cantante y músico autodidacta, con sonido original y en un estilo potente que crece ba Intento que la creación musical sea hija de todo esto.
Alcanzar el conocimiento de la música resultó ser para mí como una herencia. En la familia, abuelos, tíos, padres y hermanos practicaban algún instrumento y disfrutaban por sobre todo del canto. Las reuniones se transformaban naturalmente en una armonización y desde temprano me sentí orientado a reconocer en mi propia voz algunas facultades. Los hermanos mayores, pertenecientes a una generación qu
e vibró con el rap, el reggae y los sonidos afroamericanos e indígenas en general, también influenciaron las primeras incursiones frente al micrófono y la creación de las primeras rimas en la infancia. Cada paso que he dado, desde entonces, ha ido contribuyendo a que la música que compongo sea lo que es actualmente. La búsqueda de motivos trascendentales, la conciencia del falso orden opresor e injusto al que está sometida la humanidad, el entendimiento que traen los conocimientos ancestrales, imperecederos desde la fundación de la creación, se los debo a todas las personas que me han enseñado y, para aportar al equilibrio de estos tiempos, utilizo mis creaciones musicales para compartirlos. He conocido el toque de los tambores Nyahbinghi, dejé de consumir carne animal y eso ha aumentado mi sensibilidad sensorial, he aprendido a controlar mi respiración, a conocerme, a trabajar la tierra y entender la naturaleza. Que sea una vibración armónica, que aporte en el contenido y mantenga una frecuencia amena al cuerpo y la mente. Que baile el ser en su multidimensionalidad. Doy gracias a JAH por todo lo que hace posible. También a todos los hermanos y hermanas que me han acompañado musical, intelectual y espiritualmente en este rumbo de la música que, valorado en su grandeza, es el rumbo de la vida misma.