Tapiche.
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Esta página se ha creado con la finalidad de retratar y revivir las historias, cuentos, leyendas, vivencias, costumbres y cultura de nuestro pueblo de Requena con su bagaje exquisito que acompasadamente tiene en su historia.
09/03/2025
Después de disfrutar del Carnaval y Carnavalón Requenino, a degustar mi rico umarí, fariña galleta y pan de yema
04/03/2025
MARNECITO, EL NUEVO INTEGRANTE DE LA COMPARSA DEL CARNAVAL REQUENINO.
En el corazón de la selva peruana, donde el río Ucayali serpentea como una boa gigante y el aire huele a flores rosasisa y la humedad de la tierra, se encuentra Requena, un pueblo donde el folclore y la tradición laten al ritmo del bombobaile de los hermanos Tangoa, Ushiñahua, primoshin Reategui y su grupo, cuando llega el carnaval, la fiesta revienta como petardo. Este año, la celebración tiene un sabor y color especial, porque después de mas de 40 años de alegre matrimonio, los queridos ño carnavalones Filomena y Alcides, han tenido un hijito chuchuterillo, llamado Marnecito, y la cosa se ha puesto más ocurrente y alegre.
Filomena, con su pollera colorida que parece un arcoíris y Alcides, con su sombrero punteagudo y su sonrisa pícara son los reyes del carnaval requenino. Cada año, salen a las calles acompañados de la comparsa más colorida, la Boa zigzageando y desenroscandose al ritmo de la quena habladora; la Vaca Loca, que anda ñoca, que br**ca y lame la palometa y el culolantro; y el Pollito, que pica y canta con su plumaje amarillo, Pero este año, la comparsa tiene un nuevo integrante, el Marnecito, un carnavaloncillo traviesos y bailarín, orejon y narigón cual espejo de Alcides, pero con un corazón tan grande como un árbol de lupuna.
El Marnecito, aunque es de mediano tamaño, ya tiene el espíritu del carnaval en la sangre, saldrá por primera vez a las calles, no parara de bailar, reír y jugar con los niños que le tiran serpentina y aplausos. ¡Mira al Marnecito, cómo mueve las caderas!, grita doña Jenny, la viejita que siempre lleva su sombrilla de colores. Este chiquillo lleva el baile en la sangre, comenta el bombista que toca el tambor como si fuera un brujillo icarando.
La llegada del Marnecito sumará a la alegría del carnaval requenino. La gente dice que este año la fiesta será la colosal que nunca, hoy si la familia está completa, Las calles retundan de música, baile y colores, y el aire se impregna del olor a chicha fresca, tacacho con cecina y humo de leña. Con el Marnecillo en el elenco, no habrá aburrimiento.
Pero el carnaval en Requena no es solo una fiesta; es una tradición que se vive con el corazón. Es el momento en que el pueblo se viste de gala y la gente se une para celebrar la vida, la naturaleza y la cultura que los identifica. Filomena, Alcides y ahora el Marnecillo son más que muñecos; son símbolos de un pueblo que sabe reír, bailar y disfrutar de lo que tiene.
Y no podemos olvidar agradecer a ese grupo de amigos, Amancio Vargas y familia, Armando Soplin, Marcos Flores, y a don Pedro Macedo y familia quienes dieron vida a esta maravilla tradicion, de los cuales hoy en día quedo Pedro Macedo, Sra, hijos y vecinos como artífices de esta tradicion que llena de orgullo a Requena. Con sus manos llenas de creatividad y amor por su tierra, han dado vida a Filomena, Alcides y ahora al Marnecito, llevando alegría a las calles y manteniendo viva la cultura requenina. Gracias, don Pedro, por su dedicación y pasion.
También un agradecimiento especial al alcalde de Requena, quien, con su apoyo y compromiso, ha permitido que esta fiesta crezca y se fortalezca. Su respaldo ha sido fundamental para que el carnaval siga siendo una celebración que une a todo el pueblo y atrae a visitantes de todas partes.
