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29/08/2026

Devocional de HOY

Un hermano de bendición

Fecha: 2026-08-29

Bíblico: “Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón”. (Génesis 50:21)

Complementario: 2 Corintios 1:3-4

Devocional: Una de las cosas con las que lucha a diario el ser humano es el temor, y los hermanos de José tenían temor de su futuro, de lo que sería de ellos, ¿lo tenemos nosotros también? José les transmite confianza, se convierte en el hermano que ve por ellos, los alimenta y los cuida, fue como un guarda para ellos. Como hermano responsable de perpetuar el legado de su padre, debía garantizar que sus hermanos no perecieran, por el contrario, que se multiplicaran al punto de que su familia no se extinguiera, se fortaleciera y se perpetuara. José no necesitó que su padre le recomendara cuidar a sus hermanos, él era un hombre de fe y, como tal, los cuidaría y los sustentaría; así ellos jamás cambiaran o no se arrepintieran del mal que le habían causado. José, no se quedó en tranquilizarlos, sino que los consoló. ¿Qué es consolar? Es animar, alentar, ayudar, tres cosas importantes que hizo por ellos; además, les habló al corazón. Si alguien necesitaba consuelo era José, pero él consoló a todos aquellos alrededor suyo, eso es lo que hace un hombre como José, un hombre que ama, un hombre que vive de acuerdo con el propósito que Dios dio para su vida. El propósito de Dios es que consolemos, pues hemos recibido el consuelo de Dios, inclusive a aquellos que han procurado el mal sobre nuestra vida. Pablo habla de esto en la segunda carta a los Corintios, reconociendo que Dios es nuestro consolador, nuestro ayudador, Él es capaz de vendar los corazones rotos, de sanar las heridas más dolorosas, y de dar esperanza y gozo. José había experimentado esto de parte de Dios durante todo su proceso de vida y por eso pudo consolar a sus hermanos. Un hombre o una mujer de fe han de bendecir a sus hermanos, disfrutando la reconciliación y el amor sustentador hacia ellos, llevándoles consuelo y hablándoles al corazón.

Oremos: "Dios eterno, me presento ante ti, con corazón agradecido porque día tras día me has sustentado, me has consolado y has hablado a mi corazón como hoy. Cuan grande es tu Palabra y qué maravilloso es entender tus propósitos para mi vida. Permíteme cada día ser un hermano de bendición, que como hijo tuyo asuma el legado que me has dado, que cuide y sustente a mis hermanos, disfrutando la reconciliación y tu amor sustentador hacia ellos, llevándoles tranquilidad, consuelo y hablándoles al corazón cada día. Gracias Padre, que tu amor me cubra y tu bendición me acompañe".

28/08/2026

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Devocional de HOY

Dios guía y endereza

Fecha: 2026-08-28

Bíblico: “Guíame, Jehová, en tu justicia, a causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino”. (Salmo 5:8)

Complementario: Romanos 8:18; Romanos 8:24; Romanos 8:25; Romanos 8:28; Romanos 8:31

Devocional: Enderezar es poner derecho o vertical lo que está torcido, inclinado o tendido. Guiar es indicar a alguien el camino que debe seguir. Por eso es importante el guiar, el enderezar para poder encaminar. Dios es quien endereza nuestro camino, es Él quien nos guía y nos ha guiado. Cuando esto es claro en nuestra vida podremos entender lo que Pablo escribía en Romanos 8: “que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”. Esto lo podemos aplicar de una u otra manera a José. Hay momentos de aflicción, de dificultad que se experimentan en el presente, pero luego viene la gloria venidera que ha de manifestarse por medio de Dios en nuestra vida; dice Pablo: “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?". Un hombre de raíces como José, vivió como hijo y nunca perdió la vista, pues él estaba convencido, en su corazón, que Dios era su esperanza y que sus caminos estaban delante de Él, y aún lo torcido, el Señor lo enderezaría. Por eso aguardó con paciencia, y amó a Dios. Si hemos sido llamados y amamos a Dios, vamos a comprender que todo va a ayudar a bien, porque Él nos guía. José era un hombre, un joven que amaba a su padre, es evidente este amor a través de su vida, además, amó a sus hermanos. ¿Por qué?, porque él amaba a Dios, dependía de Dios, era un varón de Dios y, por lo tanto, si yo amo a Dios, todas las cosas ayudan a bien. Esto es una promesa de Dios, porque Dios es justo, ¿lo creemos? Cuando confiamos en Dios y su Palabra entonces vivimos por esperanza, esperamos lo que no vemos, porque si vemos la promesa, entonces, ¿qué es eso?, no es promesa, sino que es un hecho que está ocurriendo ahora y si vemos aquello, lo cual esperamos, ¿para qué esperarlo? Pero, por el contrario, si no lo vemos, nos lleva a aguardarlo con paciencia.

