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Dra. Isabela Correa Jimenez
Psicologa Clínica - Psicoterapeuta.

Especialista en Neuropsicologia , Psicoterapeuta de Familia y Parejas y en Hipnosis Clinica .🧠🩷
Somos profesionales avalados por la Senecyt y por el Ministerio de Salud Pública (MSP).

15/01/2026

Entender que debes irte pero sentirte incapaz de hacerlo es una de las experiencias más frustrantes y dolorosas que existen. No es falta de inteligencia ni de voluntad; es un fenómeno psicológico complejo donde entran en juego mecanismos biológicos y emocionales muy profundos.
Aquí te explico las razones principales por las que ocurre este "bloqueo":
1. El ciclo de la "Intermitencia" (Adicción emocional)
En muchas relaciones que sabemos que deben terminar, los momentos buenos son pocos, pero muy intensos. Científicamente, esto se llama refuerzo intermitente.
• Tu cerebro recibe dopamina (placer) solo de vez en cuando.
• Esto crea una adicción similar a la de los juegos de azar: te quedas "apostando" a que el próximo momento bueno llegará pronto, lo que hace que el vínculo sea mucho más difícil de romper que uno que es simplemente "plano" o aburrido.
2. La Falacia del Costo Hundido
Es la sensación de que has invertido demasiado (tiempo, esfuerzo, años, dinero, emociones) como para "perderlo" todo ahora. Tu mente te dice: "Si me voy hoy, habré desperdiciado los últimos 5 años".

La realidad: Quedarte solo porque ya has invertido mucho es como seguir comprando un boleto para una película que odias solo porque ya pagaste la entrada. El tiempo pasado no se recupera, pero el futuro sí se puede salvar.

3. El "Conocido" se siente más seguro que el "Desconocido"
Nuestro sistema nervioso está diseñado para la supervivencia, no necesariamente para la felicidad. Para tu cerebro, lo conocido (aunque sea doloroso) representa seguridad porque sabe cómo sobrevivir ahí. Lo desconocido (la soltería, el cambio, la soledad) es interpretado como una amenaza o un peligro inminente, lo que genera una ansiedad paralizante que te empuja de vuelta a lo familiar.
4. Disonancia Cognitiva
Esto ocurre cuando tienes dos ideas contradictorias en la cabeza:
1. "Esta persona me hace daño y la relación no funciona".
2. "Pero es buena persona en el fondo / me cuidó cuando estuve mal / prometió cambiar".
Para aliviar el malestar de esta contradicción, solemos justificar a la pareja o minimizar el daño, convenciéndonos de que "no es para tanto" para poder seguir ahí sin sentirnos tan mal con nosotros mismos.
5. Vínculos de Trauma y Autoestima
Si la relación ha erosionado tu confianza, es probable que sientas que no podrás salir adelante sin esa persona o que nadie más te querrá. En relaciones con dinámicas de control, se crea un "vínculo de trauma" donde el mismo verdugo es quien te ofrece consuelo, creando una dependencia emocional extrema.
¿Cómo empezar a romper el bloqueo?
No necesitas sentirte "lista" o "fuerte" para tomar la decisión; la fuerza suele venir después de dar el paso”… 🌹🦋

09/01/2026

🧬 Estudios recientes revelan algo sorprendente: muchas enfermedades nacen de heridas emocionales no sanadas💫

Durante años, la ciencia se ha enfocado casi exclusivamente en el cuerpo físico para explicar el origen de nuestras enfermedades. Sin embargo, en la última década, múltiples investigaciones en psiconeuroinmunología, epigenética del trauma y neurobiología del estrés han encontrado un patrón que confirma algo que las culturas ancestrales sabían desde hace milenios:

> Nuestros síntomas físicos muchas veces no vienen del cuerpo… vienen del alma herida.

🧠 ¿Qué está encontrando la ciencia?

