Kawsay Tech

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FORMAMOS LÍDERES PARA ENFRENTAR EL FUTURO

18/08/2026

Melina Salazar trabajaba como mesera en una cafetería Luby’s de Brownsville, Texas, cuando conoció a Walter “Buck” Swords, un veterano de la Segunda Guerra Mundial de 89 años que acudía regularmente al restaurante.

Swords tenía fama de ser un cliente difícil. Quería la comida extremadamente caliente, exigía que todo se sirviera de una manera específica y podía responder con quejas o malos modales cuando algo no era como esperaba.

Melina, sin embargo, siguió atendiéndolo durante años. Procuraba tener su comida como él quería y mantenía la amabilidad incluso en sus peores días. Nunca imaginó que aquel hombre aparentemente malhumorado estuviera valorando cada uno de esos pequeños gestos.

En julio de 2007, Walter dejó de aparecer. Poco después, Melina encontró su obituario y supo que había fallecido.

Pero la verdadera sorpresa llegó meses después, pocos días antes de Navidad. Le informaron que Walter la había incluido en su testamento.

Le había dejado 50.000 dólares y su Buick del año 2000.

Melina quedó atónita. Nunca había esperado recibir nada de él; simplemente había decidido tratarlo con paciencia y respeto durante todos aquellos años.

El hombre que casi nunca demostraba afecto había encontrado una forma inesperada de decir gracias después de morir. Y la mesera que creyó que simplemente estaba haciendo su trabajo descubrió que, para uno de sus clientes más difíciles, su amabilidad había sido imposible de olvidar.

16/08/2026

MUERE UNA LEYENDA: HIROSHI OKUDA, UNO DE LOS HOMBRES QUE IMPULSARON EL CAMINO DEL PRIUS 🇯🇵

Hiroshi Okuda, expresidente y posteriormente chairman (presidente del directorio) de Toyota, falleció a los 93 años, dejando una huella importante en la historia de la industria automotriz el pasado 8 de agosto.

Durante su liderazgo, Toyota apostó decididamente por la tecnología híbrida y aceleró el desarrollo y lanzamiento del Prius, presentado en 1997 como uno de los primeros híbridos producidos en serie.

Y aquí está lo interesante: hoy hablamos de electrificación, híbridos, eficiencia energética y nuevas tecnologías como si fueran fenómenos recientes. Pero la historia demuestra que muchas de estas tecnologías llevan décadas de desarrollo.

El Prius fue uno de los grandes precursores de una transformación que hoy vemos acelerarse en todo el mundo.

Y hay algo que no podemos olvidar: esta revolución tecnológica comenzó a construirse en Japón mucho antes de que se convirtiera en una tendencia global. 🇯🇵

La muerte de Hiroshi Okuda no solo marca el adiós a un histórico ejecutivo de Toyota. También nos recuerda que lo que hoy llamamos “nuevas tecnologías” es, en muchos casos, el resultado de décadas de investigación, desarrollo y visión.

¿Estamos realmente viviendo una revolución nueva o simplemente estamos viendo madurar una tecnología que comenzó hace casi 30 años?

12/08/2026

A las 12:20 del mediodía, el entrenador del Deportes Quindío se cruzó con dos futbolistas argentinos en una calle de Armenia.

“Nos vemos a las 2”, les recordó.

A esa hora iban a firmar sus contratos.

Nunca llegaron.

Era el 25 de enero de 1999. Rubén Bihurriet, de 27 años, y Diego Montenegro, de 24, habían viajado desde Argentina buscando una oportunidad en el fútbol colombiano.

Bihurriet había pasado por Newell’s Old Boys. Montenegro se había formado en Rosario Central. Después de varios días de prueba, el Deportes Quindío había decidido incorporarlos.

Los acompañaba Darío Campagna, exfutbolista argentino que años atrás había vestido la camiseta del propio Quindío y que entonces trabajaba como representante.

Aquella mañana todo parecía encaminado.

Los jugadores regresaron al Hotel Izcay, en el centro de Armenia, para cambiarse, almorzar y prepararse para la reunión de las 2 de la tarde.

Entonces sonó el teléfono.