Oremos: "Gracias Padre por este nuevo día, por ser quien guía y endereza mis caminos. Yo quiero vivir de acuerdo con tu propósito y tus planes. Amarte, pues cuando yo te amo todas las cosas me ayudan a bien. No quiero tomar mi propio camino, guía mí vida, endereza mis pasos. Gracias, porque si tú eres por mí, ¿quién contra mí? Gracias porque nadie me separará de tu amor, ni tribulación; ni angustia alguna, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada, nada, ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús. Por eso decido vivir de acuerdo con tus propósitos eternos y sobrenaturales. Tu amor me cubra en este día".

28/08/2026

𝐃𝐈𝐎𝐒 𝐆𝐔𝐈́𝐀 𝐘 𝐄𝐍𝐃𝐄𝐑𝐄𝐙𝐀

❞𝐆𝐮𝐢́𝐚𝐦𝐞, 𝐉𝐞𝐡𝐨𝐯𝐚́, 𝐞𝐧 𝐭𝐮 𝐣𝐮𝐬𝐭𝐢𝐜𝐢𝐚, 𝐚 𝐜𝐚𝐮𝐬𝐚 𝐝𝐞 𝐦𝐢𝐬 𝐞𝐧𝐞𝐦𝐢𝐠𝐨𝐬; 𝐄𝐧𝐝𝐞𝐫𝐞𝐳𝐚 𝐝𝐞𝐥𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐝𝐞 𝐦𝐢́ 𝐭𝐮 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨❞. (𝐒𝐚𝐥𝐦𝐨 𝟓:𝟖)

Pasajes complementarios: Romanos 8:18; Romanos 8:24; Romanos 8:25; Romanos 8:28; Romanos 8:31

Enderezar es poner derecho o vertical lo que está torcido, inclinado o tendido. Guiar es indicar a alguien el camino que debe seguir. Por eso es importante el guiar, el enderezar para poder encaminar. Dios es quien endereza nuestro camino, es Él quien nos guía y nos ha guiado.

Cuando esto es claro en nuestra vida podremos entender lo que Pablo escribía en Romanos 8: “que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”.

Esto lo podemos aplicar de una u otra manera a José. Hay momentos de aflicción, de dificultad que se experimentan en el presente, pero luego viene la gloria venidera que ha de manifestarse por medio de Dios en nuestra vida; dice Pablo: “Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?". Un hombre de raíces como José, vivió como hijo y nunca perdió la vista, pues él estaba convencido, en su corazón, que Dios era su esperanza y que sus caminos estaban delante de Él, y aún lo torcido, el Señor lo enderezaría. Por eso aguardó con paciencia, y amó a Dios.

Si hemos sido llamados y amamos a Dios, vamos a comprender que todo va a ayudar a bien, porque Él nos guía. José era un hombre, un joven que amaba a su padre, es evidente este amor a través de su vida, además, amó a sus hermanos. ¿Por qué?, porque él amaba a Dios, dependía de Dios, era un varón de Dios y, por lo tanto, si yo amo a Dios, todas las cosas ayudan a bien. Esto es una promesa de Dios, porque Dios es justo, ¿lo creemos? Cuando confiamos en Dios y su Palabra entonces vivimos por esperanza, esperamos lo que no vemos, porque si vemos la promesa, entonces, ¿qué es eso?, no es promesa, sino que es un hecho que está ocurriendo ahora y si vemos aquello, lo cual esperamos, ¿para qué esperarlo? Pero, por el contrario, si no lo vemos, nos lleva a aguardarlo con paciencia.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Gracias Padre por este nuevo día, por ser quien guía y endereza mis caminos. Yo quiero vivir de acuerdo con tu propósito y tus planes. Amarte, pues cuando yo te amo todas las cosas me ayudan a bien. No quiero tomar mi propio camino, guía mí vida, endereza mis pasos. Gracias, porque si tú eres por mí, ¿quién contra mí? Gracias porque nadie me separará de tu amor, ni tribulación; ni angustia alguna, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada, nada, ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús. Por eso decido vivir de acuerdo con tus propósitos eternos y sobrenaturales. Tu amor me cubra en este día".