Estudios realizados por instituciones como la American Psychological Association, el Trauma Research Foundation y universidades como Harvard y Stanford han descubierto que:

Las experiencias traumáticas en la infancia alteran la química del cerebro, especialmente en áreas que regulan el miedo, el estrés y la percepción de uno mismo.

El cuerpo, al no comprender emocionalmente lo ocurrido, almacena la experiencia en forma de tensión crónica, inflamación o respuestas automáticas.

Con el tiempo, estas respuestas acumuladas se manifiestan como:

ansiedad

depresión

enfermedades autoinmunes

gastritis crónica

migrañas

problemas dermatológicos

y hasta dolores que “no muestran daño físico”, pero existen.

La neurociencia lo describe como “memoria somática”: el cuerpo recuerda lo que la mente intenta olvidar.

👶 ¿De dónde viene todo esto?

La ciencia ha identificado que las heridas que más afectan nuestra salud se forman en tres etapas clave:

1. Infancia (0–7 años): cuando absorbemos todo sin filtro

2. Niñez (7–12 años): cuando empezamos a entender el mundo

3. Adolescencia (13–19 años): cuando buscamos identidad

Si en esas etapas recibimos:

críticas constantes

abandono emocional

violencia

burlas

invalidación

exigencias imposibles

o simplemente amor condicionado

entonces el cuerpo registra una sola cosa:

> “No soy suficiente. No estoy seguro. No soy digno de amor.”

Ese mensaje interno, sostenido durante años, se convierte en enfermedad física, no porque el cuerpo funcione mal, sino porque está defendiendo al niño que fuiste.

💔 ¿Qué tiene que ver esto con el ego?

Mucho.

Los científicos explican que el ego —ese sistema de protección psicológica— se forma para evitar volver a sentir aquello que nos dolió de niños.

Por eso:

hay quienes explotan con enojo

hay quienes se hunden en culpa

hay quienes huyen de todo

otros buscan aprobación obsesivamente

y otros se “endurecen” emocionalmente

No es maldad.
No es debilidad.
Es biología emocional.

La ciencia ahora lo reconoce como “respuestas adaptativas del trauma”.

🌿 ¿Y dónde entra el amor propio?

Aquí viene lo más interesante.

Los estudios muestran que cuando una persona empieza a:

hablarse con compasión

darse permisos en vez de culpas

poner límites sin miedo

dejar de exigirse perfección

cuestionar su diálogo interior

reescribir creencias dañinas

el cuerpo literalmente cambia su química:

baja el cortisol

baja la inflamación

se regula el sistema nervioso

se activa la reparación celular

mejora el sistema inmune

La ciencia le llama autorregulación emocional.
Los antiguos le llamaban sanación del alma.

Los resultados son los mismos.

🧬 La conclusión científica es clara:

> Lo que no sanas emocionalmente, el cuerpo lo expresa físicamente.
Lo que sanas con amor propio, el cuerpo lo libera.

No es magia.
No es “new age”.
Es biología profunda entrelazada con tu historia personal.

Y cada persona que inicia su camino de sanación está reescribiendo no solo su vida… sino la memoria emocional que su cuerpo cargó por años.

💛 Si tú sientes en tu corazón que ya es momento de empezar a sanar…

Si leyendo esto algo dentro de ti se movió, si reconoces heridas viejas que siguen doliendo, o si por primera vez comprendes que tus síntomas tal vez vienen de más allá del cuerpo…

Busca ayuda profesional para acompañarte en este proceso y expresa tus sentimientos con honestidad para que puedas recibir las herramientas necesarias. Porque nadie merece cargar solo con heridas que sí pueden sanar. Y porque tu historia puede transformarse, igual un cuerpo puede liberarse, cuando comienza el verdadero amor propio..DTB..☕️❤️

Créditos a su autor.