Así que, si pasas por Requena en estas fechas, no te sorprendas si ves a Filomena, Alcides y el Marnecito y toda su mancha desfilando por las calles, seguidos de la Boa, la Vaca Loca, el Pollito y toda la comparsa. El ritmo de los tambores te llamará a unirte, y el espíritu del carnaval te envolverá como un abrazo de la selva. Porque en Requena, el carnaval no es solo una fiesta; es el alma de un pueblo que celebra su cultura, su folclore y su identidad con orgullo y alegría, ¡¡nada sabes!!
14/08/2024
Dentro la historia de Requena se desarrolla una lineas de audacia y sacrificio: la Expedición Requena-Yaquerana. Este hito, que marcó un antes y un después en Requena, llena de orgullo la valentía de nuestros antepasados, quienes se adentraron en un territorio hostil, repleto de desafíos y misterios.
En 1964, un grupo de 34 expedicionarios, la mayoría jóvenes, se internaron en la selva que unía Requena con Yaquerana. Un territorio dominado por tribus indígenas como los matses y los mayorunas, conocidos por su ferocidad y su ancestral resistencia a los forasteros. La amenaza de estos grupos, que durante años habían aterrorizado a Requena con sus secuestros de mujeres y niños, creando una atmósfera de tensión constante.
Este acontecimiento, reconocido a nivel nacional, recibió la atención del entonces presidente Fernando Belaunde Terry, quien no solo conoció la historia, sino que también fue cubierto por varios medios de comunicación del Perú y la región.
De los 34 valientes que se aventuraron en la selva, solo 4 sobreviven hasta el día de hoy, de este suceso se ha escrito poco, entre ellos el libro rojo LA EXPEDICIÓN REQUENA-YAQUERANA DE 1964, TRAGEDIA Y MENTIRAS, ESCRITA EL 2021 escrita por Javier García, quien cuenta detalles escalofriantes de la expedición, como se enfrentaron a la hostilidad del terreno, a la amenaza de las tribus indígenas y a las enfermedades que acechaban en la espesura.
Los objetivos de la expedición eran ambiciosos: trazar una carretera que uniera el Ucayali con el Yavari, colonizar la región y recuperar lo que se había perdido. Sin embargo, la duda siempre ha sido si se trató de un acto de ambición o de colonizacion, entre los autores y conocedores siempre habrá esa discusión, A pesar de las bajas que sufrieron, los expedicionarios siempre buscaron evitar la confrontación directa con los indígenas.
La Expedición Requena-Yaquerana, liderada por un trío de héroes: Gumercindo Flores, Juan Villacrez y el Teniente Rodríguez, es una historia que me conmueve profundamente. Un relato de valentía, sacrificio y de la lucha por la supervivencia en un entorno hostil. Es una historia que me recuerda la capacidad humana para superar obstáculos inimaginables y la importancia de la memoria histórica.
11/08/2024
Francisco Guerrero Machado (1946-2002), más conocido como "Chafaira" Con un carisma que contagiaba y un arte que iluminaba cualquier espacio público, Chafaira se ganó el cariño de los requeninos con su arte.
En este post, les comparto algunas fotos de su época dorada, donde podemos apreciar su talento y su espíritu indomable.
22/02/2023
El carnavalón requenino, fiesta carnavalesca con más de 35 años de antigüedad, herencia del pueblo, que engloba la cultura y el folclore de Requena, es un epílogo alegre y entretenido para los requeninos de todas las edades, costumbre que sobrevive en aquel pueblo donde la cultura se mantiene viva, compacta y en el corazón de todos los requeninos.
La modernización no ha hecho más que aumentar el fervor en chicos y grandes, aumentando aun más con instrumentos tecnológicos que acompañan y realzan la fiesta del carnaval, haciendo que por cada calle y pasaje por donde pasen don y doña Fidelina, y sus mascotas la "vaca loca", la "anaconda", el "pollito" y los "disfrazados", sean una locura colectiva para niños y adolescentes; la "vaca loca" tiene sus propias anécdotas, choques bruscos con aquellos que dicen no gustar de esta fiesta y tratan de detener ese entretenimiento singular; pero lo único que se pide es respeto, no dañar ni atentar contra estos hermosos muñecos, pues es un trabajo duro de muchas personas que dedican su tiempo y su arte en crearlos, los elementos usados en la construcción no son más que objetos reciclados y cosas comunes de nuestra selva, como la cañabrava, la izana, papel usado, soguillas de los árboles (lianas), etc.