27/08/2026

𝐃𝐈𝐎𝐒 𝐄𝐍𝐂𝐀𝐌𝐈𝐍𝐀

❞𝐕𝐨𝐬𝐨𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐩𝐞𝐧𝐬𝐚𝐬𝐭𝐞𝐢𝐬 𝐦𝐚𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐭𝐫𝐚 𝐦𝐢́, 𝐦𝐚𝐬 𝐃𝐢𝐨𝐬 𝐥𝐨 𝐞𝐧𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐨́ 𝐚 𝐛𝐢𝐞𝐧, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐡𝐨𝐲, 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐦𝐚𝐧𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫 𝐞𝐧 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐚 𝐦𝐮𝐜𝐡𝐨 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨❞ (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟓𝟎:𝟐𝟎)

Pasajes complementarios: Romanos 8:28

A veces parece muy fácil decir ante las circunstancias: “Dios todo lo usa a bien”; pero qué difícil es aplicarlo cuando nos encontramos frente a ellas, qué difícil es decir: “Padre, gracias, porque sé que algo bueno tienes a través de esto”. Qué tan importante es llegar a este punto de comprensión, como lo llegó José.

Él les dice a sus hermanos: “vosotros pensasteis mal contra mí”, pero Dios lo encaminó a bien. En otras palabras, es obvio que ustedes pensaron mal contra mí, no se los ocultó, es evidentemente claro, ustedes me metieron a esa cisterna y me vendieron, yo les rogué que no lo hicieran, pero Dios lo encaminó a bien. Algo interesante es que al mismo tiempo les da tranquilidad cuando les dice que todo eso fue para hacer lo que hoy ven, mantener con vida a mucho pueblo, a toda su descendencia.

El mal pensamiento Dios lo encamina a bien. ¿Qué es encaminar?, encaminar es dirigir a un punto determinado, es indicar a alguien el camino que debe seguir. Aquí vemos que el Señor encaminó las dos cosas: la vida de José y también la descendencia de su padre. Dios dirigió a nuestra familia, dice a sus hermanos, a que se convierta en pueblo. Qué magnífico es entender que Dios es el que encamina, Dios es el que nos indica el camino que debemos seguir.

Muchas veces no sucede nada en nuestras vidas, porque nos la pasamos diciéndole a Dios: “has esto, te pido esto, dame esto”. Sin embargo, no le pedimos que encamine nuestro camino, que encamine nuestro sendero, que Él lo haga, no le pedimos que Él encamine nuestra vida, que encamine nuestros pasos; pero sí queremos que Dios haga todo por nosotros, mientras le pasamos un pliego de peticiones. No olvidemos que Dios es quien encamina para bien.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

"Padre, hoy me acerco a ti con corazón agradecido sabiendo que muchas situaciones en mi vida que estaban encaminadas a mal, tú las encaminaste a bien. Perdóname, porque muchas veces he vivido fuera de tus propósitos, haciendo mi propia voluntad, pero hoy me pongo en tus manos y tomo la decisión de vivir de acuerdo con tus propósitos. Padre, encamina mi vida, encamina mis pasos, encamíname en tu verdad y así viviré confiado. Gracias por tu amor".

26/08/2026

Devocional de HOY

¿Estoy yo en lugar de Dios?
Fecha: 2026-08-26

Bíblico: “Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?" (Génesis 50:19)

Complementario: Génesis 50:16-21; 1 Pedro 3:9; 1 Pedro 3:13-14; 1 Pedro 3:17; Romanos 12:14; Romanos 12:17-18; Romanos 12:21

