Faber Castell es una empresa que lleva más de 250 años en el mercado y se ha mantenido ya por ocho generaciones. Actualmente producen más de 2 mil millones de lápices al año, los que son fabricados de forma ecológica y certificada.
1ª generación (1730-1784)
Kaspar Faber
Los fabricantes de lápices fueron registrados por primera vez en la ciudad imperial de Nuremberg alrededor del año 1660. Muchos artesanos establecieron sus talleres en las villas cercanas, pero especialmente en Stein, justo dentro del Marquesado de Ansbach. En este lugar, los artesanos no tenían controles tan estrictos como en Nuremberg, así que contaban con una ventaja competitiva.
Uno de ellos fue el fabricante de gabinetes Kaspar Faber. Al principio el trabajó para comerciantes locales, pero en su tiempo libre producía lápices por su cuenta. En poco tiempo fue tan exitoso que pudo establecer su propio negocio. A partir de este humilde inicio se convertiría en una compañía reconocida en todo el mundo.
2ª generación (1758-1819)
Anton Wilhelm Faber
Después de la muerte de Kaspar, su hijo Anton tomó las riendas del ya próspero negocio. El compró un terreno con un taller en las afueras de Stein que en pocos años convirtió en una fábrica floreciente. Las instalaciones siguen siendo la casa matriz de A.W. Faber-Castell hasta el día de hoy. A la edad de 51 años, Anton Wilhem le entregó a su único hijo Georg Leonhard lo que ya se documentaba como una fábrica de lápices y la compañía que hasta la fecha lleva sus iniciales.
3era generación (1788-1839)
Georg Leonhard Faber
Georg Leonhard continuó operando la compañía en tiempos política y económicamente difíciles, pero no pudo evitar el desplome del negocio. Sus lápices todavía se producían usando métodos convencionales, a pesar de que se había descubierto en Francia un nuevo proceso para las minas. Tampoco pudo competir con los “extraños lápices ingleses” producidos con el más fino grafito Cumberland.
Sin embargo, se dio cuenta que la experiencia del exterior fue decisiva para el futuro de la compañía y por esa razón, envió a sus hijos Lothar y Johann al extranjero. Y fue en las progresistas ciudades de Londres y Paris que su hijo mayor, Lothar, desarrolló ideas que en unos pocos años elevaría la fábrica en Stein al rango de una compañía internacional.
4ta generación (1817-1896)
Lothar von Faber
Lothar, de 22 años de edad, regresa a su hogar a la muerte de su padre en 1839. Con gran determinación persiguió una ambiciosa meta: “elevarse a la más alta posición al producir lo mejor que pueda producirse en cualquier lugar del mundo”. Modernizó la planta de producción y aseguró materias primas de primera calidad de una mina de grafito en Siberia.
Impulsó el comercio dando mejor calidad y exclusiva presentación de sus productos grabándoles “A.W.Faber”, así se crea el primer implemento de escritura con marca propia.
1837
Modernización de la planta de producción
Al hacerse cargo del negocio, Lothar no perdió tiempo en modernizar la producción. Construyó nuevos edificios, con iluminación y aire para brindar condiciones de trabajo más saludables y motivar a los trabajadores. Los dos sexos fueron separados de manera estricta: el trabajo manual pesado tal como el procesamiento de la arcilla, grafito y madera lo realizaban los hombres, mientras que el pulido, impresión y empaquetado de los lápices para su despacho era exclusivamente tarea de las mujeres. La fotografía muestra las minas siendo engomadas en las tablillas.
Principios sociales
Lothar Faber tenía consciencia de los problemas sociales que surgen de la industrialización. Por ese motivo, desde el inicio establece instituciones que más tarde ser convertirían en estándar, tales como el esquema de seguro de salud de la compañía, el más antiguo en Bavaria.
Cinco años más tarde fundó un banco de ahorros para sus trabajadores, luego un sistema de pensiones y un “club de consumidores” donde se podía comprar alimentos a precios razonables. Construyó bloques de departamentos que fueron muy confortables de acuerdo con los estándares de la época, para que sus empleados disfrutaran de un estándar de vida relativamente alto.
Celebraciones por el centenario
La compañía A.W. Faber celebró su centésimo aniversario en 1861. En esa época contaba con 250 empleados y tenía una importante participación de mercado. Lothar Faber, bastante innovador, buscaba posibilidades para diversificar su negocio y se cruzó con una cantera de pizarra a unas doce millas al oeste del pueblo de Hof, en el norte de Bavaria. En ese año de celebración del centenario, fundó una fábrica para producir pizarras de escuelas en el pueblo de Geroldsgrün, dando empleo a muchas personas. Más tarde, esta fábrica produjo las mundialmente famosas reglas de cálculo.
Se inaugura en Nueva York la fábrica de lápices A.W.Faber
El comercio y el tráfico de mercaderías se hace cada vez más difícil durante la Guerra Civil en los Estados Unidos de Norteamérica (1861-1865). Para poder producir lápices para el mercado norte americano, A.W.Faber instala una fábrica en Brooklyn a cargo de Eberhard, hermano de Lothar Faber. Años más tarde, éste cortaría los lazos con la compañía matriz y se convertiría en una empresa independiente denominada Eberhard Faber Company.
El nombre A.W. Faber ingresa al Registro de Compañías de los Estados Unidos de América.
En 1870 el nombre A.W. Faber fue oficialmente registrado en el Registro de Compañías de USA, como el quinto nombre en el primer registro. Debido a que las primeras cuatro compañías ya no existen, A.W. Faber es la marca registrada más antigua en USA.