Era el periodista Ciro Díaz, de Caracol Radio, que quería entrevistarlos por su llegada al equipo. Mientras hablaban y verificaban sus nombres, algo comenzó a ocurrir bajo sus pies.

A la 1:19 de la tarde, la tierra se sacudió.

El terremoto de magnitud 6,2 devastó Armenia y buena parte del Eje Cafetero. Edificios enteros desaparecieron en segundos.

El hotel donde estaban los argentinos colapsó.

La historia tuvo además una de esas coincidencias difíciles de olvidar.

Néstor Lo Tártaro, arquero argentino del Deportes Quindío, debía encontrarse con ellos para almorzar. Se retrasó antes de salir y nunca alcanzó a llegar al hotel.

Años después resumiría aquel azar de una manera estremecedoramente sencilla:

“Me salvé por impuntual”.

Los equipos de rescate comenzaron a buscar entre las ruinas.

Cuando encontraron a Rubén Bihurriet y Diego Montenegro, estaban abrazados.

Dos jóvenes que habían viajado juntos buscando continuar sus carreras terminaron enfrentando juntos los últimos segundos del derrumbe. Darío Campagna también murió bajo los escombros.

Cerca quedaron documentos, fotografías y recortes relacionados con las carreras de los jugadores. Entre aquello que habían llevado a Colombia estaba el futuro que esperaban comenzar esa misma tarde.

A las 2 debían firmar.

El terremoto ocurrió 41 minutos antes.

Veintisiete años después, Colombia volvió a sentir con fuerza el movimiento de la tierra. El terremoto del 10 de agosto de 2026 golpeó nuevamente el occidente del país y volvió a despertar, especialmente en el Eje Cafetero, recuerdos que nunca desaparecieron por completo.

Porque para quienes vivieron aquel 25 de enero de 1999, un terremoto no se mide solamente en magnitud.

También se mide en las vidas que estaban a punto de comenzar algo y quedaron detenidas en una hora exacta.

Rubén y Diego tenían una cita a las 2 de la tarde.

Armenia cambió para siempre a la 1:19.

09/08/2026

Ricky Jackson tenía 18 años cuando un niño de doce lo señaló como asesino. Casi cuarenta años después, aquel mismo testigo volvió a un tribunal para explicar algo que había intentado decir desde el principio: nunca había visto el crimen.

Todo comenzó el 19 de mayo de 1975 en Cleveland, Ohio.

Harold Franks, un hombre de 59 años que vendía giros postales, salía de una tienda con un maletín que contenía dinero cuando fue atacado por dos hombres. Lo golpearon, le arrojaron ácido y le dispararon. Murió poco después. Ann Robinson, propietaria del negocio, también recibió un disparo, pero sobrevivió.

La policía necesitaba identificar a los responsables.

Entonces apareció Eddie Vernon.

Tenía doce años y había regresado de la escuela en autobús. Había escuchado disparos, pero no había presenciado el ataque. En el vecindario comenzó a oír nombres relacionados con el crimen y terminó hablando con detectives.

A partir de ahí, su relato cambió.

Vernon pasó de ser un niño que había oído disparos a convertirse en el principal testigo de la acusación. Dijo haber visto a Ricky Jackson y a los hermanos Wiley y Ronnie Bridgeman atacar a Franks.

La declaración era crucial porque prácticamente nada más vinculaba a los tres jóvenes con el as*****to.

No apareció el arma homicida.

No había huellas dactilares, sangre ni pruebas físicas que situaran a Jackson en el lugar.

La mujer herida durante el ataque tampoco pudo identificarlo.

Incluso algunos estudiantes afirmaban que Eddie Vernon todavía estaba dentro del autobús cuando se produjeron los disparos.

Aun así, los jurados creyeron al niño.

Ricky Jackson fue condenado en 1975 y recibió la pena de muerte. Los hermanos Bridgeman también fueron condenados. Posteriormente, las sentencias capitales fueron sustituidas por cadena perpetua.

Jackson comenzó entonces una vida que no había elegido.

Entró en prisión con 18 años.

Pasaron sus veinte.

Después sus treinta.

Sus cuarenta.

Sus cincuenta.