Devocional: En la vida viviremos muchas situaciones difíciles y a veces injustas, pero para mantenernos firmes y no fluctuar frente a ellas, es necesario tener la mirada puesta en Dios para actuar conforme a su voluntad y dar la respuesta correcta. Los hermanos de José, ante la muerte de su padre, temieron que su suerte cambiara e hicieron toda una antesala ante José, para asegurar su futuro. Primero, enviaron un intermediario, con un mensaje que no sabemos si era verdad o ellos lo crearon: “Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo...", una frase muy usada en el mundo en situaciones similares. José ante esto lloró. Entonces vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y le dijeron: “Henos aquí por siervos tuyos”. ¿Cuál fue la reacción de José?, él les dice: “No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?". Esta frase es clave y aquí debemos preguntarnos: ¿acaso estamos en lugar de Dios? Nosotros representamos a Dios, pero no estamos en lugar de Dios, son dos cosas muy diferentes. En otras palabras: ¿quién soy yo para juzgar?, ¿quién soy yo para condenar?, ¿quién soy yo para decir voy a hacer esto, voy a hacer lo otro? Por eso les dice: “no temáis, ustedes por qué temen”. ¿Por qué lloró José? Es posible que José haya creído o no haya creído las palabras de estos mensajeros que fueron enviados por sus hermanos y, tal vez, llora al ver que ellos no han comprendido la situación.El apóstol Pedro en su primera carta en el capítulo 3 nos enseña tres cosas importantes: primero, siempre hay que bendecir. Bendecir es el decir y el hacer el bien, ese es nuestro llamado. José heredó bendición de su padre, por lo tanto, si él heredó bendición él llevaría bendición también. Segundo, si seguimos el bien, nada nos puede hacer daño. José entonces entiende que realmente nada le pudo hacer daño. Tercero, si alguna cosa padecemos por causa de la justicia, bienaventurados somos. Por tanto, no debemos amedrentarnos, ni conturbarnos. Si padecemos alguna cosa, como en efecto lo padeció José, por causa de la injusticia, bienaventurados somos por causa de la voluntad de Dios, por causa del cumplimiento en su Palabra. Porque mejor es padecer haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. José siempre hizo el bien: en la casa de Potifar, en la cárcel, cuando estaba frente al faraón, cuando se reencontró con su familia. El que entiende estos tres puntos y sabe que no está en lugar de Dios hace lo que dijó Pablo en Romanos 12: “bendice a los que le persiguen; no paga a nadie mal por mal; procura lo bueno delante de todos los hombres; está en paz con todos los hombres; vence con el bien el mal”. Preguntémonos: ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?

Oremos: “Dios de los cielos y de la tierra, me acerco a ti, porque como tu hijo te represento aquí en la tierra. Algunos no representan a aquel Dios de bendición, aquel Dios de amor, pero yo quiero, Señor, representarte aquí como dice tu Palabra, amando, bendiciendo, haciendo el bien y orando por aquellos que me aborrecen, que me maldicen, que hacen mal, que procuran el mal contra mí; pues mi deseo es actuar como un verdadero hijo tuyo, que yo refleje de quién soy hijo. Sé, Señor, que yo no estoy en lugar de ti, sino representándote a ti, por eso Padre me dispongo a no juzgar, a no devolver maldición por maldición, sino como dice tu Palabra: ‘vencer el mal haciendo el bien’. Señor, Dios de bendición, bendíceme para que siempre lleve bendición, para que siempre lleve el bien, para que nunca comunique temor sino paz

26/08/2026

¿𝐄𝐒𝐓𝐎𝐘 𝐘𝐎 𝐄𝐍 𝐋𝐔𝐆𝐀𝐑 𝐃𝐄 𝐃𝐈𝐎𝐒❓

❞𝐘 𝐥𝐞𝐬 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐨𝐧𝐝𝐢𝐨́ 𝐉𝐨𝐬𝐞́: 𝐍𝐨 𝐭𝐞𝐦𝐚́𝐢𝐬; ¿𝐚𝐜𝐚𝐬𝐨 𝐞𝐬𝐭𝐨𝐲 𝐲𝐨 𝐞𝐧 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬❓❞ (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟓𝟎:𝟏𝟗)

Pasajes complementarios: Génesis 50:16-21; 1 Pedro 3:9; 1 Pedro 3:13-14; 1 Pedro 3:17; Romanos 12:14; Romanos 12:17-18; Romanos 12:21

En la vida viviremos muchas situaciones difíciles y a veces injustas, pero para mantenernos firmes y no fluctuar frente a ellas, es necesario tener la mirada puesta en Dios para actuar conforme a su voluntad y dar la respuesta correcta.

