RUIDX
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02/08/2024
Tengo que preocuparme porque el dinero me alcance hasta fin de mes,
Sobrevivir al trabajo, al hogar, a la calle, al sistema
¿En qué momento puedo ser feliz o hacer feliz a otros?
Sí intentamos hablar de “felicidad” podríamos decir que puede ser un efecto secundario de una acción, o una emoción al igual que la tristeza, y ser momentánea. Muchxs podemos decir que lo intentamos y somos felices en cierto grado, sin embargo, últimamente esto se ha vuelto en una muletilla para querer ignorar, normalizar e incluso romantizar ciertos problemas. Frases como: “La felicidad está en tí”, “Quiérete a ti mismo y serás feliz”, “No necesitas buscar nada, así serás feliz”, “Hay que ser feliz con lo que se tiene” etc, etc. Se pintan como sí fuese una decisión individual y personal el ser Feliz, como sí fuese un estado, que podría alcanzarse. Un ideal de felicidad, muy construido que nos ponen delante para perseguir.
Sí fuese así de fácil, Bolivia no sería el segundo país más infeliz de Latinoamérica (Sapien Labs, 2024), en el que lxs jóvenes adultxs son la mayor población que sufre bajos niveles de bienestar mental. Ni tampoco seguiría bajando su posición según el índice de felicidad, (World Happines Report, 2024), que se define por el PIB per cápita, la esperanza de vida, y el apoyo social. E incluso, sí hacemos a un lado estos datos, simplemente hay que pensar en nuestrxs amigxs, familia, o nosotrxs mismxs. Este mes que se recuerda el día mundial de la Felicidad, no hay mucho que celebrar.
Partamos por nuestro día a día, viviendo dentro de una lucha constante con la supervivencia a un sistema lleno de desigualdad, nos levantamos y tenemos que ser felices, vestirnos de la mejor sonrisa, agradecer el pan por no decir las migajas, migajas que el empresario nos hace creer que es un regalo y no el resultado de una lucha constante de soportar el ser explotado, día a día, nos piden agradecer ignorando asi nuestro trabajo, trabajo de incluso mas de ocho horas diarias, horas no remuneradas, recogemos un miserable cheque que apenas nos alcanza para el alquiler a cambio de agradecimientos y sumisión al patrón, ¿Con que tiempo voy a preocuparme de ser feliz? ¿Cómo voy a ser feliz?
El discurso de la felicidad, el discurso capitalista que culpa al obrero por no ser feliz en lugar de apuntar que eso que llaman felicidad es para unos cuántos, para los que no tienen que llegar a casa y repartir las migajas en diez o más, nos venden la felicidad cómo sinónimo de conformismo a la par que nos dicen que debemos esforzarnos para ser exitosos y millonarios, cuándo en realidad solo nos encargamos de llenar los bolsillos a aquellos que tienen de sobra, bajo un discurso de crisis política nos inyectan miedo, para que continuemos cumpliendo el horario, para no reclamar ante incumplimientos de normas laborales y aceptemos callados los centavos que les sobran, ¿A qué felicidad puedo aspirar? ¿Alguna vez habré sido feliz?
El Capitalismo ha construido un ideal de felicidad, como una especie de opio para aguantar la situación, un sueño utópico, al cual uno puede alcanzar sí se esfuerza por ser productivo, sí se autoexplota, sí hace a un lado algunas “necesidades”, sí se sacrifica. Si, nos venden una felicidad meritocrática, o en todo caso, nos ofrecen una felicidad por medio del consumo. Así, nuestro sobreesfuerzo produciendo, más de 12 horas al día, más de 5 días a la semana, sin vacaciones, valdrán la pena por cinco minutos de felicidad o 10 rizas diarias. ¿Acaso es eso suficiente? ¿Cuánto tiempo de vida invertimos para las migajas de felicidad, que caen de los bolsillos de otros que tienen mayores privilegios y son felices a partir de nuestrx esfuerzo?