Mientras tanto, Eddie Vernon cargaba con lo que había ocurrido.

Con el paso de los años contó a familiares y conocidos que su testimonio había sido falso. Explicó que, siendo niño, había intentado retractarse y que detectives lo habían presionado para mantener su versión, incluso amenazándolo con consecuencias para sus padres.

Durante décadas, aquello no consiguió abrir nuevamente el caso.

La situación cambió después de que una investigación periodística publicada en 2011 expusiera las debilidades de la condena. El Ohio Innocence Project comenzó a revisar el expediente y encontró elementos que respaldaban las dudas sobre el testimonio de Vernon.

En noviembre de 2014, Eddie entró nuevamente en una sala de audiencias.

Habían transcurrido 39 años.

Esta vez declaró bajo juramento que nunca había visto a Ricky Jackson cometer el as*****to. También explicó cómo había terminado ofreciendo aquella versión siendo apenas un niño.

La fiscalía concluyó que ya no podía sostener la condena.

El 21 de noviembre de 2014, Ricky Jackson salió de prisión.

Tenía 57 años.

Había permanecido encarcelado durante 39 años, tres meses y nueve días por un crimen que no había cometido, entonces uno de los periodos más largos de encarcelamiento injusto documentados en Estados Unidos antes de una exoneración.

Cuando le preguntaron qué sentía hacia Eddie Vernon, Jackson pudo haber pedido castigo.

No lo hizo.

Dijo que lo perdonaba.

Comprendía que el hombre que ahora tenía delante había sido un niño de doce años cuando comenzó todo y que también había vivido durante décadas con las consecuencias de aquel testimonio.

Ohio le concedió posteriormente una indemnización inicial superior al millón de dólares. Años después, Cleveland acordó pagar 18 millones de dólares entre Jackson, Wiley Bridgeman y Kwame Ajamu, el nombre adoptado por Ronnie Bridgeman, por sus condenas injustas.

El dinero reconocía jurídicamente el daño.

Pero Jackson había entrado a prisión siendo prácticamente un adolescente y salió acercándose a los sesenta.

Para quitarle su libertad bastó la declaración de un niño.

Para devolvérsela tuvieron que pasar casi cuatro décadas.

08/08/2026

El extremo del PSG, Ousmane Dembélé, respondió cuando le preguntaron por qué su esposa marroquí, Rima Edbouche, siempre cubre su rostro cuando sale en público o se toma fotos.

🗣️ Ousmane Dembélé: “Jajaja, sabía que me ibas a hacer esa pregunta, pero en realidad es algo religioso. Mi esposa es una mujer muy religiosa, y cubrirse el rostro no es en realidad obligatorio en el islam, pero ella está realmente dedicada a esa práctica. También es una persona tímida, así que esas dos cosas van de la mano.

A veces le digo: ‘Rima, al menos a veces intenta mostrar tu rostro en público. No tienes que cubrirlo todo el tiempo’. Y ella siempre responde: ‘Ousmane, no me gusta que la gente vea mi rostro en público. Mi bonita cara está destinada solo para que tú la veas’.”

07/08/2026

El día en que Pat Morita volvió a caminar, no lo llevaron a casa. Un agente federal lo esperaba para conducirlo al campo donde el gobierno estadounidense mantenía encerrada a su familia.

Noriyuki Morita tenía dos años cuando contrajo tuberculosis espinal. La enfermedad dañó su columna y lo obligó a pasar casi nueve años entre hospitales y sanatorios de California.

Durante largos periodos permaneció inmovilizado dentro de yesos que cubrían buena parte de su cuerpo. Los médicos advirtieron que quizá nunca podría caminar.

Mientras otros niños corrían y jugaban, él conocía el mundo desde una cama. Allí encontró refugio en la radio y descubrió algo que después marcaría su vida: hacer reír podía cambiar por unos minutos una habitación llena de dolor.

Tras varias operaciones y una larga rehabilitación, consiguió ponerse de pie.

En agosto de 1943 recibió el alta. Tenía once años y acababa de recuperar la libertad de movimiento, pero Estados Unidos estaba en guerra con Japón. Por su ascendencia japonesa, sus padres habían sido expulsados de su hogar y recluidos junto con miles de personas que no habían cometido ningún delito.