Los hermanos de José, ante la muerte de su padre, temieron que su suerte cambiara e hicieron toda una antesala ante José, para asegurar su futuro. Primero, enviaron un intermediario, con un mensaje que no sabemos si era verdad o ellos lo crearon: “Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo…", una frase muy usada en el mundo en situaciones similares.

José ante esto lloró. Entonces vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y le dijeron: “Henos aquí por siervos tuyos”.

¿Cuál fue la reacción de José?, él les dice: “No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?". Esta frase es clave y aquí debemos preguntarnos: ¿acaso estamos en lugar de Dios? Nosotros representamos a Dios, pero no estamos en lugar de Dios, son dos cosas muy diferentes.

En otras palabras: ¿quién soy yo para juzgar?, ¿quién soy yo para condenar?, ¿quién soy yo para decir voy a hacer esto, voy a hacer lo otro? Por eso les dice: “no temáis, ustedes por qué temen”. ¿Por qué lloró José? Es posible que José haya creído o no haya creído las palabras de estos mensajeros que fueron enviados por sus hermanos y, tal vez, llora al ver que ellos no han comprendido la situación.

El apóstol Pedro en su primera carta en el capítulo 3 nos enseña tres cosas importantes: primero, siempre hay que bendecir. Bendecir es el decir y el hacer el bien, ese es nuestro llamado. José heredó bendición de su padre, por lo tanto, si él heredó bendición él llevaría bendición también.

Segundo, si seguimos el bien, nada nos puede hacer daño. José entonces entiende que realmente nada le pudo hacer daño.

Tercero, si alguna cosa padecemos por causa de la justicia, bienaventurados somos. Por tanto, no debemos amedrentarnos, ni conturbarnos. Si padecemos alguna cosa, como en efecto lo padeció José, por causa de la injusticia, bienaventurados somos por causa de la voluntad de Dios, por causa del cumplimiento en su Palabra. Porque mejor es padecer haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal. José siempre hizo el bien: en la casa de Potifar, en la cárcel, cuando estaba frente al faraón, cuando se reencontró con su familia.

El que entiende estos tres puntos y sabe que no está en lugar de Dios hace lo que dijo Pablo en Romanos 12: “bendice a los que le persiguen; no paga a nadie mal por mal; procura lo bueno delante de todos los hombres; está en paz con todos los hombres; vence con el bien el mal”.

Preguntémonos: ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

“Dios de los cielos y de la tierra, me acerco a ti, porque como tu hijo te represento aquí en la tierra. Algunos no representan a aquel Dios de bendición, aquel Dios de amor, pero yo quiero, Señor, representarte aquí como dice tu Palabra, amando, bendiciendo, haciendo el bien y orando por aquellos que me aborrecen, que me maldicen, que hacen mal, que procuran el mal contra mí; pues mi deseo es actuar como un verdadero hijo tuyo, que yo refleje de quién soy hijo. Sé, Señor, que yo no estoy en lugar de ti, sino representándote a ti, por eso Padre me dispongo a no juzgar, a no devolver maldición por maldición, sino como dice tu Palabra: ‘vencer el mal haciendo el bien’. Señor, Dios de bendición, bendíceme para que siempre lleve bendición, para que siempre lleve el bien, para que nunca comunique temor sino paz”.

25/08/2026

Devocional de HOY

¿Qué hay en tu corazón?
Fecha: 2026-08-25

Bíblico: “Viendo los hermanos de José que su padre era mu**to, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos”. (Génesis 50:15)

