Historias de Ritchie
En construcción
ASUNTO
Estoy aquí, Señor,
frente a tu silencio.
He venido a hablarte
aunque no respondas,
aunque tu voz se haya vuelto
una habitación cerrada
donde nadie contesta.
Te he rezado
con palabras,
con ruegos,
con lágrimas que no suenan.
Tres años, tal vez más,
de un silencio espeso
que me ahoga
como agua que no deja respirar.
No hay trabajo,
no hay rumbo,
no hay señal.
Y en esta orilla vacía
mi fe se desgasta
como una vela
que se consume sin viento.
¿Estoy perdido
o solamente detenido?
¿Me escuchas
o me he quedado solo
hablándole al cielo?
Me duele decirlo:
mi fe se apaga.
Me duele sentirlo:
me avergüenza dudar.
Quisiera creer
que hay un bien escondido
en todo esto,
que el tiempo con mis hijas
es tu respuesta secreta.
Pero a veces
parece solo consecuencia
de estar detenido,
de envejecer
sin avanzar.
Ya llevo más de cuatro décadas
y el peso de los días
ya no es metáfora.
Mi cuerpo lo sabe.
Mis ojos lo saben.
Mi espíritu lo sabe.
He trabajado en tu nombre,
en tus espacios,
enseñando a otros a creer,
mientras yo mismo
me quedo sin voz.
Doy catequesis
con el corazón agrietado.
Hablo de esperanza
mientras me desmorono.
¿Cómo enseñar luz
cuando el alma se oscurece?
Soy carga,
soy deuda,
soy expectativa rota.
Y sin embargo,
aquí sigo,
aferrado a ti
como quien se aferra
a una puerta que no abre.
Dime, Señor:
¿qué padre observa
el sufrimiento de sus hijos
sin hablar?
¿Es el dolor tu lenguaje?
¿Es el silencio tu respuesta?
No soy bueno.
No soy fuerte.
No soy ejemplo.
Soy ap***s un hombre cansado
que te sigue llamando
aunque ya no sepa
si alguien escucha.
Hoy me siento solo.
Hoy me siento vencido.
Hoy te confieso
que me estoy derrumbando.
Si aún estás ahí,
mírame.
Si aún me escuchas,
respóndeme de alguna forma:
con trabajo,
con fuerza,
con una señal mínima
que me permita seguir.
Porque todavía no puedo
salir de este lugar
sin ti.
Y aunque mi fe tiemble
y mi voz se quiebre,
sigo aquí,
frente a tu silencio,
esperando
que algún día
también sea
tu respuesta.
LIBRAME DE TU NOMBRE
Te hablo desde el silencio de mi habitación,
donde la oscuridad me acompaña
y tu ausencia se vuelve compañía.
Miro al vacío,
como quien busca en la nada
una respuesta que no llega.
En la vida, tal vez solo hay una oportunidad
para ser feliz,
y a veces la dejamos pasar,
como hojas que lleva el viento
sin saber a dónde.
Qué dulce y amarga dicha
haberte conocido en este tiempo,
cuando el amor ya no enciende fuegos,
sino brasas que arden por dentro,
calladas, pacientes, eternas.
No te culpo por no soñarme,
entiendo tus búsquedas, tus miedos,
tu deseo de encontrar tu lugar.
A esta edad, el amor se vuelve un milagro discreto,
y aun así me permito soñarte,
pedirle a Dios, entre dudas y silencios,
que me conceda amarte sin perderme.
Porque no me rindo.
Aunque el alma duela,
aunque el tiempo no regrese,
mantengo la esperanza
como quien sostiene una vela
en medio de la tormenta.
Tal vez añoro en ti
la luz que en mí se apaga,
esa energía que tuve
y que ahora solo recuerdo.
Pero no me arrepiento:
de cada herida nace una oración,
de cada error, una súplica.
Si el destino no nos reúne,
me basta haberte conocido.
En ti encontré el eco
de lo que el alma aún espera.
