Plumas Rojas
Textiles
Telar, crochet, 2 agujas, bastidores, mostacillas
Cesteria
...
Tienda de artes y oficios
18/05/2026
(parte 2)
¿Para qué sirve? ¿Qué función tiene?
Puede salvar vidas. Puede unir personas que sólo comparten el mundo del tejido. Sirve para conocer gente y compartir dos horas semanales de aprendernos, pero también mates, charlas y vidas.
Sirve para atarla a un bajo, para colgarla en una pared, para habitar un altar representando a un abuelo. Y en este caso, servirá como parte de una obra teatral.
El arte cura. El arte sana. Y la cultura también.
Dejemos de ser tan funcionalistas y tan resultistas. Demasiada IA, demasiada frialdad, demasiada productividad.
Ojalá amar la poesía —o aquello que nos salva— nos sostenga frente a tanta destrucción cotidiana.
Algo hecho con las manos, arte, oficio, música, escritura... casi siempre tiene esa función.
Les comparto hoy un momentito del mío.
"La intención hecha cuerpo también es una forma de sembrar."
Y en estos días también quiero agradecer algo importante.
A las personas que valoran mi trabajo; a quienes tienen un tejido mío y agradecen, sienten y entienden lo que significa. A quienes comprenden que no se llevan solamente un objeto, sino tiempo, historia, búsqueda, aprendizaje, horas, amor y una parte de quien soy.
Gracias por recibirlo así.
Y también gracias a quienes quizás no lo entienden, a quienes a veces menosprecian el trabajo artesanal o el trabajo de otras personas, porque siempre existe eso también.
Gracias igual.
Porque me ayudan a seguir aprendiendo y mejorando, pero sobre todo a recordar y entender por qué hago lo que hago.
No tejo solamente para producir algo. Tejo porque amo hacerlo. Porque me conecta con otras personas, con mi historia, con mis raíces y con mis alas.
Y cuando una vuelve a recordar el porqué, el ruido de afuera pierde fuerza.
18/05/2026
LUNA NUEVA. Sanación del corazón; ternura y empatía. Nace un tejido.
¿Cuándo nace un tejido? Mucho antes de sentarse con el telar y los hilos. Empieza en una charla, en un pedido, a veces en un sueño.
Quienes tienen alguno de mis tejidos seguro lo sepan. Un tejido para un familiar. Para recordar a alguien que partió. Una correa para guitarra. Un sueño que viaja a otros países.
Algunos tejidos son con patrones ya hechos, pero muchos los diseño yo. Entender el lenguaje de los tejidos es algo que me apasiona profundamente. Poder crear en esos cuadraditos, en tejidos, bordados, símbolos... lenguaje de arañas, medicina de arañas.
Me emociona esa unión entre miles de años de oficio y técnica, y los nuevos diseños que nacen hoy, sentada en una mesa, jugando con marcadores como cuando era chica.
Continuar con mis colores. Continuar con lo que amo. Poder trabajar con eso. Uno de mis mayores placeres, agradecimientos y orgullos.
Por eso acompaño e incentivo a mis peques a seguir lo que les gusta, a seguir aprendiendo y estudiando aquello que aman, sin importar demasiado qué piensen los demás. Que sostengan y alimenten sus deseos, lo que disfrutan y aquello que los hace vibrar.
Porque llegar a grandes y conservar eso es un tesoro. Tener esos espacios como trincheras, refugios, oasis en tiempos difíciles puede ser una verdadera salvación.
Creen sus propios nidos, con los colores que ustedes quieran. Ojalá pueda acompañarles y estar ahí cuando lo necesiten.
Hoy estoy diseñando un nuevo tejido: una faja que será parte de una obra teatral. Amo que los tejidos tengan miles de formas y usos, según quien los tenga.
A veces me preguntan:
—¿Y esto para qué sirve?
—¿Cuál es su función?
Me quedo mirando. A veces respondo lo que la persona quiere escuchar. Pero lo que siempre pienso, y hoy puedo decir, es que yo entiendo el tejido como arte, como medicina, como terapia, como cable a tierra. Como una forma de comunicarme con tejedoras y tejedores de Rusia, Guatemala, México y tantos otros lugares. Como aprender un idioma más.