Complementario: Proverbios 23:7; Mateo 12:34-35

Devocional: El término corazón tiene diferentes connotaciones. Puede referirse al órgano del cuerpo, pero también se refiere al fuero interno del ser humano, su propia persona; como tal es la fuente de todo lo que hace el hombre. El corazón es nuestro verdadero “yo” y la fuente de todas nuestras acciones. En él están realmente las verdaderas actitudes del hombre; las que “por debajo de cuerda” gobiernan su ser. Son las intenciones del corazón las que efectivamente motivan los actos, palabras y pensamientos del ser humano, aún antes que los mismos razonamientos. Así, cualquier fruto que vemos en una persona es producido por su corazón. Cuando muere Jacob, los hermanos de José empiezan a temer y a pensar: “ahora que nuestro padre no está, quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos”. Claro, ahora temían que habiendo partido su padre, ya no tenían en quien escudarse, en quien refugiarse, porque ellos entendían que José amaba profunda y entrañablemente a su padre. Entendían que José haría todo lo posible por su padre, como en efecto lo hizo los últimos 17 años de vida de Jacob, hizo todo lo posible para agradar a su padre, para que estuviera contento, para que estuviera tranquilo, para que estuviera rodeado y lleno de paz. Aquí encontramos que cada persona piensa conforme a lo que está en su corazón, ¿por qué pensaron ellos esto? Porque seguramente así es como ellos hubieran actuado si estuvieran en el lugar de José, cada uno piensa lo que está en su corazón y piensa de acuerdo con lo que actuaría si estuvieran en una situación similar. Porque de la abundancia del corazón habla la boca. Nuestro corazón es el enlace y el filtro entre el alma y el espíritu. Si el corazón es puro, pasará todo, tal como viene del espíritu al alma, si no lo es, resistirá, y entonces la mente comenzará a producir argumentos para tratar de convencer al yo de que sus órdenes dadas son justas y mejores que las que vienen del espíritu (esto sucede en un instante). Así sucedió en la vida de los hermanos de José, su corazón prejuiciado corrompió su mente. En este momento, preguntémonos: ¿cómo está nuestro corazón? y ¿qué está produciendo?

Oremos: “Señor y Padre, hoy te pido que examines mi corazón como dice el salmista: ‘Examíname, oh, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno’. Reconozco delante de ti que he dejado anidar cosas en mi corazón que me han llevado a pensamientos y acciones equivocadas, hoy te lo entrego. Dame el valor para acercarme a aquellos que he ofendido y ponerme en paz. Gracias porque mi pasado está bajo tu sangre bendita y con la seguridad de tu perdón y aceptación, hoy me levanto para caminar en beneficio de ti y hacer tu voluntad. Satúrame de tu santo Espíritu y guíame en tu verdad”.

25/08/2026

¿𝐐𝐔𝐄́ 𝐇𝐀𝐘 𝐄𝐍 𝐓𝐔 𝐂𝐎𝐑𝐀𝐙𝐎́𝐍❓

❞𝐕𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐨𝐬 𝐡𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐉𝐨𝐬𝐞́ 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐮 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐞𝐫𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐨, 𝐝𝐢𝐣𝐞𝐫𝐨𝐧: 𝐐𝐮𝐢𝐳𝐚́ 𝐧𝐨𝐬 𝐚𝐛𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐞𝐫𝐚́ 𝐉𝐨𝐬𝐞́, 𝐲 𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐚𝐫𝐚́ 𝐞𝐥 𝐩𝐚𝐠𝐨 𝐝𝐞 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐦𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐥𝐞 𝐡𝐢𝐜𝐢𝐦𝐨𝐬❞. (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟓𝟎:𝟏𝟓)

Pasajes complementarios: Proverbios 23:7; Mateo 12:34-35

El término corazón tiene diferentes connotaciones. Puede referirse al órgano del cuerpo, pero también se refiere al fuero interno del ser humano, su propia persona; como tal es la fuente de todo lo que hace el hombre. El corazón es nuestro verdadero “yo” y la fuente de todas nuestras acciones. En él están realmente las verdaderas actitudes del hombre; las que “por debajo de cuerda” gobiernan su ser. Son las intenciones del corazón las que efectivamente motivan los actos, palabras y pensamientos del ser humano, aún antes que los mismos razonamientos. Así, cualquier fruto que vemos en una persona es producido por su corazón.

Cuando muere Jacob, los hermanos de José empiezan a temer y a pensar: “ahora que nuestro padre no está, quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos”. Claro, ahora temían que habiendo partido su padre, ya no tenían en quien escudarse, en quien refugiarse, porque ellos entendían que José amaba profunda y entrañablemente a su padre. Entendían que José haría todo lo posible por su padre, como en efecto lo hizo los últimos 17 años de vida de Jacob, hizo todo lo posible para agradar a su padre, para que estuviera contento, para que estuviera tranquilo, para que estuviera rodeado y lleno de paz. Aquí encontramos que cada persona piensa conforme a lo que está en su corazón, ¿por qué pensaron ellos esto? Porque seguramente así es como ellos hubieran actuado si estuvieran en el lugar de José, cada uno piensa lo que está en su corazón y piensa de acuerdo con lo que actuaría si estuvieran en una situación similar. Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Nuestro corazón es el enlace y el filtro entre el alma y el espíritu. Si el corazón es puro, pasará todo, tal como viene del espíritu al alma, si no lo es, resistirá, y entonces la mente comenzará a producir argumentos para tratar de convencer al yo de que sus órdenes dadas son justas y mejores que las que vienen del espíritu (esto sucede en un instante). Así sucedió en la vida de los hermanos de José, su corazón prejuiciado corrompió su mente.