24/12/2025

POR QUÉ EL CUERPO ENTRA EN INFLAMACIÓN CUANDO LA MENTE NO DESCANSA

Cuando la mente no descansa, el cuerpo interpreta que sigue existiendo una amenaza. Aunque no haya un peligro físico real, el cerebro no diferencia entre un problema externo y una carga mental constante. Pensamientos repetitivos, preocupación sostenida, sobreestimulación y falta de pausas mantienen activo el sistema de alerta. Como consecuencia, el organismo entra en un estado inflamatorio crónico de bajo grado, una respuesta silenciosa que afecta múltiples sistemas sin dar señales inmediatas.

Este proceso comienza en el cerebro, específicamente en la amígdala, que detecta peligro, y en el hipotálamo, que coordina la respuesta al estrés. Cuando la mente no logra desconectarse, se activa de forma continua el eje hipotálamo–hipófisis–adrenal, elevando los niveles de cortisol y adrenalina. Estas hormonas están diseñadas para actuar por periodos cortos, pero cuando se mantienen elevadas, alteran la regulación del sistema inmunológico y favorecen la liberación de citoquinas proinflamatorias.

En condiciones normales, el cortisol ayuda a controlar la inflamación. Sin embargo, bajo estrés mental persistente, las células inmunes desarrollan resistencia al cortisol, perdiendo su capacidad de responder a su señal reguladora. El resultado es paradójico: aunque el cortisol esté alto, la inflamación aumenta. Este fenómeno explica por qué personas con estrés mental crónico presentan dolores musculares, rigidez, molestias digestivas, cansancio persistente o síntomas difusos sin una causa clínica clara.

La falta de descanso mental también afecta al sistema nervioso autónomo. El predominio del sistema simpático (alerta) inhibe al sistema parasimpático, responsable de la reparación, la digestión y la regeneración celular. Sin esta fase de recuperación, el cuerpo no logra apagar los procesos inflamatorios ni eliminar correctamente los subproductos del metabolismo celular. Incluso el sistema linfático —clave para la limpieza interna— se vuelve menos eficiente cuando no hay relajación ni movimiento consciente.

Además, la mente sobrecargada interfiere con el sueño profundo, el momento en que el cerebro activa el sistema glinfático para eliminar toxinas y regular la inflamación cerebral. Dormir mal o con el cerebro hiperactivo mantiene residuos inflamatorios circulando y refuerza el estado inflamatorio sistémico. A largo plazo, este entorno favorece el envejecimiento celular, debilita el sistema inmunológico y aumenta el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

El cuerpo no se inflama porque sí: se inflama porque no recibe la señal de seguridad necesaria para descansar. Aprender a calmar la mente mediante pausas reales, respiración profunda, desconexión de estímulos constantes, actividad física regular y sueño reparador permite que el sistema nervioso baje la alerta y que la inflamación disminuya. Cuando la mente descansa, el cuerpo deja de defenderse.

Fuente: Brain, Behavior, and Immunity; Psychoneuroendocrinology; Nature Reviews Immunology.

20/12/2025

Normalicemos cortar lazos con quienes apoyan a quienes nos traicionaron.

Porque si puedes compartir risas, secretos o copas con las mismas personas que intentaron destruirme, nunca estuviste realmente de mi lado.

No quiero un cariño falso de alguien que me abraza y luego choca los cinco con quienes me apuñalaron por la espalda.

La lealtad no tiene matices: o estás conmigo, o estás con ellos.
No existe el “yo no me meto” cuando se trata de traición.

Si puedes apoyar a quienes me hicieron daño, lo que me estás diciendo es que tu lealtad nunca fue sincera.

No es rencor.
Es decisión.
Ya no tengo espacio para serpientes cerca.

20/12/2025

"Mi contacto cero."

No fue una venganza, ni un juego de orgullo. Fue un grito silencioso desde mi amor propio, una forma de decir "ya no más" sin necesidad de pronunciarlo. Porque entender que mereces paz después del caos también es una forma de amor, aunque nadie te lo aplauda, aunque te duela hasta los huesos.