En ese mismo año, la compañía fue registrada en Rusia. Luego fue registrada en Gran Bretaña, Italia, Francia y España.
La “casa Faber” en Berlín
Después de establecerse el Imperio Alemán en 1871, Berlín se convirtió en una importante ciudad capital. A.W. Faber también tenía presencia ahí, y el “Día del Imperio” en 1884, abrió sus oficinas de negocios en la elegante Friedrichstrasse. El piso inferior contaba con una tienda de generosas proporciones, mientras que el piso superior albergaba el almacén y las oficinas de los gerentes y personal. Esta “casa Faber” fue famosa, pero desgraciadamente destruida durante el bombardeo a Berlín durante la II Guerra Mundial.
Wilhelm von Faber
El único hijo de Lothar von Faber, Wilhelm fue designado como su heredero. Estudió administración de negocios en Nuremberg y en Suiza, e ingresó a la compañía en 1873.
Tres años más tarde, se convirtió en signatario con poderes debidamente autorizado. Wilhelm von Faber tenía vena artística y no estaba orientado a los negocias. Tuvo mala suerte, sus hijos Lothar y Alfred murieron a la edad de tres y cuatro años, respectivamente. Para completar la tragedia, él murió a la temprana edad de 42 años, dejando tres hijas menores.
Después de la muerte de Lothar en 1896, su viuda Ottilie se hizo cargo de la compañía hasta finales de siglo, con la ayuda de fieles empleados.
Surge nuevo nombre
Para poder retener la identidad de la compañía familiar, Lothar von Faber estipuló en su testamento que si sus herederas se casaba ellas tenían que retener su apellido de familia. En aquella época esto era un paso inusual que requería de aprobación real. Pero esa es la razón por la cual Alexander y Ottilie no fueron conocidos como “Conde y Condesa zu Castell- Rüdenhausen”, sino como Conde y Condesa von Faber-Castell. El nuevo apellido fue trasferido a la compañía, que a partir de ese momento se convirtió en A.W. Faber-Castell.
El “Nuevo Castillo”
Cerca a la casa feudal construida por Lothar von Faber, Ottilie y Alexander von Faber-Castell mandaron construir una gran mansión al reconocido arquitecto de Nuremberg, Theodor von Kramer. Deseaban que la fachada se asemejara a un castillo, símbolo del apellido Castell. El interior, por otro lado, reflejaba el espíritu de su época y hasta ahora es un ejemplo extraordinario de la mejor arquitectura Jugendstil (art nouveau). Tres habitaciones en el “castillo” fueron diseñadas por Bruno Paul. Los baños son un ejemplo de lujo estando equipados con las más modernas instalaciones técnicas de esa época.
Lápices de colores Policromos para artistas
Poco tiempo después de los lápices Castell, un nuevo producto salió al mercado con mucho éxito: “Policromos”. Desde un inicio estuvieron disponibles en 60 diferentes tonos que eran cuidadosamente similares a las acuarelas estándares. En el lapso de pocos años, estos lápices fueron conocidos por los dibujantes como de alta calidad y su posición de liderazgo permanece inalterable hasta la fecha.
Se confiscaron varias operaciones en el extranjero
La I Guerra Mundial causa estragos en la economía alemana, Faber-Castell sufrió grandes pérdidas. Se confiscaron varias operaciones en el extranjero, las subsidiarias estadounidenses fueron vendidas después del armisticio. Pasarían muchos años antes que A.W.Faber-Castell (anteriormente A.W.Faber) pudiera establecerse en Norte América. En 1994, la compañía tuvo éxito en recuperar sus derechos de marca de los Estados Unidos y Canadá
Portaminas patentados
La II Guerra Mundial otra vez trae un enorme daño económico. Las fábricas en Brasil y en USA se perdieron. Sin embargo, en relativamente poco tiempo el Conde Roland von Faber-Castell pudo hacer operativa la compañía.
La producción de los lápices TK patentados empezó en Konstanz en la frontera Suiza en 1948. Este fue un nuevo lápiz mecánico para ilustradores técnicos y artistas que fue un éxito a escala internacional.
El bolígrafo
Después de la Guerra, el bolígrafo (“ball pen”) fue cada vez más popular y fuerte competencia para la pluma fuente. A.W. Faber-Castell fue el primer fabricante alemán en incluir los bolígrafos entre su rango de productos, publicitándolos con una serie de imágenes contemporáneas muy coloridas.
Un logotipo nuevo
Después de la Guerra, los caballeros en justa fueron considerados como anticuados, así que se cambió el logotipo de la compañía. El cartucho con el nombre de la compañía sobre la figura del Castillo fue distintivo y alineado con los tiempos, así se marcó el inicio de una nueva era. No fue hasta 1993 que el símbolo del caballero fue reinstaurado.
Doscientos años de A.W. Faber-Castell
En 1961 la compañía celebra su bicentenario con 300 empleados activos y antiguos, y con invitados de todo el mundo. El cuerpo de defensa civil de la isla de Reichenau en el Lago Constanza llegó con sus históricos uniformes para demostrar las buenas relaciones con la fábrica de Knostanz. El pueblo de Stein también tomó parte de la celebración, se declaró feriado escolar y los niños disfrutaron el colorido desfile.
FABER-CASTELL celebra sus 250 años como una de las empresas industriales más antiguas del mundo. En el transcurso de su historia, ha superado repetidamente los períodos de incertidumbre y recesión al "Hacer cosas ordinarias de manera extraordinaria".