En este momento, preguntémonos: ¿cómo está nuestro corazón? y ¿qué está produciendo?

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

“Señor y Padre, hoy te pido que examines mi corazón como dice el salmista: ‘Examíname, oh, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno’. Reconozco delante de ti que he dejado anidar cosas en mi corazón que me han llevado a pensamientos y acciones equivocadas, hoy te lo entrego. Dame el valor para acercarme a aquellos que he ofendido y ponerme en paz. Gracias porque mi pasado está bajo tu sangre bendita y con la seguridad de tu perdón y aceptación, hoy me levanto para caminar en beneficio de ti y hacer tu voluntad. Satúrame de tu santo Espíritu y guíame en tu verdad”.

24/08/2026

Devocional de HOY

Rama fructífera

Fecha: 2026-08-24

Bíblico: “Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro”. (Génesis 49:22)

Complementario: Génesis 49:23-26

Devocional: La rama es un pámpano, la rama es fructífera y nunca va a ser cortada porque permanece en la vid, esto lo aprendemos del Señor. Él es la vid verdadera y nosotros somos los pámpanos, las ramas que hemos de permanecer. Sus hijos se extenderán sobre los muros y así lo hizo y nosotros estamos para derribar obstáculos, para derribar lo que impide que podamos cumplir con la voluntad de Dios José experimentó momentos de amargura, pero su arco se mantuvo poderoso y no se rompió, porque el Dios omnipotente estuvo con él, lo ayudó y lo bendijo: Con las bendiciones de los cielos; que siempre descienda lluvia sobre ti. Con las bendiciones del abismo de abajo; que siempre produzca su fruto. Con las bendiciones de los pechos y del vientre; que Dios te bendiga siendo fructífero. Siempre mi bendición deberá ser mayor que la de mis progenitores, el bien que yo le doy a mis hijos deberá ser mayor que el bien que mis padres me han dado a mí. De esto se trata engrandecer el legado, no es minimizar la bendición de mis padres, es engrandecerla. Jacob tomó a sus 12 hijos y no los bendijo en manada, bendijo a cada uno por su nombre y de manera particular. Porque él conocía a profundidad a cada uno de ellos, conocía su manera de pensar, conocía su corazón, Dios los conocía mucho más todavía, pero les bendice de manera particular y la bendición es más extensa hacia José, que hacia sus hermanos. Jacob también fue lleno de Dios al anunciar lo que sería de cada uno de sus hijos, pero, además, les dio mandamientos de qué es lo que habrían de hacer y expiró. ¿Conoce usted a cada uno de sus hijos?, ¿los bendice usted de manera particular, específica, individual? Dios cumplió las promesas que le dio a Jacob en Beerseba, cuando le dijo que no temiera descender a Egipto, pues Dios descendería con él y le dice también que su hijo José cerraría sus ojos, y así fue, disfrutó de su hijo y él cerró sus ojos.

Oremos: “Señor y Dios, me acerco a ti entregándote este día. Hoy aprendo a través de tu Palabra, el cómo bendecir. Yo deseo que cada uno de mis hijos sea una rama fructífera, independientemente de lo que experimenten, es posible que hayan experimentado tristeza, amargura, que les hayan asaeteado, pero te pido Señor que tú los fortalezcas y así como estuviste con José, tú estés con ellos. Como dice tu Palabra, les prosperes en todo lo que hagan, para que su arco se mantenga firme, para que su arco nunca se rompa como el arco de José. Bendice a cada uno de estos hijos con las bendiciones de los cielos, siempre descienda tu lluvia sobre sus vidas, su labranza y su esfuerzo; y con las bendiciones de los abismos que el trabajo que hagan fructifiquen, que se enraícen bien en ti. Tú bendícelos para que la tierra produzca su fruto, fructificándolos en todo: sus vidas, sus vientres, sus pechos, para que ellos puedan disfrutar de una descendencia, esto te lo pido a ti. Que el Dios omnip