Mi contacto cero no fue para olvidarte. Fue para recordarme a mí. Para dejar de convertirme en una versión triste que esperaba un mensaje, una disculpa, una señal. Fue mi manera de soltar la esperanza que me ataba a una historia que ya solo me desgastaba.

El contacto cero no es cortar la comunicación. Es cortar el ciclo. Es el momento en que te miras al espejo y entiendes que seguir esperando algo de alguien que no supo cuidarte es una forma lenta de destruirte. Es aprender que el silencio también habla, que no responder también es una respuesta.

Mi contacto cero fue la forma más dolorosa de recuperar mi dignidad. Porque me dolía cada día no escribirte, pero me dolía más seguir haciéndolo y no tenerte de verdad. Tu ausencia ya estaba, aunque tú siguieras ahí. Y entonces entendí que alejarme no era perderte, era rescatar lo que quedaba de mí.

No fue fácil. Hubo noches en las que casi cedí, en las que quise volver a escribir, en las que mi mente gritaba "hazlo" mientras mi corazón susurraba "aguanta". Pero cada vez que resistí, sané un poco más. Cada silencio fue un paso fuera del laberinto en el que te había convertido.

Porque el contacto cero no es castigar al otro, es sanar lo que el otro rompió. Es decirle al alma "ya no vamos a mendigar amor", es cerrar la puerta sin odio, pero con la certeza de que abrirla otra vez sería traicionarme.

Y tal vez nunca lo entiendas. Tal vez pienses que te olvidé. Pero no. Solo aprendí a recordarte sin dolor, sin necesidad, sin volver. Aprendí a dejarte ir con la misma ternura con la que un día te sostuve.

Mi contacto cero no fue el final...

Fue el principio de mi regreso❤️

17/12/2025

Esa es una reflexión muy sabia. No involucrarse en el caos ajeno no significa que no te importen las personas o que no tengas empatía, sino que estás priorizando tu propia paz y bienestar.

Es importante recordar que:

- No puedes controlar las acciones o decisiones de los demás

- No puedes solucionar todos los problemas del mundo

- Tu paz y tranquilidad son importantes y merecen ser protegidas

Así que, si alguien te está ofreciendo caos, puedes elegir no aceptarlo. Puedes decir "no" y priorizar tu propia paz.

16/12/2025

CÓMO LA ANSIEDAD INTERFIERE CON LA MEMORIA Y EL APRENDIZAJE DIARIO

La ansiedad tiene un impacto directo sobre los procesos de memoria y aprendizaje, ya que altera el funcionamiento de áreas cerebrales clave como el hipocampo y la corteza prefrontal, responsables de almacenar información, concentrarse y tomar decisiones. Cuando una persona vive en un estado de ansiedad constante, el cerebro se mantiene en modo de alerta, priorizando la detección de amenazas por encima de la adquisición y consolidación de nuevos recuerdos. Este estado provoca una sobrecarga cognitiva que dificulta la atención sostenida, reduce la capacidad de retener información y afecta la claridad mental necesaria para aprender de forma eficiente. Como resultado, tareas cotidianas como estudiar, recordar datos simples o seguir instrucciones se vuelven más difíciles de lo habitual.

El aumento persistente de cortisol y adrenalina, hormonas asociadas a la ansiedad, interfiere con la comunicación entre las neuronas y debilita la consolidación de la memoria a largo plazo. El hipocampo, estructura esencial para transformar la información reciente en recuerdos estables, es especialmente sensible a estas hormonas del estrés. Cuando la ansiedad se prolonga, esta región funciona con menor eficiencia, lo que explica la sensación frecuente de “mente en blanco”, olvidos constantes o dificultad para aprender cosas nuevas. Además, la ansiedad fragmenta la atención, haciendo que el cerebro procese la información de manera superficial, sin el nivel de profundidad necesario para que el aprendizaje sea duradero.