En este sistema, esa felicidad que nos venden está condicionada a las leyes del mercado. La preocupación del día a día está marcada en los rostros de lxs explotadxs. De las abuelas que cuidan a lxs nietxs mientras sus hijxs salen a trabajar. De las madres que no encuentran un trabajo estable y deben buscarse la vida de lo que pueden, con lo que tienen, y llevar un pan a su mesa. De las jóvenes, que estudian y trabajan al mismo tiempo, que no pueden independizarse, y sí lo hacen, no en las mejores condiciones. De las mujeres que siguen a cargo del cuidado del hogar, y al mismo tiempo deben luchar por superarse y sobrevivir ante violencias machistas. No, ahora, no hay las condiciones para ser felices.
¿Cómo serlo?, cuando en el resto de mundo hay guerra, cuando están asesinando niños, mujeres, una nación entera en Palestina. Cuando no es necesario entender las leyes del valor del dólar y la moneda nacional para sentir que la crisis está tocando nuestras puertas. No, ahora, no hay las condiciones para ser felices.
Pero, esto no es para desalentarnos. Es para hacer RUIDX. Para gritar que NO SOMOS FELICES. Para cuestionar el capitalismo y su sistema que nos quiere ofrecer una felicidad con efecto farmacológico, como sí fuese una pastilla para hacernos olvidar de nuestra realidad y obligarnos a agradecer las migajas Queremos poder decidir sobre nuestra vida, ser felices, no como una decisión individual, sino COLECTIVA, no como sí no hubiera una división de clases, porque las hay, sino del lado de lxs explotadoxs.
Queremos tener tiempo en nuestro día para apreciar y hacer arte, para estar con quienes queremos, y no trabajando y produciendo para otros. Queremos tener salud mental, para sentir nuestras emociones, para conocernos a nosotrxs mismos, no para superar el estrés laboral y volver al trabajo sedados.
QUEREMOS QUE CAIGA EL CAPITALISMO
QUEREMOS SER FELICES PERO NO BAJO UN DISCURSO CONSUMISTA
HAGAMOS RUIDX
11/10/2023
“Yo quisiera decir a todas las compañeras que son trabajadoras del hogar se afilien al sindicato y vengan acá, nosotras siempre vamos estar ayudando y también aquí van aprender sus derechos”- Juana Durán. Dirigenta de la FENATRAHOB, 2023
El cuidado del hogar fue mayormente responsabilidad de la mujer en sociedades dominadas por una casta latifundista siendo tarea impaga de las indígenas, “Las mujeres de las comunidades debían servir en las casas de los patrones, servicio diseñado por la propiedad feudal, en tareas de limpieza, atención a la patrona, cuidado de niños, incluso amamantándolos” (Peredo, 2015: 33).
Este tipo de servicio continuaría presente como resabios de la servidumbre indígena. Fue la situación precaria y el desarrollo del movimiento indígena, obrero y de mujeres trabajadoras que en los 80s, en la lucha por el restablecimiento de la democracia, motivó a las trabajadoras del hogar a organizarse y formar un sindicato. Iniciaría con “un grupo de trabajadoras reuniéndose cada domingo en La Paz para cuestionar su situación laboral” (Castaño, 2018: 3). Es así, que se crearon sindicatos en varios barrios de La Paz y otras ciudades de Bolivia, reuniéndose todos por primera vez en 1985. La importancia del sindicato fue aumentando, y en el Primer Congreso de Trabajadoras del Hogar en Cochabamba, con participantes locales y de La Paz, Tarija y Santa Cruz se fundó la Federación Nacional de Trabajadoras Asalariadas del Hogar de Bolivia ¨FENATRAHOB¨ el 28 de marzo de 1993. (Castaño, 2018: 3).
Con estos antecedentes, las trabajadoras del hogar desde la Federación, inician a mediados de los 90s una campaña por la aprobación de una ley que les otorgue derechos a favor de su sector. Esta propuesta se elabora a raíz de la experiencia y conocimiento transmitido por medio de la memoria histórica (escrita y oral) de sus predecesoras: la Federación Obrera Femenina y el Sindicato de Culinarias, quienes a través de su lucha histórica fortalecieron la ¨FENATRAHOB¨ y sentaron las bases para que las propuestas de las trabajadoras del hogar cuestionen el orden colonial y patriarcal vigente; cuestionando aspectos como “los relacionados a la prohibición de retener sus pertenencias o la necesidad de incluir en la ley el respeto a su identidad y adscripción cultural¨(Peredo, 2015: 47). Es de esta forma que, en palabras de Casimira Rodríguez, “las trabajadoras del hogar “inician una revolución al interior de los hogares”.
