Movimiento Juvenil Salesiano - MJS Chile
«Un sólo movimiento, una misma espiritualidad» Mjs_Chile
De En América se fueron dando iniciativas desconectadas.
El Movimiento Juvenil Salesiano es la comunión de diversos grupos, que coinciden y se unen en una misma propuesta educativa y evangelizadora, inspirada en el espíritu y el estilo de Don Bosco. El MJS nació en Chile hace casi 50 años y hoy está presente en todo el mundo:
En torno a los años del Concilio Vaticano II, en la década del sesenta, surgen nuevas formas de asociación juvenil en la Iglesi
a; en las obras salesianas van surgiendo nuevas agrupaciones inspiradas normalmente en los movimientos eclesiales de renombre para el momento. Esas experiencias no tienen vinculación alguna entre sí, salvo la nomenclatura que los identifica. En EEUU, por ejemplo, venía desarrollándose ya de años el floreciente movimiento de Amigos de Domingo Savio, mientras que en Argentina de tiempo crecían también los llamados Exploradores Don Bosco. Por otra parte, la década de los años 70 fue muy significativa para la Iglesia en América Latina. Algunas referencias importantes son la implementación del Vaticano II por medio de los acuerdos de Medellín (1968), los ideales que se sembraron en el camino hacia Puebla (1972), las severas crisis sociales, económicas y políticas en el Continente. En Chile, donde se vivieron circunstancias de mucho drama nacional por esos años, se propició una reflexión acerca de cómo apoyar a las familias, los niños y preadolescentes de las poblaciones que más sufrían esas coyunturas políticas. En ese camino se entendió que Don Bosco indicaba un camino por medio de los servicios del Oratorio en el sector de Macul. El ver esa realidad social y familiar de Macul y de otros lugares de Santiago, interpelaba a ir al encuentro de las nuevas necesidades de los niños y adolescentes que estaban sin apoyo para su futuro, a causa del nuevo modelo político social que se había implantado. Al igual que hizo Don Bosco, quien para realizar sus sueños convocó a muchos jóvenes colaboradores junto a adultos bienhechores, los Salesianos de Chile buscaron nuevo “obreros”. De ese modo se presentó la idea a la Pastoral Juvenil Inspectorial de Chile y se invitó a las Hijas de María Auxiliadora a continuar esa reflexión. Con el ardor apostólico del “da mihi animas cetera tolle” de Don Bosco, se invitaron a jóvenes y adultos a participar en una misión salesiana de solidaridad con los más necesitados. En ese contexto se impulsó el campo de la misión para el verano (enero de 1974), en la Parroquia de Macul. Se trataba de una experiencia oratoriana, de tipo campamento, cone una duración de 15 días. Se saldría a las poblaciones del sector a buscar niños, adolescentes y jóvenes, a conversar con las familias, aprovechando la organización de las Capillas y los contactos de las organizaciones anteriores. A esta experiencia se le llamaría Colonias Urbanas Salesianas, “Villa Feliz”, nombres que no despertaban ninguna sospecha. En la búsqueda de los animadores para el proyecto, durante los meses de Octubre y Noviembre de 1973, se había hecho una campaña entre los estudiantes mayores de los Liceos salesianos de Santiago y de la Parroquia Sagrada Familia, de Macul. La promoción y preparación hizo que al final se pudiera contar con alrededor de 100 jóvenes animadores. Se les ofreció la formación pertinente en salesianidad, liderazgo cristiano y dinámicas para el trabajo, apuntando a la motivación profunda de ese servicio juvenil, como Cristo cuidando de sus ovejas más necesitadas, y con el estilo de Don Bosco: con oración, sacrificio, alegría, creatividad, cercanía a los niños, todo por Dios, mostrando una personalidad de joven educador, portador de valores y animador de las personas. La formación se pensaba desde la acción, con una reflexión sobre la acción, siempre sustentados por la fe y todo en un clima de comunidad. Se realizaron las primeras Colonias Urbanas Salesianas Villa Feliz en Santiago, Macul, en la que fueron atendidos casi 400 participantes en cada Colonia. Terminada la Colonia, a fines de enero de 1974, la convicción común era el continuar, el no tener que esperar un año para otra Colonia.