La ansiedad también afecta el sueño, un componente fundamental para la memoria y el aprendizaje. Dormir mal impide que el cerebro realice los procesos de consolidación y reorganización de la información adquirida durante el día. Esta combinación de ansiedad, falta de descanso y sobreestimulación mental genera un círculo vicioso en el que cada día resulta más difícil concentrarse, recordar y aprender. Con el tiempo, esto puede afectar el rendimiento académico, laboral y la confianza personal, reforzando aún más la ansiedad.

Cuando aparecen síntomas como olvidos frecuentes, dificultad para concentrarse, sensación de confusión mental o incapacidad para aprender a pesar del esfuerzo, es importante intervenir de manera temprana. El tratamiento inmediato se centra en reducir la activación constante del sistema nervioso. Técnicas de respiración profunda, pausas mentales, ejercicio moderado y una mejor higiene del sueño ayudan a disminuir los niveles de cortisol y a restablecer el equilibrio cerebral. En casos donde la ansiedad es intensa o persistente, los profesionales de la salud pueden recomendar terapia psicológica y, cuando es necesario, tratamiento farmacológico para regular la respuesta ansiosa y proteger la función cognitiva.

La prevención se basa en crear un entorno mental que favorezca la calma y la concentración. Establecer rutinas, dividir las tareas en bloques manejables, reducir la multitarea y limitar la exposición constante a estímulos digitales permite que el cerebro procese la información con mayor claridad. Mantener una alimentación equilibrada, una hidratación adecuada y una actividad física regular también contribuye a mejorar la función cerebral. Dormir lo suficiente y dedicar tiempo a actividades que reduzcan la ansiedad, como la meditación o el contacto con la naturaleza, fortalece la memoria y facilita el aprendizaje diario.

La ansiedad no solo afecta las emociones; interfiere directamente con la forma en que el cerebro aprende y recuerda. Comprender este vínculo permite abordar el problema desde su raíz y recuperar la capacidad de concentrarse, memorizar y aprender con mayor eficacia en la vida cotidiana.

16/12/2025

POR QUÉ REPRIMIR EMOCIONES PUEDE AFECTAR TU SISTEMA DIGESTIVO SIN QUE LO NOTES

Reprimir emociones no es solo un acto psicológico: es una respuesta fisiológica que impacta directamente en el sistema digestivo. Cada emoción que no se expresa mantiene activado al sistema nervioso como si existiera una amenaza interna constante. Aunque la persona “aguante” o continúe con su rutina, el cuerpo sí reacciona. Esta activación sostenida altera la comunicación entre el cerebro y el intestino a través del eje intestino–cerebro, provocando cambios silenciosos que afectan la digestión, la absorción de nutrientes y el bienestar intestinal.

Cuando una emoción es reprimida —tristeza, enojo, miedo o frustración— se activa el sistema nervioso simpático, el mismo que responde al peligro. En este estado, el cuerpo prioriza la supervivencia y no la digestión. El flujo sanguíneo se desvía del intestino hacia el cerebro y los músculos, disminuyendo la producción de jugos gástricos, enzimas digestivas y movimientos intestinales coordinados. Como resultado, la digestión se vuelve más lenta o irregular, favoreciendo síntomas como distensión abdominal, gases, acidez, estreñimiento o diarrea, incluso sin una causa alimentaria evidente.

Además, la represión emocional eleva de forma sostenida el cortisol, hormona que afecta la mucosa intestinal y la microbiota. El cortisol elevado puede aumentar la permeabilidad intestinal, permitiendo que sustancias irritantes atraviesen la barrera digestiva y activen al sistema inmunológico. Esta inflamación de bajo grado no siempre duele, pero altera la sensibilidad del intestino y lo vuelve más reactivo. Por eso, muchas personas desarrollan molestias digestivas crónicas sin detectar una causa médica clara.

El intestino también produce neurotransmisores clave como la serotonina, esencial para el equilibrio emocional y el movimiento intestinal. Cuando el entorno emocional es hostil o reprimido, esta producción se altera, afectando tanto el estado de ánimo como la función digestiva. A su vez, el nervio vago, principal vía de comunicación entre intestino y cerebro, recibe señales de tensión constante, enviando mensajes de estrés que perpetúan el malestar digestivo y emocional. Es un ciclo silencioso: la emoción reprimida afecta al intestino, y el intestino alterado refuerza el malestar emocional.