Que yo te entregue un tejido es un poco como si un músico te dedicara una canción. O una poesía. O un dibujo.
(Parte1)
03/04/2026
Vengo pensando mucho en esto de los hilos.
En cómo todo se conecta, aunque a veces no lo veamos tan claro.
Y desde el telar aparece una forma muy concreta de entenderlo.
Cuando empezamos a tejer, lo primero que armamos es la urdimbre:
esos hilos que van en vertical, que se tensan en el telar.
Son la base. Están firmes. Sostienen toda la estructura.
Sin urdimbre, no hay tejido posible.
Después aparece la trama:
el hilo que va y viene, que cruza la urdimbre.
Es movimiento. Es decisión. Es construcción en el tiempo.
Es lo que va dando forma, dibujo, sentido al tejido.
Si llevamos esto a lo que estamos viviendo y pensando:
La TIERRA es la urdimbre.
Es la base que sostiene la vida.
Es el territorio.
El agua.
Los alimentos.
Los bienes comunes.
La memoria que habita en los lugares.
Es lo que está antes de cualquier decisión.
Lo que hace posible que exista una comunidad.
Pero esa base, por sí sola, no alcanza.
Ahí aparece la SOBERANÍA como trama.
La soberanía es lo que hacemos con esa tierra.
Cómo la cuidamos.
Cómo la defendemos.
Quién decide sobre ella.
Es el movimiento, las acciones, las luchas, las políticas, las organizaciones.
Es lo que se construye día a día.
Porque la tierra puede estar,
pero si no hay soberanía, otros deciden sobre ella.
Y también pasa al revés:
no hay soberanía posible sin tierra que sostenga.
Sin urdimbre, no hay trama.
Sin tierra, no hay soberanía.
Y sin trama, la urdimbre queda vacía, sin sentido, sin voz.
En los talleres de telar y en los encuentros de bordado vamos a trabajar desde este lugar.
No solo aprendiendo una técnica, sino entendiendo lo que hacemos.
Tejer no es solo hacer un objeto.
Es aprender a ver cómo se construyen los vínculos.
Cómo se sostienen los procesos.
Cómo se entrelazan las historias.
Cada hilo que elegimos, cada cruce, cada decisión en el telar,
también puede ser una forma de pensar el mundo que queremos.
Seguimos tejiendo. 🌱🧵
03/03/2026
Reforma laboral, monotributo y fraude laboral
Una mirada desde la gestión cultural y ambiental
En estos días se habla mucho de la reforma laboral. Pero ¿qué significa eso para quienes trabajamos en cultura, comunicación y gestión comunitaria?
Yo soy monotributista. Trabajo en radio, en gestión cultural, doy talleres, participo en una tienda colectiva. Como muchísimas personas del sector cultural y ambiental, facturo como independiente.
Y acá aparece una pregunta clave:
¿cuándo el monotributo es una herramienta de autonomía y cuándo se convierte en fraude laboral?
📌 ¿Qué es el fraude laboral?
Se llama fraude laboral cuando una persona trabaja en condiciones de empleado (horarios fijos, tareas permanentes, dependencia económica, subordinación), pero está registrada como monotributista.
Es decir: no tiene vacaciones pagas, aguinaldo, aportes jubilatorios completos, ART, licencias, ni estabilidad.
En cultura esto es muy común. Radios, centros culturales, municipios, productoras, incluso universidades, muchas veces contratan como “servicio” lo que en realidad es un trabajo en relación de dependencia.
📌 ¿Qué propone la reforma laboral?
Algunos puntos que se vienen debatiendo tienden a:
Facilitar contrataciones “colaborativas”.
Reducir multas por empleo no registrado.
Debilitar el principio de presunción de relación laboral.
Ampliar figuras intermedias que pueden profundizar la precarización.
En sectores como el nuestro —cultura, ambiente, comunicación comunitaria— esto puede consolidar algo que ya pasa: que el riesgo lo asuma siempre la trabajadora.
📌 ¿Cuál es el problema de fondo?
El problema no es el monotributo en sí.
El problema es cuando se transforma en una forma de tercerizar derechos.