Este año el recorrido será más grande, desde Sinchi Roca hasta la popular calle San Antonio; el año pasado, saliendo de una crisis sanitaria mundial provocada por la covid-19, se pensó que el pueblo había olvidado a la "vaca loca" y sus ocurrencias; pero no fue así; grande fue la sorpresa cuando en el recorrido la gente acompañaba y aplaudía los besitos y abrazos de los carnavalones, y reían de los lengüetazos de la "vaca loca"; todos sabemos que esta te persigue y puede seguirte inclusive hasta tu cama con tal de solo darte una lamida.
Este año 2023, los organizadores tienen pensado hacer más emocionante y alegre la fiestas del carnavalón; en esta oportunidad la organización cuenta con el apoyo de las autoridades, que con compromiso lograron en tiempo récord organizar una comparsa más grande; ese gesto es un grito al compromiso cultural con el pueblo. Las cuadrillas ya están listas, los bailarines y la comparsa también; el bombobaile ya está retumbando en las calles con ese ritmo alegre y contagiante; la flauta nos está llamando.
Este sábado 25 de febrero vamos a celebrar la fiesta del carnavalón; presentémonos y acompañemos al carnavalón en su recorrido, y disfrutemos de esta singular fiesta.
24/01/2023
EL DIABLO DE LA ALTURA.
La altura (tierras altas de nuestro distrito) guarda sus misterios e historias. Muchas familias siembran y poseen sus chacritas que les proveen alimentos, sirviéndolos de sustento diario, alimentos como el plátano, la yuca, el chiclayo, etc. Es lo que la altura produce para el poblador. Un particular caso le pasó a don Ruperto Chujutalli, campesino de buena fé y trabajador, que a diario iba a cultivar sus sembríos a la altura y de paso a traer la consabida yuca para su familia. Desde muy temprano direccionaba su camino a su chacra y acostumbraba siempre a regresar cuando se ocultaba el sol y se acercaba la oscura noche; su trayecto siempre estaba lleno de muchas zonas intrincadas y quebradas de aguas frescas; en uno de sus diarios periplos a su chacra fue que al pasar una quebrada antes de llegar a su sembrío, que escuchó unos quejidos, parecía de un hombre o de algún animal, no tomó atención, debido a que don Ruperto era un hombre valiente y no creía en los fantasmas ni en nada parecido; pasaban los días y se acercaban las fiestas del carnaval. Cuando ya era constante que escuchaba este lamento de dolor y que solamente era a su retorno a casa, cada día que pasaba se intensificó el sonido de sufrimiento y pena que él escuchaba. Fue entonces que un domingo se le hizo tarde cosechando yuca, y emprendió el retorno a casa más tarde de lo que acostumbraba; pasó por el lugar y escuchó con nitidez que alguien pedía ayuda, como que estaba sofocado de calor y ahogándose en llanto; don Ruperto, hombre valiente, pasó de prisa sin mirar a los costados, pero de repente sintió claramente que una mano rozaba su espalda; era fría y endurecida; volteó al instante, y no vio nada, siguió su camino pensativo; se preguntaba qué podría haber sido aquello. Ya estando en su casa, no comentó a nadie ni a su mujer lo que había pasado; reposó y durmió profundamente y en sueños se le presentó un hombre de aspecto mayor, envejecido, con un corte en el cuello de cuya herida manaba abundante sangre. Este le dijo: “Ruperto, soy un indio que fue asesinado a manos de genocidas, a manos de gente blanca, porque robé sus riquezas, su oro y su plata; lo hice en venganza por tantas torturas que infligieron a mi mujer y a mis hijos, y por el lugar por donde tú pasas está mi cadáver. Mi alma no está en paz, por eso peno y lloro al caer la noche; yo te prometo revelarte el lugar donde he enterrado todas esa riquezas, solamente si tú recoges mis huesos y los entierras en un lugar digno y tranquilo, lejos de la soledad y la oscuridad de estos años. Fue en ese instante que Ruperto se despertó y se levantó