En 1997, se creó un Comité Impulsor de la Ley, junto a diferentes fundaciones, Ong´s y organizaciones progresistas. En 1998, en el gobierno de Hugo Banzer, después de varias reuniones entre la Fenatrahob y la directora de Asuntos de Género del gobierno, presentaron la propuesta de ley al Parlamento, sin embargo, este es bloqueado en 1999. Así la Federación y sus aliados toman acciones. “Con peticiones a parlamentarios y líderes políticos, organizan protestas como sentadas y recogida de firmas, celebran una conferencia de prensa ampliamente difundida, y exigen una reunión con el entonces presidente. Mientras tanto, el Comité Impulsor publicó artículos en medios de comunicación, reforzando la presencia pública”. (Castaño, 2018: 4), también la COB se une a las trabajadoras a través de una manifestación.
Se abrieron debates sobre el valor del trabajo doméstico, la denominación de “sirvienta”, la equidad del cuidado del hogar entre hombres y mujeres, y el racismo, visibilizando el trabajo de las mujeres dentro del hogar, así como el abuso, violación y discriminación que vivían, por eso Basilia Katari, ex dirigente de Fenatrahob. decía “A nosotras nos dicen sirvientas, nos dicen empleadas domésticas. Y así nos tratan. Nosotras somos trabajadoras del hogar porque cumplimos un rol que es muy importante”. (Vargas, 2022).
La propuesta representaba una reivindicación social, fue detenida por el sector conservador/opresivo del parlamento ya que con demandas como la creación de guarderías, incomodaban a los empleadores y al gobierno pues implicaba mayores políticas públicas y reconocimiento del valor de su trabajo por un igual salario.
Es hasta el 2003, cuando se aprueba en el parlamento la Ley 2450/2003 de “Regulación del Trabajo Asalariado del Hogar, “durante el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, gracias a los movimientos sociales bolivianos, en un contexto específico de fuertes movilizaciones sociales contra el neoliberalismo” (Castaño, 2018: 1).
En todo el proceso de aprobación de la Ley, la Federación creció, se vinculó con otras organizaciones similares, se juntaron con la Conferencia Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar (CONLACTRAHO), participando el 2006 en Amsterdam de la primera conferencia mundial de trabajadoras, “Encuentro que sentó bases para la campaña global por un Convenio sobre los derechos de las trabajadoras del hogar, convirtiéndose en una de las principales prioridades para organizaciones futuras en el mundo” (Castaño, 2018: 6). El mismo año, por medio de su ex ejecutiva Casimira Rodríguez, como ministra de justicia se logra que se reconozca a través de un Decreto Supremo el Día Nacional de las Trabajadoras del Hogar, el 30 de marzo.
Actualmente, el Estado tiene deudas vigentes con este sector, que es uno de los más grandes y con mayor cantidad de mujeres. La Federación cuenta con sindicatos en todas las ciudades de Bolivia, con 117.000 afiliadas a nivel nacional y bajo liderazgos, como el de Juana Durán en Cochabamba, luchan por los derechos de sus afiliadas, a la espera de un avance en las demandas que parecería aun permanecen invisibilizadas para el pais.
11/10/2023
"Un día me han llevado al Hospital, todos los enfermos estaban en el patio, el que me ha contratado me ha dicho: - ahora canta para los enfermos- los enfermos del hospital habían sufrido accidentes dentro la mina, cuando he empezado a cantar, los enfermos se han olvidado de su dolor, los que estaban en cama se han levantado."(Encarnación Lazarte en Boliva Tv, 2016)
Encarnación Lazarte Zurita nació el 27 de marzo de 1938 en la comunidad de Sunch'upampa, del Valle Alto del Departamento de Cochabamba. Hija de una pareja de pongos de un terrateniente. Crece en una Bolivia en la que las relaciones coloniales influían en la sociedad, y el rol de la mujer era priorizar las actividades domésticas, por lo que sus padres no le permitieron ir a la escuela, ya que debía arriar al ganado antes que ir a estudiar. Sin embargo, esto no detendría su espíritu rebelde y artístico.