Y si no he de ser parte de tu vida,
que al menos mis palabras te abracen
en la distancia,
como un rezo que no pide nada,
solo agradece haber sentido.
TU NOMBRE Y LA IMPOSIBILIDAD DEL MÍO
!Me asfixia las ganas de gritar que te extraño!,
que extraño tu presencia,
tu piel, los lunares que puntean tu rostro,
el mapa de tus dedos,
la elegancia de tu vestir.
¡Me encanta todo de ti!.
Comprendo que no tengo lugar en esta historia,
¿quién soy yo para aspirar a una musa?
Soy un hombre de caminos equivocados,
que bebe vino con la nostalgia
y ha hecho de la soledad su casa.
No reniego de quien me he convertido,
pero al conocerte la compañía no parece ser tan asfixiante.
Sueño despierto;
sueño con tu mirada en la mía,
con mis dedos rozando tu rostro,
con quererte, cuidarte… tal vez amarte.
¡Y digo tal vez! porque el tiempo
me ha enseñado que lo eterno
es una promesa frágil.
Hay demonios, decisiones y heridas
que nos alejan de lo que deseamos,
y de nada sirve el arrepentimiento.
¡Qué insidioso puede ser este sueño
cuando me cuenta que nunca será!
Ya sea por mi incapacidad de conquistarte o
porque tu corazón le pertenece a otro...
¡Dios mío, perdón por no saber aceptar mis evidentes opciones.
Perdón por negarme a abandonar un sueño que no me corresponde!.
NO ERES TU, SOY YO
Hay amores que llegan como lluvia de verano: intensos, breves y dejando la sensación de un aire fresco. Otros se parecen más a una herida mal curada, esa que duele al tacto aún pasado mucho tiempo. Cuando alguien que nos interesaba profundamente – no necesariamente un gran amor – comienza a distanciarse, el golpe a nuestra autoestima puede ser desconcertante.
Es curioso cómo funcionan estos mecanismos emocionales. Inicialmente hubo conexión, tal vez incluso cierta intimidad en las conversaciones, esas miradas que prometían algo más. Y luego, sin explicaciones dramáticas, todo se desvanece. Nos convertimos en un contacto más en su teléfono, un rostro conocido entre muchos. La mente empieza su interrogatorio implacable: ¿Fue algo que dije? ¿No soy lo suficientemente interesante? ¿Atractivo? ¿Exitoso?
Lo cierto es que el rechazo rara vez tiene que ver con nuestro valor real. Más bien habla de los parametros emocionales de la otra persona, de esas combinaciones emocionales y vivenciales que hacen click o no entre las personas. Todos llevamos dentro una lista no escrita de lo que buscamos en otro ser humano, y cuando la realidad no coincide con la fantasía, el interés se evapora. Duele reconocerlo, pero a veces somos nosotros los que no encajamos en el rompecabezas emocional del otro.
En este proceso, cometemos dos errores fundamentales: idealizar a quien nos rechaza y menospreciar a quienes nos eligen. Hay una ironía cruel en cómo podemos obsesionarnos con alguien que nos trata con indiferencia, mientras damos por sentado el cariño constante de amigos o familiares. Es como si el afecto seguro perdiera valor por su misma disponibilidad, mientras que la aprobación esquiva se convierte en un premio a conquistar.
Jesús entendió esta dinámica humana mejor que nadie. En el Evangelio de Juan (1:11) se resume duramente: “Vino a lo suyo, y los suyos no le recibieron“. El mismo Dios hecho carne experimentó el dolor del rechazo de su pueblo. Esta paradoja debería consolarnos: si hasta el Hijo de Dios enfrentó la indiferencia, quizás nuestro dolor no sea señal de fracaso, sino parte inevitable de cualquier relación humana.
No todas las personas están destinadas a quedarse en nuestras vidas. Algunas llegan como maestras, otras como espejos, otras simplemente como recordatorios de que el corazón sigue latiendo. El desafío no está en convencer a quien no nos valora, sino en cultivar la autoestima suficiente para no depender de validaciones ajenas.