de un salto; eran las cuatro de la mañana y se alistó para ir a su chacra. Tomó el camino que conduce a sus sembríos; al pasar por el lugar de los quejidos, no escucho nada, pues sabía que siempre sucedía de retorno; y así fue que a su regreso se quedó hasta las diez de la noche, pues no quería que nadie lo viera haciendo lo encomendado. Cuando llegó al lugar, utilizando su machete y linterna empezó a librar camino que en sueños lo había indicado el espíritu. De pronto el machete clavó su filudo metal en un sólido objeto; despejó la hojarasca, y es en ese instante que don Ruperto descubre el esqueleto completo de un hombre. Por primera vez en su ser sintió un gran miedo; sin pensarlo dos veces juntó los huesos en un cajón de madera; lo cargó sobre sus hombros y se dirigió al cementerio del pueblo a darle sepultura. En el trayecto, estando ya por la calle Requenillo, unos perros empiezan a ladrarlo sin cesar, y llegando a la esquina del cementerio miró de reojo a un costado y logró ver un tremendo bulto negro que caminaba a su lado; don Ruperto supo que era el diablo que lo estaba siguiendo; no le hizo caso y continuó su camino. Estando en el cementerio, cavó un hueco y ahí depositó todos los huesos del hombre, los tapó y enrumbó a su casa; reposó pensando en lo sucedido y se durmió profundamente; en sus sueños se presentó nuevamente el viejo, quien le agradeció por el favor y su recompensa estaría enterrada por el sector donde hoy es el colegio Padre Nicoles Giner. En eso despertó; don Ruperto sabía que lo tenía que realizar por la madrugada para evitar intromisiones y ojos fisgones; ya a la media noche fue en busca del tesoro; se dio cuenta de que en su camino era ladrado nuevamente por los perros; pensó que el maligno talvez estaría nuevamente a su lado, y miró de reojo y confirmó su pensamiento: el maligno está al lado de él. Preocupado y con miedo se detuvo; fue entonces que pensó y se preguntó quién es y qué quiere este elemento del diablo. Sin hallar respuesta, llegó al lugar y cavó; grande fue su sorpresa que halló más oro y plata que lo que le había prometido, pero el maligno aún seguía a su lado. Llegó a su casa, descansó y fuera de su casa estaba parado el maligno; solo Ruperto podía verlo, nadie más, ni su mujer. Don Ruperto vivió una vida de rico, pero el maligno atormentaba sus noches y sus sueños; hasta ataques epilépticos tenía por las noches. A los pocos años cayó enfermo y enloqueció por el tormento. No pasó mucho tiempo y falleció.
La historia dice que el oro y la plata estaban malditos; era una maldición que le cayó por su codicia y por confiar en una alma en pena. Esta historia aún se mantiene viva en muchas personas que conocen el supuesto caso.
Don Luccas.
02/11/2021
El dia Jueves 04 del presente mes se presentará en Requena el libro del gran maestro Javier Garcia Rios titulada " LA EXPEDICION REQUENA-YAQUERANA DE 1964: TRAGEDIAS Y MENTIRAS" la puesta se llevara a cabo en el Instituto Superior Pedagógico "Fray Florencio Pascual Alegre Gonzales" de nuestra ciudad, la cual es un acto de gran importancia, y para todos los Requeninos que debemos conocer nuestra historia, desde esta página de difusión literaria, invitamos a todos los estudiantes, docentes, ciudadanos todos, a presenciar magno evento, adquirir y leer el libro.
"Era quizás las once de la mañana cuando por el lado sureste retumba de pronto un disparo de retrocarga. Todos nos callamos y guardamos silencio por unos segundos. Enseguida escuchamos a los lejos el traqueteo de ls USIS, que eran las armas automáticas que llevaban los soldados. Don Juan V. exclama, ¡ya les cagaron, les adelantaron los indios!, No seas pesimista le increpó el alcalde, "Fue el campa hortelano el quien los vio y disparo sobre ellos "Yo no creo insistía don Juan Bueno - dijo el alcalde -, dejemos esta discusión"
Extracto del libro.