En 1963, en el gobierno de René Barrientos Ortuño, se vivía un contexto en el que la discriminación a los campesinos era dura, como muestra de esto las familias conservadoras de la región evitaban que en las plazas públicas se escuche o canté música nacional, por lo que familias campesinas se replegaban a las zonas periféricas de zonas urbanas o sus comunidades para bailar y cantar en las fiestas rurales. Es ahí que Encarnación, con sólo 16 años, desobedeciendo a su padre, asiste a la fiesta de Santa Vera Cruz el 2 de mayo, y motivada por sus amigas decide cantar, siendo grabada por Francisco (Panchito) Sosa, que trabajaba en «Pro Disco», una empresa disquera llamada más tarde Lauro y Cia. La grabación mostro un potencial talento para el dueño de la empresa Laureano Rojas, que no perdió la oportunidad de buscar y producir un disco con dicha mujer.
De esta forma, Encarnación Lazarte, se convierte en la primera mujer quechua que llevó la música tradicional del valle cochabambino a la industria musical, como las coplas de carnaval (takipayanakus), de Santa Vera Cruz, Todos Santos (Wiphaylas o Wiphaylalitas) y otros ritmos, un reflejo del movimiento artístico rural en Bolivia. Su talento innato y voz destacaron en una industria principalmente varonil, mientras, sus letras rápidamente conectaron con las familias campesinas del país, ya que hacia lo que otros cantantes no, representar el diario vivir de un sector oprimido y discriminado.
Desde su idioma originario quechua, y expresando su sentir como mujer campesina, “señor padrino es una de mis canciones, en ella comparo el matrimonio con el árbol de durazno, porque el durazno es agrio -sin querer, sin querer me estoy casando-”, dio luz a muchos a través de su arte.
Lastimosamente y por diferentes razones, ella no fue reconocida como autora musical, no tiene seguro, y se presume que las ganancias de la venta de sus discos no le fueron retribuidas. “No sé cuántos discos he grabado, Don lauro dice cinco mil. Antes se grababa en los discos negros, pero el lauro nomas vendía y a mí me prometía sueldo – cuando vos mueras, tus hijos van a heredar tu sueldo- me prometía. Yo no he visto ningún sueldo o poder hasta ahora”, decía Encarnación. Pese a este trato injusto ella nunca dejo de cantar, mantuvo su espíritu alegre dentro la música, viajando alrededor del país, y llevando su voz a través de sus discos a Perú, Argentina y EEUU.
Es por tal motivo, que su principal fuente de ingresos es la siembra y cosecha de papa y maíz, viviendo las problemáticas del sector campesino día a día, como: las inundaciones en Valle alto el 2014 y el proceso de loteamiento ilegal el 2015, donde fue agredida sin conseguir justicia. Aun así, doña Encarnación siguió cantando “yo no he ido a la escuela, soy analfabeta. Mis canciones vienen de mi memoria, mi canto es alegre…mi vida es triste”.
El 2022, Encarnación Lazarte recibió un reconocimiento de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia por su aporte cultural y artístico al Estado Plurinacional de Bolivia, ese mismo año la Universidad Mayor de San Simón también resuelve darle un reconocimiento por su contribución al desarrollo del movimiento artístico cultural.
Actualmente Doña Encarnación es reconocida por diferentes instituciones; la población urbana aprecia su música, sin embargo, hasta el momento, no se ha hecho justicia por la deuda económica que se le debe por la venta de sus discos. Doña Encarnación merece lo que todo artista, un reconocimiento y valorización por su aporte a la cultura.
“Ahora voy a ser la mamá que va a enseñar a sus hijos a tocar y cantar. Va a ser la herencia que van a tener de esta abuelita. Y ustedes no se tienen que olvidar de hablar en quechua porque es nuestra cultura, porque Dios Habla en quechua”
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