Quizás el aprendizaje más valioso de estas experiencias es descubrir que el amor no debería ser un campo de batalla donde demostramos nuestro valor, sino un espacio donde dos libertades se eligen mutuamente, sin forzar lo que no fluye naturalmente. Mientras tanto, hay una pregunta que vale la pena hacerse: ¿Estamos tan ocupados anhelando el afecto de quien nos ignora, que descuidamos a quienes sí nos ven con ojos de aprecio?
Al final, estas experiencias de amor no correspondido terminan revelando menos sobre el otro y más sobre nosotros mismos: nuestras heridas, nuestros anhelos, nuestra capacidad de adaptarnos. Y aunque duela en el momento, cada rechazo bien procesado nos acerca un poco más a ese equilibrio difícil de conseguir entre mantener el corazón abierto y no perdernos en la búsqueda de ser amados.
INQUIETUD
Las dudas sobre quién eres tú en mi vida
no cesan de martillar mi cansada cabeza.
¿Y si el tiempo que ahora te dedico en pensamiento,
en suspiros, en anhelos, no fuera correspondido?
¿Serían solo segundos suicidas,
sin rumbo, sin destino, sin finalidad?
Quién soy yo, parado en la nada,
con tu imagen grabada en el alma,
sin más razón que el deleite de tu mente,
y la inquietud de tener a alguien como tú a mi lado.
Quién eres tú, que apareces en mi vida,
¿qué azar tan temeroso te define?
¿Eres una persona valiosa o solo alguien de paso?
He conocido a tantos que se acercaron,
pero al final no se quedaron,
y también he dejado a muchos
que tal vez esperaban que me quedara más tiempo.
Es tan complejo y fastidioso decidir qué hacer:
mi corazón ha envejecido más que mis años,
y solo la razón parece funcionar.
¿Es factible dedicarle pensamiento
a una posible apertura a emociones?
Siento que algo pasa afuera,
y solo levanto la cortina de la ventana para observar.
Después de tantos fracasos, no sé quién serías en mi vida,
no sé para qué apareces.
Tal vez deba dejar de pensar,
dejar que las cosas se den o no,
y aprender a respetar el destino.
Voy caminando, te tengo grabada en mi mente,
en medio de mis senderos,
estás aquí, acompañándome,
mientras de vez en cuando rehúyo tu mirada.
¡Pero qué irracionales y absurdas
pueden ser las exquisitas emociones!
LEIDY
Mujer de frío metal,
de tosco acabado y filo oculto,
veneno en tu propia sangre,
gloria en tus frágiles alas.
Mujer de cruel ventura,
dichoso fue tu inicio,
maltrecho tu sendero,
estéril el presente que resguardas.
Mujer de miedos vanos,
no temes al riesgo, sino al rumor,
no al abismo, sino a las lenguas que lo nombran.
Te defiendes como roca y amazona,
pero caes en la trampa de tus propias decisiones.
Mujer de vuelo vacilante,
te aferras a lo que te ofrecen,
cuidas lo que parece tuyo,
desprecias lo que verdaderamente es.
Mujer de fuego,
tus manos incendian voluntades,
doblándolas hasta hacerlas tuyas.
No hay precio alto para ti:
pagas en glorias, pagas en p***s.
Mujer de sorteo,
hoy te tienen, mañana no,
te apuestas en cada jugada.
Como piedra de fino acabado,
desgastas tu esencia de mano en mano.
Mujer, ¿a dónde vas?
Tus pasos incendian tu camino,
¿serás ceniza o llama eterna?
TE ESPERO
¿A dónde me lleva la inclemente duda de no saber nada de ti?
¿A dónde van mis días, si en cada amanecer alcanzo a ver alejarse a tu sombra?
¿Acaso existes? Solo te conozco en mis sueños, aquellos que discuten con mis ideales mientras la realidad contempla entretenida la disputa.