Los esperamos.
29/10/2021
PRESENTACIÓN DEL LIBRO "LA EXPEDICIÓN REQUENA - YAQUERANA DE 1964 TRAGEDIA Y MENTIRAS" autoria de un gran maestro como es el Sr. Javier Garcia, libro símbolo de la lucha, valentia y coraje requenino, en este libro se plasma lo vivido en carne propia por parte del autor quien aun muy jovencito fue parte de los expedicionarios, este segundo libro es para citar algunas tragedias y mentiras que durante el tiempo concurrido se transgiversaron, el autor fiel a su pluma cuenta la verdad en este libro, lo cual debe ser parte de la cultura general y que se enseñe en los diferentes niveles educativos.
Recomendamos leer este libro a todos los Requeninos del mundo.
26/10/2021
"LA EXPEDICIÓN REQUENA-YAQUERANA DE 1964 TRAGEDIAS Y MENTIRAS"
Será presentada este Jueves 28 en la ciudad de de Iquitos, lugar El Cauchero- Plaza Ramon Castilla, como pagina Requenina de difusión literaria, nos llena de alegría y gozo la publicación de este nuevo libro, donde se detallará y aclarara puntos que quedaron en la duda, mas si es contada por un requenino que fue parte de los expedicionarios, seremos parte de este magno evento.
21/08/2021
LEILA LA PUINAHUINA.
La señora se había dado cuenta que Leila había cambiado y creyó que era por la añoranza de su tierra. Le preguntó si le gustaba aprender algo y Leila le dijo que le gustaba saber cocinar.
Le mandó la señora dos horas diarias a un Restaurant donde, en breve tiempo, aprendió bastante, y ayudaba a la cocinera de la casa en horas en que dormian los niños. Se levantó un día y sentía náuseas y su cuerpo diferente a lo que era antes. No le gustaban las comidas de Lima y se le antojaba: "pifayos", "camu camu", mamei","sapote" ¡No me acostumbro a esta comida de Lima!, decía a la señora que le preguntaba por qué no estaba tan alegre como antes; "Yo quiero comer las frutas de mi tierra".
Pasaron cuatro meses y, un día se presentó ante la señora y le preguntó:
Señora, .¿dónde puedo conseguir "ojé"?
¿Qué es eso, Leila? Es una corteza de un árbol que se llama "ojé"¿y para qué quieres esa corteza? Es que estoy sintiendo que mi barriga se hincha y, cuando pasa esto, mi mamá me decía "que se debe a que hay "bichos" y para "botar" los bichos se toma "ojé" y nos purga y quedamos sanos".
La señora le miró la barriga, se puso seria, le salieron las lágrimas, abrazó a Leila y, entre sollozos le dijo: Hijita, eso que tienes no son bichos, que tú dices, eso es que estás embarazada. ¡Y de varios meses!
Reaccionó la señora y llena de cólera gritó ¿cuál de los Empleados te ha puesto a tí barriga y a mí me ha quitado la cuidadora de mis niños? ¡Dimelo ahora mismo y, por la justicia le obligo a casarse contigo y remediar este daño! ¡Leila, yo te lo mando! ¿Quién ha sido el desgraciado que te ha puesto la barriga? No sé, señora ¡India tenías que ser! ¿Cómo vas a pensar que no ha habido hombre que te haya embarazado? O me dices la verdad ahora mismo o llamo a la Policía para que te lleven a la cárcel y luego a la selva de donde has venido. Con los ojos arrasados en lágrimas, Leila, con palabras entrecortadas contestó:
Primero Richar, luego Cristóforo y después los dos!
La señora bajó la cabeza, se quedó un rato delante de Leila y después salió.
Leila sintió que se le caía el cielo encima,y pasó la noche y medio inconsciente.
Al amanecer sintió intensos dolores en el vientre y no se levantó. Hubiera gritado, si fuera "viracocha"; pero nadie oyó una queja, cuando, al ver que no se levantaba, vinieron a verla.