24/08/2026

𝐑𝐀𝐌𝐀 𝐅𝐑𝐔𝐂𝐓𝐈́𝐅𝐄𝐑𝐀

❞𝐑𝐚𝐦𝐚 𝐟𝐫𝐮𝐜𝐭𝐢́𝐟𝐞𝐫𝐚 𝐞𝐬 𝐉𝐨𝐬𝐞́, 𝐑𝐚𝐦𝐚 𝐟𝐫𝐮𝐜𝐭𝐢́𝐟𝐞𝐫𝐚 𝐣𝐮𝐧𝐭𝐨 𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐟𝐮𝐞𝐧𝐭𝐞, 𝐂𝐮𝐲𝐨𝐬 𝐯𝐚́𝐬𝐭𝐚𝐠𝐨𝐬 𝐬𝐞 𝐞𝐱𝐭𝐢𝐞𝐧𝐝𝐞𝐧 𝐬𝐨𝐛𝐫𝐞 𝐞𝐥 𝐦𝐮𝐫𝐨❞. (𝐆𝐞́𝐧𝐞𝐬𝐢𝐬 𝟒𝟗:𝟐𝟐)

Pasajes complementarios: Génesis 49:23-26

La rama es un pámpano, la rama es fructífera y nunca va a ser cortada porque permanece en la vid, esto lo aprendemos del Señor. Él es la vid verdadera y nosotros somos los pámpanos, las ramas que hemos de permanecer. Sus hijos se extenderán sobre los muros y así lo hizo y nosotros estamos para derribar obstáculos, para derribar lo que impide que podamos cumplir con la voluntad de Dios.

José experimentó momentos de amargura, pero su arco se mantuvo poderoso y no se rompió, porque el Dios omnipotente estuvo con él, lo ayudó y lo bendijo:

- Con las bendiciones de los cielos; que siempre descienda lluvia sobre ti.

- Con las bendiciones del abismo de abajo; que siempre produzca su fruto.

- Con las bendiciones de los pechos y del vientre; que Dios te bendiga siendo fructífero.

Siempre mi bendición deberá ser mayor que la de mis progenitores, el bien que yo le doy a mis hijos deberá ser mayor que el bien que mis padres me han dado a mí. De esto se trata engrandecer el legado, no es minimizar la bendición de mis padres, es engrandecerla.

Jacob tomó a sus 12 hijos y no los bendijo en manada, bendijo a cada uno por su nombre y de manera particular. Porque él conocía a profundidad a cada uno de ellos, conocía su manera de pensar, conocía su corazón, Dios los conocía mucho más todavía, pero les bendice de manera particular y la bendición es más extensa hacia José, que hacia sus hermanos. Jacob también fue lleno de Dios al anunciar lo que sería de cada uno de sus hijos, pero, además, les dio mandamientos de qué es lo que habrían de hacer y expiró.

¿Conoce usted a cada uno de sus hijos?, ¿los bendice usted de manera particular, específica, individual?

Dios cumplió las promesas que le dio a Jacob en Beerseba, cuando le dijo que no temiera descender a Egipto, pues Dios descendería con él y le dice también que su hijo José cerraría sus ojos, y así fue, disfrutó de su hijo y él cerró sus ojos.

𝐎𝐑𝐄𝐌𝐎𝐒

“Señor y Dios, me acerco a ti entregándote este día. Hoy aprendo a través de tu Palabra, el cómo bendecir. Yo deseo que cada uno de mis hijos sea una rama fructífera, independientemente de lo que experimenten, es posible que hayan experimentado tristeza, amargura, que les hayan asaeteado, pero te pido Señor que tú los fortalezcas y así como estuviste con José, tú estés con ellos. Como dice tu Palabra, les prosperes en todo lo que hagan, para que su arco se mantenga firme, para que su arco nunca se rompa como el arco de José. Bendice a cada uno de estos hijos con las bendiciones de los cielos, siempre descienda tu lluvia sobre sus vidas, su labranza y su esfuerzo; y con las bendiciones de los abismos que el trabajo que hagan fructifiquen, que se enraícen bien en ti. Tú bendícelos para que la tierra produzca su fruto, fructificándolos en todo: sus vidas, sus vientres, sus pechos, para que ellos puedan disfrutar de una descendencia, esto te lo pido a ti. Que el Dios omnipotente de Jacob los bendiga en este día y los cubra con su manto de protección”.

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