Con el tiempo, este patrón puede contribuir al desarrollo de síndrome de intestino irritable, dispepsia funcional o hipersensibilidad digestiva. La persona puede sentir que “todo le cae mal” o que su digestión empeora en momentos de carga emocional, sin darse cuenta de que el origen no está solo en la comida, sino en lo que no se expresa.

Liberar emociones no significa desbordarse, sino darles salida de forma saludable. Hablar, escribir, respirar conscientemente, moverse y pedir apoyo regula el sistema nervioso y devuelve al intestino su estado de calma. Cuando las emociones fluyen, la digestión también lo hace. El intestino escucha lo que la boca calla, y cuidarlo implica atender tanto al cuerpo como a lo que sentimos.

Fuente: Gut–Brain Axis Research; Psychosomatic Medicine; Journal of Gastroenterology & Mental Health.

16/12/2025

POR QUÉ EL MAGNESIO ES CLAVE PARA LA FUNCIÓN NERVIOSA

El magnesio es uno de los minerales más importantes para el sistema nervioso, aunque suele pasar desapercibido. Participa en más de 300 reacciones bioquímicas del cuerpo y cumple un papel fundamental en la transmisión de impulsos nerviosos, el equilibrio emocional y la respuesta al estrés.
Cuando falta, el sistema nervioso se vuelve más irritable, hiperactivo y vulnerable.

A nivel neuronal, el magnesio actúa como un regulador natural de la excitación nerviosa. Controla la entrada de calcio a las neuronas, evitando que estas se sobreestimulen. Sin suficiente magnesio, las neuronas disparan señales de forma excesiva, lo que se traduce en nerviosismo, ansiedad, insomnio, palpitaciones y dificultad para relajarse.

El magnesio también es esencial para la producción y el equilibrio de neurotransmisores como el GABA, la serotonina y la dopamina. El GABA, en particular, es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro, responsable de la calma y la estabilidad mental.
Cuando el magnesio es bajo, el GABA disminuye y el cerebro permanece en estado de alerta constante.

Además, este mineral es clave para la conducción eléctrica de los nervios. Ayuda a que las señales viajen de forma ordenada y eficiente. Su deficiencia puede provocar hormigueos, calambres, espasmos musculares y sensación de fatiga nerviosa, síntomas que muchas veces se confunden con estrés o ansiedad sin causa aparente.

El magnesio también protege al sistema nervioso del exceso de cortisol, la hormona del estrés. Niveles adecuados de magnesio ayudan a moderar la respuesta al estrés, mientras que el estrés crónico agota las reservas de este mineral, creando un círculo vicioso: más estrés, menos magnesio, más excitación nerviosa.

A nivel cerebral, el magnesio favorece la plasticidad neuronal, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse, aprender y recuperarse. Sin él, el cerebro se vuelve más rígido, menos tolerante al estímulo y más propenso al agotamiento mental.

Lo más preocupante es que la deficiencia de magnesio es muy común debido al consumo de ultraprocesados, dietas pobres en vegetales, estrés crónico, exceso de cafeína y alcohol. Muchas personas viven con síntomas neurológicos sin saber que el origen puede ser un déficit mineral.

La buena noticia es que aumentar el magnesio a través de alimentos como verduras de hoja verde, frutos secos, semillas, legumbres y cacao puro, o bajo supervisión médica con suplementos, puede mejorar de forma notable la calma mental, el sueño y la función nerviosa.

En conclusión, el magnesio es clave para la función nerviosa porque regula la excitación neuronal, equilibra neurotransmisores y protege al cerebro del estrés.
No es solo un mineral: es un modulador del sistema nervioso.
Porque cuando el magnesio está presente, el cerebro puede descansar.