Llamaron a un médico y este no recetó sino calmantes. Pero dijo que estaba embarazada de casi nueve meses. La señora se quedó estupefacta. Los hijos y su padre se reunieron y decidieron que, por el honor de la familia, puesto que era menor de edad y podía publicarse, convenía mandarla a su tierra inmediatamente. Cristóforo debía "sacarle el pasaje mañana mismo, sin que supiera su madre que podría oponerse".
Cristóforo sacó el pasaje, lo llevó a su casa, llamaron a Leila, le metieron al "Cadillac", sin decirle nada. Cuando llamaron en Limatambo a los pasajeros de Faucett, le acompañaron hasta el avión y, en la escalinata, Cristóforo le dijo:
¡Buena suerte, Leila! y puso en su mano quinientos soles.
Bajaron los pasajeros del avión en Iquitos y Leila la última. Estaba destrozada.
Salió del edificio del aeropuerto sin saber a dónde ir, llevaba en su mano un bolso de plástico en el que le habían puesto algunas prendas personales.
Tomó a la derecha y llegó al lago de Moronacocha y estuvo andando, sin rumbo. Se hizo de noche y se sentó bajo un techo de hoja de una casa abandonada. Sentada, ni sabía qué pensar ni qué hacer.
Al poco tiempo sintió fuertes dolores, como en Lima los había tenido. Pero esta vez vio que nacía "su" hijito. Sintió alegría y le tomó en sus brazos; pero... no se movía, no respiraba, se le cayó de los brazos y, perdió el conocimiento.
Se despertó cuando el día aclaraba y un hombre y una mujer estaban a su lado.
De sus ojos salian ágrimas en abundancia. El hombre le preguntó quién era, dónde vivía. Si tenia casa y marido.
Leila, dueña de sí, decidida a ser una mujer les dijo: Soy una india cocama del Puinahua que un señor me mandó a Lima para cuidar dos niños a los que he querido y cuidado. Los dos hijos mayores del matrimonio han abusado de mí y me han "empreñado" y cuando sus padres se han dado cuenta, me han devuelto en avión. Ayer llegué a Iquitos. De noche di a luz. Mi hijo nació mu**to y me desmayé.
Este caso es muy grave, dijo el hombre. Lo sé porque soy secretario de un abogado; pero..., algo hay que hacer: si comunicamos a la Policía vamos detenidos. Si no lo hacemos y lo saben, vamos presos. Tú sabes, Samuel, di lo que podemos hacer para que esta pobre muchacha no sufra más y nosotros hagamos el bien, sin perjudicarnos. ¡Déjenme solo a mí! Tú, mujer, lleva a la casa a esta muchacha inocente y lo demás queda por mi cuenta. Leila, juntamente con la buena señora, fue a su casa donde estuvo atendida hasta que se sintió totalmente sana.
Leila veía que el matrimonio era pobre; pero de buen corazón y les dijo que iba a buscar trabajo.
Uno y otro día, salía y, de casa en casa, ofrecía sus servicios como cocinera, cuidadora de niños o sirvienta. Por fin, una señora de edad en la calle Putumayo le aceptó como cocinera con cama adentro.
Regresó a la casa de sus Protectores y les dio la buena noticia: que habia encontrado trabajo y que desde el día siguiente se retiraría de la casa; pero que vendría a visitarles cuando pudiera.
La dueña de la casa era una señora anciana, canosa, blanca, conocedora de la sociedad iquiteña y de la sociedad en general. Sin hijos, había criado a muchos, algunos habían sabido reconocer, otros no; pero ella seguia con su idea de servir y ayudar a quien le solicitara o pudiera hacerlo.
Los días, las semanas, los meses transcurrían felices para Leila: barría, limpiaba, cocinaba, lavaba sus ropas y por más que le dejaban salir a pasear, no le apetecía. Había encontrado comprensión, estima y cariño.
La hija adoptiva de esta señora era una experta cocinera y repostera y daba una pensión. Pronto se acercaron los clientes, tantos que tuvieron que limitar el número. Pasó entonces Leila a ser cocinera de la pensión. Los conocimientos que había adquirido en Lima le sirvieron y los clientes aprobaban sus guisos y potajes. Entre los concurrentes a la pensión había un "gr**go" norteamericano, alto, rubio, serio, de pocas palabras, que comía y se iba, no como los otros que hablaban, criticaban y oían radio.