Te voy conociendo en cada uno de mis suspiros, aquellos que pacientes, esperan tu llegada. Te dedico mi nostalgia, aquella que guarda un bolsa ecológica color marrón con granos de café para molerlo y beberlo juntos.
PRINCESA
Podrás escapar de mi mente, pero el recuerdo de ti es inevitable, como la brisa que roza los campos al amanecer. Es imposible no recordar la suavidad de tu mano, la cadencia de tu cabello ondeando como un oleaje manso tras de ti mientras caminabas. Arriba, en lo alto de mis pensamientos, te contemplo asi, delicada, de pocas palabras, con una sonrisa tierna que habla en su silencio.
Te recuerdo así, encantadora y distante, y al mismo tiempo activa, vibrante en las fotos donde tu sonrisa radiante es como un faro, una luz contagiosa y cautivadora. Tan sutil, tan familiar, tan íntima... Te sueño despierto, pero incluso en ese ensueño eres como una sombra burlona, una ilusión que se disuelve al intentar alcanzarla. Porque pensar en ti es un ejercicio vano: eres solo una creación de mi mente, un pasaje fugaz de un día bendecido por el azar en el que, por gracia divina, nuestros caminos se cruzaron.
Has tomado posesión de mi mente, como si allí, en el rincón más escondido, tu presencia caminara ligera, activa, como una brisa súbita que aparece y desaparece con la misma facilidad. ¿Quién eres tú, misteriosa mujer? ¿Quién eres tú, que llevas un nombre tan antiguo, tan emblemático, resonando con la fuerza de los siglos? Madre de la fe, madre de estas emociones que van brotando en mí, tejidas con hilos invisibles. ¿Acaso no eres más que una musa, un eco lejano que deja su huella en el silencio?
FLOR
Muchas veces pienso en solo hablarte y decirte algo más que el silencio que nos gritamos cuando pasas cerca. Pero el n**o en mi garganta y el frío de tu mirada terminan quebrando nuestros encuentros .
Eres una mujer bella, exótica, singular y uruña. No creo que haya hombre que no se sienta cautivado al conocerte.
Mis pasos hacia ti siempre han sido cortos aunque alguna vez dos pasos adelante han significado retroceder tres.
En el fracaso de mis intenciones amo tu naturaleza y esencia
Amo tu comportamiento en lo desconcertante que me puede resultar
Amo este sentimiento que florece cuando te pienso, cuando te veo, cuando te tengo cerca.
Amo el solo verte aunque me gusta darle más rienda a esos sueños, a esas ilusiones de un buen amor, ese que a veces parece hábitar solo en los suspiros.
Arisca y pequeña flor cuán contento me pone el que habites en mi corazón Soy feliz de quererte aunque tú no a mi, soy feliz al sentirme como me siento cuando tú estás y atesoro el vacío que se genera en mi cuando no estás.
IRREAL
Hay silencio cuando nos vemos, tal vez incomodidad porque sabes lo que siento pero más allá del día cuando llega la noche y mis párpados caen tu y yo caminamos juntos de la mano mientras te abrigas entre mis brazos
Allí no hay razones para no quererse, para acariciarte el rostro y conquistar tus labios. Estamos juntos y mi promesa de hacerte feliz florece en tu corazón que se complementa con el mío
TIEMPOS DIFERENTES
Subí algunos de los cerros que pocos suelen llegar. Vi mundos y personas que al contarlas fueron difíciles de imaginar. He seguido una senda donde me faltó poco y aún así parecía que me faltaba mucho.
Ahora veo mis manos que han perdido la abundancia y atesoran lo esencial. Me preguntó cómo con tanto parecía que tenía poco y ahora con poco pareciera que tuviera mucho.
Son tiempos de cambio, son tiempos de Dios en respuesta a mis decisiones y acciones.
06/01/2022
Entre todo lo malo y bueno nunca falta la dulce y firme mirada de Dios que no se desentiende al funcionamiento y lógica de las personas y el mundo.
Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.
Categoría
Página web
Dirección
Cochabamba