; es un puente al pasado, un abrazo a nuestra identidad y un homenaje al legado de la Empresa Cinematográfica Equinoccial, que gracias a mi abuelito Cristóbal Cobo Arias nos permite revivir el alma de Quito. Espero que disfruten este pedacito de historia tanto como nosotros, la familia Cobo, lo atesoramos. ¡Que viva Quito, su gente y su memoria! Ricky Cobo

12/08/2025
15/07/2025

Orange breasted fruiteater

#viralpost2025シ2025 #viajerosdecorazon #OrgullososDeLoQueSomos #disfrutandodelavida #MiEcuador 01/07/2025

Y podrías estar aca bailando con banda de pueblo.. Pero le tienes miedo al éxito

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