El "gr**go", que dijo llamarse Graff, trabajaba en Iquitos desde hacía cuatro años. Era respetado por su comportamiento; pero a nadie decía en qué trabajaba.
Poco hablaba y era sincero en lo que decía, aunque le criticaban sus compañeros de pensión. Un día que estaba solo, dijo a Leila: Yo no tengo mujer. Mis paisanas norteamericanas no quieren venir a Loreto, Perú. ¿No quieres ser mi mujer? Yo gano, yo tengo cómo comprar comida. ¿No quieres ser mi mujer y cocinera?
Leila se rió con ganas y dijo: ¿ Cuánto pagas? Lo que tú quieras, pero yo quiero mujer, no cocinera.
Eso no. Los gr**gos y los limeños son unos desgraciados y malditos. Yo quiero casarme con un cocama como soy yo, porque los cocamas no somos desgraciados, mentirosos y aprovechadores.
Nada dijo el gr**go.
Pasaron semanas y los meses.
El gr**go, un día, llamó a la señora "italiana" y le dijo: — Yo estoy enamorado de Leila. Yo la quiero para mi mujer. Cuando termine mi trabajo aquí en Iquitos, me la llevaré a Leila a Estados Unidos. Yo quisiera que Ud. le explicara mi manera de pensar.
Vea, señor, lo que Ud. me propone, no le acepto porque sería una imposición. Leila es una muchacha de la chacra y nunca se acomodaría a las costumbres de Estados Unidos. i Déjela, por favor, en paz! Dios dirá en el porvenir.
Leila en las constantes pero breves conversaciones con el gr**go, había llegado a tenerle cariño y lo que antes no hacía, pedía permiso los domingos para "ir a pasear a Nanay".
Por más que la señora maliciaba algo, no pensaba que el gr**go estuviera de por medio.
Transcurrieron varios meses y Leila estaba cambiando de volumen hasta que la señora le dijo:
¡Leila, yo creo que estás embarazada! -Sí, señora, es del gr**go.
Entonces, vete a dormir con él, pues prácticamente es tu marido, desde ese día, Leila salía de la casa de la señora a las siete de la noche y volvía a las siete y media de la mañana.
Esa era la vida de Leila: trabajaba como empleada con un sueldo y comida.
Primero un hijo, luego al año y medio, otro.
A los dos los traía a la casa de la señora que los tenia y mecía como si fueran sus nietos y Leila feliz.
Un día, Leila estaba en el Hotel, donde vivía con el gr**go, le entregaron una carta con el membrete "Urgente"; Leila esperó a su "gr**go" para entregársela.
Como no llegó esa noche, Leila, preocupada, se decidió a leer. La señora le había puesto en una escuela nocturna en la que Leila aprovechó y sus ojos leyeron:
"Estimado Graff, nos han descubierto. La Interpol nos ha seguido los pasos. Felizmente todos estamos con nombres diferentes a los nuestros. Desde ahora en adelante, cada uno de nosotros deberá buscarse la vida como se pueda, pero no en el negocio que teniamos; pues seríamos presos de inmediato. ¡Buena suerte! No esperes sueldo ni remuneración alguna. El jefe"
Cuando el gr**go llegó, Leila le dijo que tenia una comunicación urgente y que, en vista que no había llegado ayer, ella le había abierto, y se la entregó.
Aunque estaba aún mareado por el whisky llegó a comprender la carta y, gritando a Leila, cosa que nunca hacía, le dijo:
¿ Dónde está mi revólver?
Aqui está, en tu mesilla de noche. ¿y las balas?Ahí mismo están.
Los buscó el gr**go, que por su estado no veía claro. ¿para qué quieres el revólver y las balas? dijo Leila. — i Ya lo vas a ver!