Morita salió del hospital acompañado por un agente federal y fue llevado al campo de Gila River, en Arizona. Más tarde, su familia terminó confinada en Tule Lake, California.

Después de pasar su infancia atrapado primero por una enfermedad, comenzó otra etapa detrás de cercas vigiladas.

Cuando terminó la guerra, trabajó en el restaurante familiar y luego consiguió un empleo estable en una empresa aeroespacial. Parecía haber encontrado una vida segura, pero a los 28 años renunció para intentar convertirse en comediante.

Durante años recorrió clubes nocturnos hasta llegar a la televisión. Su papel como Arnold, el dueño del restaurante de la serie Happy Days, lo convirtió en un rostro conocido.

Esa fama casi le impidió interpretar al señor Miyagi.

Cuando comenzó el reparto de The Karate Kid, el productor Jerry Weintraub veía a Morita únicamente como un comediante y se resistía a entregarle un personaje dramático. El director John G. Avildsen insistió en probarlo.

Morita regresó a las audiciones hasta demostrar que detrás del humor existía un actor capaz de transmitir serenidad, pérdida y resistencia.

Consiguió el papel.

Su interpretación del señor Miyagi le valió una nominación al Óscar como mejor actor de reparto en 1985 y convirtió al personaje en uno de los maestros más recordados del cine.

Millones lo vieron enseñar a Daniel LaRusso a recuperar el equilibrio después de cada caída.

Pocos sabían que, mucho antes de pronunciar aquellas lecciones frente a una cámara, Pat Morita había pasado su propia vida aprendiendo a levantarse.

05/08/2026

La IA una realidad !!!

03/08/2026

El GPS siguió registrando el vuelo cuando Ewa Wiśnierska ya no podía hacerlo. Ascendió hasta los 9.946 metros, más de un kilómetro por encima de la cima del Everest, mientras ella permanecía inconsciente bajo una capa de hielo.

Ocurrió el 14 de febrero de 2007 cerca de Manilla, una pequeña localidad de Nueva Gales del Sur, Australia. Wiśnierska, nacida en Polonia y representante de Alemania, se preparaba para el Campeonato Mundial de Parapente que comenzaría pocos días después.

Tenía 35 años y acumulaba una década de experiencia.

La jornada incluía la posibilidad de tormentas durante la tarde. Desde el aire, los pilotos podían ver cómo dos grandes formaciones crecían a la distancia. Ewa creyó que avanzaba lo bastante rápido para alejarse de ellas, pero las nubes comenzaron a unirse y la situación cambió en cuestión de minutos.

Primero sintió una corriente ascendente mucho más potente que las térmicas utilizadas habitualmente por los parapentistas.

En condiciones normales, una corriente puede elevarlos unos pocos metros por segundo. El instrumento de Ewa llegó a registrar un ascenso cercano a los veinte metros por segundo, aproximadamente 72 kilómetros por hora en dirección vertical.

Intentó escapar mediante descensos en espiral. Después aplicó otras maniobras para perder altura. Ninguna funcionó.

La corriente era más fuerte que su capacidad para gobernar el ala.

Cuando alcanzó los 4.000 metros, consiguió comunicarse por radio con el jefe del equipo alemán. Informó que llovía, comenzaba a caer granizo y continuaba ascendiendo sin poder detenerse.

Luego entró en la nube.

La visibilidad desapareció. El día se convirtió en oscuridad, los instrumentos comenzaron a congelarse y los relámpagos iluminaban el interior del cumulonimbo. El aire turbulento deformaba el parapente mientras el granizo golpeaba su cuerpo.

A unos 6.900 metros, la disminución de la presión de oxígeno empezó a vencerla. Sintió un cansancio irresistible y perdió el conocimiento.

Su cuerpo continuó subiendo.

El GPS registró una altitud máxima de 9.946 metros, semejante a la utilizada por los aviones comerciales. Allí la temperatura rondaba los cincuenta grados bajo cero y el aire era demasiado tenue para mantener normalmente la conciencia sin oxígeno suplementario.