Ser monotributista puede ser:
✔ una elección para desarrollar proyectos propios
✔ una herramienta para la autogestión
✔ una forma flexible de organizar el trabajo
Pero se convierte en precarización cuando:
✖ hay dependencia económica de un solo espacio
✖ hay horarios fijos y estructura jerárquica
✖ no hay negociación real
✖ no hay cobertura frente a enfermedad o maternidad
Y en cultura esto impacta especialmente a mujeres, madres, trabajadoras comunitarias.
📌 Desde la gestión cultural y ambiental
Quienes trabajamos en cultura sostenemos tejido social.
Organizamos talleres, encuentros, radios comunitarias, ferias, espacios de formación.
No somos “hobby”. No somos “voluntariado eterno”.
Somos trabajadoras.
Si el Estado se retira y además flexibiliza derechos, el mensaje es claro: la cultura que se autogestiona que se arregle sola.
Pero la cultura es trabajo.
La comunicación comunitaria es trabajo.
La gestión ambiental es trabajo.
📌 ¿Qué necesitamos discutir?
Cómo formalizar sin precarizar.
Cómo proteger derechos sin ahogar la autogestión.
Cómo construir modelos cooperativos reales.
Cómo garantizar seguridad social para quienes trabajamos por proyecto.
Cómo evitar que el monotributo sea una pantalla para eludir responsabilidades patronales.
Porque la pregunta no es solo jurídica.
Es política y cultural.
¿Qué modelo de trabajo queremos para quienes sostenemos lo comunitario?
Frente a este escenario, no alcanza solo con analizar.
Necesitamos organizarnos, conversar, encontrarnos.
Porque si algo aprendimos en la gestión cultural y ambiental es que lo colectivo no es discurso: es práctica.
A partir de marzo, abrimos las puertas y el micrófono de los espacios donde habita Mundo Ro.
Abrimos la radio.
Abrimos los talleres.
Abrimos la tienda.
Abrimos los círculos.
Para quienes quieran sumarse a la trama.
Para trabajadoras culturales, ambientales, comunicadoras, talleristas, artistas, cooperativistas, monotributistas, autónomas, quienes estén pensando cómo sostener su trabajo sin resignar derechos.
No es solo un espacio de difusión.
Es un espacio de construcción.
Porque si la reforma laboral avanza sin escuchar a quienes estamos en el territorio, entonces tenemos que hacer oír nuestras voces.
La cultura no es un gasto.
Es tejido social.
Y el tejido se fortalece cuando nos encontramos.
Desde marzo, el micrófono está abierto.
Los mates listos.
La trama sigue creciendo.
cultura
[email protected]
18/02/2026
Las manos también tienen memoria.
No aprenden solo técnica.
Aprenden tiempo, ritmo y presencia.
En los oficios textiles, las manos repiten gestos que vienen de lejos:
tensar el hilo, regular la fuerza, elegir el punto, sostener la paciencia.
Cada puntada es una decisión mínima que el cuerpo guarda.
En el flamenco, pasa lo mismo.
Las manos no “acompañan” al cuerpo:
son cuerpo.
En el palo por tangos, el ritmo nace desde la tierra,
desde lo cotidiano, desde lo popular.
Es un lenguaje que no se explica del todo:
se transmite de cuerpo a cuerpo.
Sumar castañuelas es sumar otra capa de memoria:
peso, coordinación, independencia de manos, escucha fina del pulso interno.
Nada es inmediato.
Todo se aprende haciendo.
Bordar y bailar no son caminos separados.
Ambos activan una inteligencia manual y corporal que no pasa solo por la cabeza.
Las manos recuerdan lo que el cuerpo sabe antes de poder nombrarlo.
Por eso, aprender un oficio o una danza no es solo adquirir una técnica:
es entrar en una cadena de transmisión viva, donde cada cuerpo suma su propia historia.
Febrero nos invita a eso:
volver a la raíz
para escuchar qué memorias
están pidiendo movimiento.
11/02/2026
El telar es cuerpo, memoria y tiempo.
En los talleres trabajamos telar vertical: exploramos técnicas, tramas y procesos desde una mirada sensible y situada.
Taller semanal
San Telmo y Parque Patricios
No es sólo aprender una técnica.
Es habitar un oficio.
[email protected]
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