09/12/2025

Hay momentos en la vida en los que varias personas te dicen lo mismo:
“te estás desgastando”,
“esa relación no te hace bien”,
“estás apagado”,
“has cambiado”.
Y aun así no lo ves. O no quieres verlo.

Jung explicaba que cada persona tiene puntos ciegos emocionales: áreas de la psique donde la conciencia no llega porque aceptar la verdad sería demasiado movilizador.
No es ignorancia: es defensa.
Si vieras lo que está pasando, tendrías que cambiar algo… y eso da miedo.

Los puntos ciegos suelen revelar:
• dependencias afectivas,
• patrones repetidos,
• heridas no sanadas,
• identidades que ya caducaron,
• límites que nunca pusiste.

La clave no es forzarte a verlo.
Es prestar atención a lo que los demás cuentan… especialmente cuando coincide.

A veces tu alma te habla a través de otras voces.

24/11/2025

Una mujer debería estar con un hombre que tenga las cinco P: que te proteja, que te presuma, que te provea, que te dé pasión y, sobre todo, que te dé paz.
Porque un hombre que protege no controla, sino que cuida. Un hombre que te presume no te exhibe, sino que te valora.
Un hombre que provee no compra tu amor, sino que acompaña tu vida.
Un hombre que da pasión no solo enciende tu cuerpo, sino también tu alma.
Y un hombre que da paz es el que realmente se queda.
Las cinco "P" no son un capricho: son la base de un amor sano y recíproco.🤍🤍💫💫
👑👠👜❤️💋🦋
Texto: Daniel Dueñas

13/10/2025

‎Tu no eras fría… te apagaron.
‎No eras indiferente.
‎Eras de las que entregaban todo sin medida,
‎de las que escribían para saber si ya había comido,
‎de las que preparaban sorpresas aunque el cansancio pesara,
‎de las que lloraban en silencio cuando sentían que el amor se quebraba.
‎Tú creías en la magia de los detalles,
‎en la complicidad,
‎en los abrazos que lo curan todo.
‎Pero él llegó… y te fue apagando despacio.
‎Te dejó hablando sola.
‎Te cambió por cualquier excusa.
‎Te ignoró cuando más lo necesitabas.
‎Te hizo sentir exagerada, demasiado intensa, demasiado tú.
‎Y sin darte cuenta, comenzaste a guardar el corazón.
‎Ya no preguntas si comió.
‎Ya no preparas sorpresas.
‎Ya no insistes
‎No porque hayas dejado de amar,
‎sino porque entendiste que nadie puede sostener una historia sola.
‎Pero escucha bien:
‎Dios sí vio tus lágrimas.
‎Dios sí escuchó tus silencios.
‎Y Él nunca llega tarde.
‎A veces permite que algo se apague…
‎para encenderlo otra vez, pero en el lugar correcto.
‎No temas si ya no eres la de antes.
‎Tal vez ahora eres la mujer que al fin entendió
‎que no merece migajas,
‎que no tiene que rogar,
‎que no debe esperar cambios que nunca llegan.
‎Mereces un amor que no duela.
‎Hoy muchos te llaman “fría”.
‎Dicen que ya no eres la misma.
‎Pero nadie cuenta cómo te rompieron.
‎Nadie habla de las lágrimas que escondiste,
‎de las palabras que te tragaste para no discutir,
‎de las veces que sonreíste cuando por dentro te desmoronabas.
‎Tú no eras así.
‎Te hicieron así.
‎Porque diste demasiado… a alguien que no supo cuidar.
‎Tal vez ahora eres la mujer que al fin entendió
‎que no merece migajas,
‎que no tiene que rogar,
‎que no debe esperar cambios que nunca llegan.
‎Mer1eces un amor que no duela,
‎que no te confunda,
‎que no te apague.
‎Y cuando llegue…
‎no tendrás que insistir.
‎Porque lo que es tuyo, no te destruye.
‎Te ilumina.

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