Ewa permaneció inconsciente durante unos cuarenta minutos. Durante ese tiempo, el parapente siguió desplazándose sin que nadie controlara conscientemente su trayectoria.

Cuando despertó, estaba nuevamente cerca de los 6.900 metros.

Tenía hielo sobre la ropa, el equipo y parte del rostro. No encontraba de inmediato los mandos de freno y apenas comprendía cuánto tiempo había pasado. Al limpiar el instrumento descubrió que había alcanzado una altura que ningún piloto de parapente intentaría alcanzar voluntariamente sin protección.

La tormenta todavía no la había liberado por completo.

El ala estaba cargada de agua y granizo, pero finalmente comenzó a perder altura. Ewa recuperó los controles y descendió mediante largas espirales, intentando no provocar el colapso de una estructura que ya había soportado condiciones extremas.

Cuando volvió a ver la tierra debajo de las nubes, llevaba horas sin saber dónde se encontraba.

Consiguió aterrizar en una zona rural, aproximadamente a 65 kilómetros del punto de despegue. Presentaba congelación en el rostro y las orejas, golpes producidos por el granizo y un cuerpo agotado por la falta de oxígeno.

Uno de los médicos que la examinó consideró posible que la pérdida de conocimiento hubiera reducido temporalmente las necesidades de oxígeno de su organismo. Era una explicación probable, no una garantía. En aquellas condiciones, quedar inconsciente también podía haberle impedido recuperar el control para siempre.

La misma tormenta demostró lo estrecho que había sido el margen.

El piloto chino He Zhongpin, de 42 años, también fue absorbido por el sistema. Su cuerpo apareció al día siguiente, a unos 75 kilómetros del lugar de partida. El examen preliminar indicó que había mu**to alcanzado por un rayo.

Ewa recibió autorización médica para participar en el campeonato poco después, aunque la experiencia terminó cambiando su relación con la competición. Continuó volando, pero dejó de considerar los trofeos como la parte más importante de su vida.

Su supervivencia suele presentarse como una victoria humana sobre la naturaleza.

No lo fue.

Durante buena parte del vuelo, Ewa no pudo ver, respirar adecuadamente ni controlar su cuerpo. Sus conocimientos le permitieron actuar antes de perder el conocimiento y recuperar el parapente cuando despertó.

Entre ambos momentos, su vida dependió de una tormenta que la elevó por encima del Everest y, por razones que nadie podía garantizar, decidió devolverla.

02/08/2026

Grande Bruce !!

🚨 El último gran acto heroico de Bruce Willis no será en la pantalla grande… 🎬

Su esposa, Emma Heming, compartió una noticia que ha conmovido al mundo entero: tras el momento de su partida, la familia planea donar el cerebro del icónico actor a la ciencia. 🧠🔬

¿La razón detrás de esta dura pero valiente decisión? Convertir su batalla personal en esperanza para otros.

Esta aportación será clave para impulsar la investigación médica sobre la Demencia Frontotemporal (DFT) y acelerar el desarrollo de futuros tratamientos que podrían salvar vidas.

Como muchos recordarán, la historia clínica del actor dio un giro repentino cuando fue diagnosticado con Afasia en 2022 y, un año después (en 2023), con Demencia Frontotemporal. ❤️‍🩹

Sin embargo, en lugar de vivir este proceso en la sombra, su familia decidió encender un reflector sobre la enfermedad. Han utilizado la atención pública para crear una conciencia global, educando a miles de personas sobre cómo detectar los síntomas y comprender el profundo impacto de esta condición.

Esto nos deja una de las lecciones más valiosas sobre el crecimiento y la trascendencia humana: el verdadero poder y el legado de una persona no se miden únicamente por sus triunfos profesionales o el éxito acumulado, sino por las acciones desinteresadas que logran beneficiar a las futuras generaciones. 💪

Hoy, millones de seguidores alrededor del planeta siguen inundando las redes con mensajes de profundo respeto, admiración y apoyo incondicional.

El mundo le agradece no solo por las décadas de acción y entretenimiento en el cine, sino por la monumental demostración de fortaleza y resiliencia que él y su familia nos siguen dando todos los días. 🙏

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