Y seguía buscando la cajita de balas. Leila comprendió la desesperación del gr**go y se acercó:
iAquí no haces tonterías, Clark! Soy tu mujer, tengo dos hijos tuyos y no les vas a dejar huérfanos por que esos tus paisanos norteamericanos no te van a mandar sueldo. i Tú estás en el Perú y tu mujer es peruana y loretana y puhinahuina! ¿Te vas a pegar un balazo por lo que a otros les ha pasado? Aquí estoy yo y tus hijos y, soy capaz de alimentarlos a ellos y sostenerte a ti, porque ¡te quiero, te quiero...! y le abrazaba fuertemente.
El gr**go quedó como narcotizado y miraba a Leila con admiración, como a un dios.Se quedó sereno y se durmió profundamente.
Leila, se sintió mujer y se consideró suficientemente capaz para mantener a sus dos hijitos y a su marido.
Trabajaré, como ahora, ganando mi sueldo. De noche lavaré ropa ajena o buscaré un trabajo y haré que mis hijos sean lo que deben ser.
Los niños crecían y asistían a la Escuela.
La señora italiana, se daba cuenta de la estrechez económica de Leila y le daba ropas para sus hijitos, dinero "para el cine" y propinas por cualquier motivo.
Terminaron la Edúcación Primaria los dos "gringuitos" y todos los consideraban como hijos de un "gr**go" de plata.
Ellos, de carácter jovial, amigueros, sencillos, atletas, ni decian ni sabian las tribulaciones de su madre.
Leila, en marzo, pidió a la señora italiana un adelanto de seiscientos soles y se quedó extrañada por la actitud de Leila. ¿Qué te sucede, Leila, qué apuro tienes? ¡Dime! ¡Estoy para ayudarte!
Es que, mis dos hijos deben entrar a Secundaria y quiero matricularlos en el Colegio "San Agustín" y tengo que comprar los uniformes, libros y pagar la pensión.
Y, ¿por qué no los mandas a un Colegio del Estado en el que ahorrarías siquiera la pensión?
Es que mis hijos son mis hijos y de un "gr**go" y no quiero que sean menos que los de cualquier otra familia.
El "gr**go" desmoralizado por el fracaso de sus socios embarcados en negocios turbios, pasaba los días, los meses, atontado. Felizmente Leila le había conseguido un puesto de "Cicerone" de los turistas, con lo que ganaba algo y, por lo menos olvidaba en parte, su fracaso económico y social. Iba cierto día Leila por una esquina de la Plaza "28 de Julio" llevando sobre su cabeza la bandeja con ropa para lavar. Al pasar por una de las puertas del Bar, oyó el vozarrón de Atilano que le trajo a la mente su doloroso pasado y... miró al interior donde estaban sentados en una mesa larga ocho o diez hombres ante botellas y vasos llenos.
Cuando Leila dobló la esquina, ante la otra puerta oyó de nuevo a Atilano que, mirándola, le dijo: ¡Hermosa hembra!
Leila, sintió que la sangre hervía en sus venas, deja la Dandeja con ropa sucia en la entrada del Bar y se acerca resuelta a Atilano.
iSoy Leila! ¿ Leila? Dijo Atilano
¿ INO me conoce? ¿No se acuerda? Soy la muchacha que Ud, sacó del Puinahua hace trece años y mandó al mercado a Lima.
Soy ahora una mujer. Soy madre y tengo dos hijos. Yo haré de ellos hombres que valgan más que Ud., hombres que no se burlarán de los humildes y no abusarán de los pobres, porque ellos llevan en sus venas mi sangre.
El "blanco" explotador se burló de mí, por ser cocama, e hizo conmigo lo que quiso. Bien podría quejarme a la justicia; pero no la encontraría porque soy pobre y cocama. Sola, podré educar a mis dos hijos lo mismo que los blancos, aunque mi sangre sea cocama. Pero quiero que Ud. tenga un recuerdo de una-cocama a quien Ud. ultrajó. Y, violentamente, asestó un fuerte bofetón en la cara de Atilano.
Se dió media vuelta, puso nuevamente la bandeja sobre su cabeza y, como una palmera cimbreante, siguió serene por las calles de Iquitos.
Este es una de los más famosos cuentos del FRAY FLORENCIO PASCUAL ALEGRE GONZALES, lo cual los enorgullece en publicarlo, pues la historia sucedió en realidad.
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